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¡Saltá el cerco medíatico!

QUITAR LA PAUTA PARA CONCENTRAR LA PALABRA

QUITAR LA PAUTA PARA CONCENTRAR LA PALABRA

Por Daniel Bello

Hace unos días se anunció, entre varios puntos, que el gobierno suspenderá la pauta publicitaria pública durante un año tanto para la gestión de Presidencia de la Nación como para los ministerios, algo que luego fue ratificado con un mensaje grabado por el ministro de economía, Luis Caputo.

Algo que la actual Canciller, Diana Mondino, había escrito en su cuenta de la red social digital X días antes de la asunción de Javier Milei.

Sin embargo, el exministro de Finanzas y expresidente del Banco Central durante el gobierno de Macri, no profundizó en el alcance ni detalló la forma en que esto sucederá.
Algo que ya es una marca registrada en los breves días del gobierno de Javier Milei.

En una nota escrita por Agustín Espada y Santiago Marino se detalla: «El gobierno de Alberto Fernández gastó $40.244 millones en publicidad oficial en los diez meses finales de gestión. El último informe publicado incluye lo contratado entre enero y octubre de 2023 y marca una reducción del gasto en relación a lo realizado en 2022, ya que en los últimos ocho meses del año pasado (mayo-diciembre), el gasto en pesos constantes (actualizados por inflación) fue de $48.301 millones».

Y profundiza: «Si se comparan las gestiones en términos de gastos totales durante los cuatro años de ejecución de presupuestos publicitarios, se encuentra que la gestión Fernández redujo un 20% el gasto en relación a la de Mauricio Macri medida en dólares corrientes. Pasó de US$ 486 millones entre 2016 y 2019 a US$ 402 millones entre 2020 y 2023″.


CABA, que por característica del mercado tienen un alcance “nacional”, se quedan con el 67% del presupuesto (sin contar vía pública) mientras que medios de PBA alcanzan el 9,28%, los de Santa Fe (3,79%), Córdoba (3,47%) y Mendoza (2,55%). Esto demuestra la necesidad de federalizar la pauta. Fuente: Diario.ar

Además indica que «el ranking de grupos y empresas que recibieron dinero de publicidad nacional en 2023 es encabezado por el Grupo Clarín, que con más de $4.100 millones de pesos casi duplica al segundo (Indalo) y al tercero (Octubre) y lo logra con el cuarto de la lista (América)».

A lo mejor por esto, Juan Grabois salió a festejar la medida de Milei sin tener en cuenta que el anuncio puede generar que el sector privado despida so pretexto de no poder mantener una planta de trabajadores -pese a que la pauta privada la siga percibiendo-, que los medios comunitarios y cooperativos, que cuentan con ese ingreso para poder potenciar su trabajo cotidiano, deben contentarse con el manejo discrecional de un REPRO, achicarse o desaparecer y que, por supuesto, habilite a que el gobierno afecte el Derecho Humano a la Comunicación y el Derecho a la Información de la ciudadanía.
Sin mencionar la posibilidad de que el rol de administración y el contralor de la pauta que cumple la Agencia Nacional de Noticias Télam, creada por Juan Domingo Perón el 14 de abril de 1945, se pierda.
Nada que festejar.

Se abre, entonces, con el anuncio, un escenario de precarización y flexibilización laboral, baja calidad informativa y falta de transparencia gubernamental.

El mismo, en definitiva, afecta el escenario mediático nacional: solo los monopolios podrán sobrevivir un año sin percibir pauta por parte del gobierno aunque el dinero de los privados siga corriendo hacia sus arcas.

Homogeneizar

Hay que tener en cuenta que «se considera publicidad oficial a toda forma de comunicación, anuncio o campaña institucional de carácter oneroso, gratuito o cedido por imperio legal, efectuada a través de cualquier medio de comunicación, por los organismos enumerados en el artículo 8º de la ley 24.156, el Banco de la Nación Argentina y sus empresas vinculadas, para difundir acciones o informaciones de interés público».

Es decir, se considera como pauta publicitaria oficial al dinero que el Estado abona a los distintos medios de comunicación para informar sobre medidas o acciones que se consideren importante o de interés público.

A lo señalado se suma que tras la asunción de Javier Milei como presidente no se permitió que se televise la jura de ministros, algo que el vocero presidencial, Manuel Adorni, justificó en conferencia de prensa al indicar que era algo “netamente administrativo” y porque “los ministros tenían trabajo previo y posterior, al igual que el Presidente, que tenía reuniones”.

Y que por primera vez en 40 años de democracia, el la Secretaría de Medios de la Nación restringió – en lo que fue un claro acto de censura – el acceso de los reporteros gráficos al recinto parlamentario, lo que llevó a la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) emitir un comunicado de repudio a esta decisión.

Parece ser, entonces, que la intención de gobierno de Milei, en definitiva, es volver a poner a la política en un lugar apartado de las cámaras y los flashes, de la exposición y la transparencia, para ubicarla en el lugar que supo ocupar y reforzar, como ocurrió durante los ’90, en el que la política era algo sucio, feo y malo de la que había que alejarse. Y para ello, necesita que haya una sola voz. Que haya un solo discurso o relato como se dice en los últimos años.

Si Mauricio Macri, en el inicio de su gobierno (2015-2019), cercenó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para permitir una mayor concentración del monopolio de Clarín, el gobierno de Javier Milei -que recién inicia- busca eliminar cualquier posibilidad de que surja un discurso disidente o alternativo. Pero sobre todo que no haya más realidad que la que este gobierno -y sus aliados- busquen y quieran contar.

Al cumplirse 3 años de la muerte de Néstor Kirchner, Wado de Pedro, ex ministro del Interior, decía en una entrevista de Página12: «El nos sumó a la tarea de reconstruir una Nación castigada por un modelo económico de exclusión, no desde la crítica y el señalamiento de lo que se había hecho mal, sino desde la visión de un futuro diferente que había que construir. Un futuro del que debíamos hacernos cargo como generación o esperar que otros lo construyeran por nosotros. El discurso antipolítico había calado hondo en muchos sectores de nuestra sociedad, incluida la juventud. No era para menos, a la luz de las experiencias vividas».

Y agregó: «Néstor Kirchner significó, para todos nosotros, muchas cosas distintas en términos personales. Políticamente, en cambio, significó algo muy similar para la generación de jóvenes que comenzó a redescubrir la política como vocación de servicio. Significó, nada menos, que la revelación de la responsabilidad histórica que teníamos con el país».

Cristina Fernández de Kirchner, en julio de 2016, escribió en su Facebook: «La verdad que esta frase `la política es el mejor lugar para la juventud` la sostengo a rajatabla. Cuando hablo de política no hablo de que alguien tenga que firmar una ficha de afiliación a un partido, estoy hablando de otra cosa. La política es algo superior a un partido político. La política es esencialmente la vocación de involucrarse personalmente, con su vida, con su práctica, en la construcción de una sociedad mejor.

(…) En la política están los que piensan que hay cosas que cambiar. No quiere decir que pensemos que está todo mal sino que todavía hay cosas que hay que cambiar, trabajar, profundizar y democratizar, sobre todo»

Aquella revelación que generó Néstor y profundizó Cristina Fernández de Kirchner, persisten.

Es necesario, re ocupar un lugar y generar una comunicación efectivamente alternativa como contrahegemonía a la realidad que desde hace unos días nos empezaron a fabricar.

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