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MANIFIESTO POR UNA NACIÓN EMANCIPADA

A 203 años

MANIFIESTO POR UNA NACIÓN EMANCIPADA

Por Darío Ferrazzano

A doscientos tres años de la declaración de Independencia de nuestra Nación, queremos hacer un repaso por cuestiones que enmarcan a la fecha sin caer en lo redundante y billikinesco de estas fechas. Un análisis de cuestiones que no se cuentan en la primaria, dejando de lado el casete ultra rebobinado de la Casita de Tucumán y todo el cotillón con que nos ilustran nuestras fechas patrias para repasar el manifiesto con las razones por las cuáles se declara nuestra Independencia. Razones que hoy vuelven a ser parte de nuestro presente mediante la representación de muchos gobernantes actuales de Latinoamericana.

Manifiesto que hace a las naciones el Congreso General Constituyente de la Provincias Unidas en Sud América, sobre el tratamiento y crueldades que han sufrido de los españoles y motivado la declaración de su independencia[1]

Ese fue el nombre dado al documento publicado en 1817 y firmado por el entonces presidente del Congreso, Dr. Pedro Ignacio de Castro y Barros.  El documento establece los motivos por los cuales se declara la independencia de España y deja registrados todos los tormentos sufridos por los nativos durante más de 300 años desde la llegada de los europeos.

El manifiesto comienza con una respuesta a la acusación de España: “Las Provincias-Unidas del Río de la Plata han sido acusadas por el Gobierno español de rebelión, y de perfidia ante las demás Naciones, y denunciado como tal el famoso acto de emancipación, que expidió el Congreso de Tucumán  a 9 de julio de 1816; imputándoles ideas de anarquía (…)”.

A estas acusaciones, el documento responde con una lista de razones que a continuación trataremos de resumir:

En primer lugar plantea que el método utilizado para asegurar la conquista de los países de América fue el exterminio, destrucción y degradación de los nativos por parte de los españoles, comenzando con el asesinato de los Monarcas del Perú.  Lo describe detalladamente: “Centenares de leguas hay despobladas (…) Pueblos enteros se han acabado, quedando sepultados entre las ruinas de las minas, o pereciendo con el antimonio baxo el diabólico invento de las mitas (…)

España puso limitaciones a la población del país con leyes rigurosas que frenaban el ingreso de extranjeros (e incluso de los mismos españoles) y habilitando la entrada de criminales y presidiarios que “convenía arrojar de su Península”.

Otro de los puntos destacados es cómo el invasor intentaba mantener la ignorancia de los americanos prohibiendo la enseñanza de ciencias y no permitiendo que los jóvenes viajen a París a instruirse en química para luego volver a enseñar a América.

El monopolio del comercio y la restricción de acceso a empleos por parte de americanos era otra forma de conquista y sometimiento.  Para ese entonces habían gobernado 160 virreyes, de los cuales sólo 4 fueron americanos.  Lo mismo sucedía con los Capitanes Generales y Gobernadores: 14 americanos sobre 602 en total.  “No le convenía que se formasen sabios, temerosa de que se desarrollasen genios y talentos capaces de promover los intereses de su Patria, y hacer progresar rápidamente la civilización (…)”.  También estaba negado el desarrollo de la industria, impidiendo que se generen recursos para salir de la miseria y pobreza.

El sistema utilizado por los Virreyes era cruel: no permitían crítica alguna al trono y las que lograban pasar se perdían en las leguas de agua que separaban los dos continentes.  La legislación estaba fuera del alcance de los nativos: todo se pensaba en España sin que se permitiese el envío de representantes americanos.

Los actuales representantes de la opresión

Las razones del manifiesto continúan por 10 páginas y cada una es tan válida como la anterior, repasarlas todas tendría que ser materia obligada en las escuelas.  Muchas de estas imposiciones hoy las volvemos a sufrir sin necesidad de la instalación de un virreinato.  Eso hoy es reemplazado por enviados de grandes instituciones financieras que imponen penas a quienes no quieren el sometimiento.  El gobierno está ocupado por gente aduladora del opresor, queriendo hacer ver como una primavera lejana y pasajera aquella época de dignidad y emancipación.  Hoy parece lejana esa celebración de hace apenas 9 años, cuando por el bicentenario de la Revolución de Mayo el pueblo salió a la calle a confraternizar, compartir y festejar uno de los días más gloriosos de nuestra Nación y continente.

Hoy estamos más cerca de las vallas que separan que de los escenarios que agrupan, estamos más cerca de los actos de protocolo escuetos y por obligación que de la fiesta que debe ser la celebración de la Independencia de un país.  No está fuera de contexto, hoy en día los actuales representantes de los gobiernos sudamericanos están más cerca del exterior que del pueblo.  Eligen el negocio por la soberanía, entienden que recordar la liberación de un país no es motivo de orgullo ni de fiesta sino angustia por haberles arrebatado el poder a los usurpadores amigos.

Estas cosas forman parte de la memoria, aquella que siempre nos esforzamos por mantener viva, la que nos da identidad, la que nos hermana por sobre cualquier diferencia.  Estamos a pocos meses de poder recuperarla, depende mucho de nuestra decisión en las urnas, después de eso no hay vuelta atrás: volveremos a ser colonia o proclamaremos por vez definitiva nuestra soberanía e independencia.

Dejamos a continuación el manifiesto completo, documento imprescindible para entender nuestra independencia: click acá

[1] Norberto Galasso, “Seamos libres y lo demás no importa nada”, página 173

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