INCERTIDUMBRE ANTE UN NUEVO COMIENZO

Elecciones en España:

INCERTIDUMBRE ANTE UN NUEVO COMIENZO

Por Miguela Varela

Con una participación muy importante, les españoles concurrieron a las urnas en más de un 70% para elegir Jefe de Gobierno, 350 Diputados y 208 Senadores. En un contexto de débil recuperación económica, altas tasas de desempleo joven, el debate por la secesión de Cataluña y la “cuestión migrante”, las elecciones le dieron su triunfo al bloque de izquierda.

El Partido Socialista Español (PSOE) obtenía el 28,7 % de los votos, el Partido Popular (PP) el 16, 7 %, Ciudadanos (Cs) el 15,9%, Unidas Podemos (UP) el 14,3% y Vox el 10,3%. Si analizamos los resultados en dos bloques, uno de izquierda (PSOE+UP) y otro de derecha (PP+Cs+ Vox), el primero obtiene 20 escaños más que el segundo.

La derecha

Esta elección marca un desplazamiento en el bloque conservador: por un lado, una derrota histórica para el PP y, por el otro, la llegada del partido ultraderechista Vox al Congreso. No se trata de un retroceso de la derecha, sino más bien de un reacomodamiento de sus principales fichas.

El PP sufrió una derrota contundente pasando de 137 a 66 escaños y pasó de obtener 11 millones de votos con Mariano Rajoy, a 7,9 en el año 2016 y a 4,3 millones de votos en esta jornada. En estos comicios el PP concurrió con Pablo Casado a la cabeza, quien lidera el partido hace tan sólo nueve meses y quien culminó su primer candidatura con un fiasco. Una mirada explica el fracaso del PP en su “derechización”, en un escenario donde Vox es el abanderado del discurso más conservador y donde Cs se posiciona como la derecha moderada. Es aquí donde el PP parece no haber encontrado un buen papel a interpretar, ya que el centro quedó ocupado en parte por Cs y en parte por el PSOE. Sin embargo, es preciso comprender el desgaste de los partidos tradicionales que han sido los protagonistas de la historia democrática española y que no han sabido dar respuesta al electorado.

En el caso de Vox, la sensación es ambivalente. Por un lado, es visto como un triunfo que un partido extraparlamentario haya debutado con el ingreso de 24 legisladores y, por el otro, han sido demasiadas las expectativas para el resultado obtenido. Constituida en la quinta fuerza política, Vox quita el invicto a España, como uno de los pocos estados europeos sin partidos de extrema derecha en su Congreso.

En cuanto a los principales temas de debate, con matices, todas las fuerzas de la derecha continúan atacando el proceso de secesión de Cataluña, promoviendo un control de les inmigrantes y apostando a la ortodoxia para recuperar la economía. Tal vez, aquí también residan las claves de su derrota.

La izquierda

El triunfo de la izquierda también muestra el debilitamiento del sistema tradicional de partidos, al obligar al nuevo gobierno a formar alianzas para poder conducir el país.

Paralelamente, España vive una realidad económica marcada por el estancamiento y la desocupación. Según la última Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística de España, el último trimestre sumó 50,000 personas desempleadas, situando el nivel de desempleo nacional en casi un 15%. Sin embargo, el perfil social que ha intentado imprimir el gobierno del PSOE es una de las variables que les ha permitido conservar una parte del electorado. Además, la larga lista de casos de corrupción que involucran a funcionarixs del PP han reafirmado esta tendencia. Otro elemento a tener en cuenta fue la moderación del discurso de Pedro Sánchez y sus muestras de apertura a la negociación con el resto de las fuerzas políticas. Esto explica que parte de les votantes “de centro” se hayan inclinado por esta alternativa.

Por su parte, UP (coalición formada para estas elecciones entre Podemos, Izquierda Unida y Equo, que cambió el género de su nombre en una clara señal feminista) perdió 29 escaños con respecto al año 2016 y cedió en 1,3 millones de votantes. Esto significa que ha pasado de ser la tercera fuerza política, a la cuarta. Al respecto, su Secretario General, Pablo Iglesias, declaró que uno de los factores que explican este desempeño es haber expuesto la situación interna de su partido. Sin embargo, Iglesias aspira a formar gobierno con el PSOE y, según sus propias palabras, ya se puso a disposición para poder concretarlo.

Un desafío para la coalición

El nuevo gobierno no tiene más opción que generar una coalición, pero lo que no es certero aún es con quién o quienes. Si es por derecha deberá convocar a Cs, y si es por izquierda deberá optar por UP.

Pero más allá de su inclinación política, España enfrenta el fin del bipartidismo, al que estuvo condenada desde el comienzo de la democracia. La construcción de un gobierno basado en alianzas parece ser la demanda de una sociedad que no encontrado en los partidos políticos tradicionales una respuesta a la representación política ni a sus demandas económicas. Sin embargo, la contra cara de esta tendencia es la llegada de un partido de ultraderecha al Congreso. Ambas dinámicas son las caras de una misma moneda, que rechaza al establishment político y que apuesta a una salida innovadora.