“TODOS SE EQUIVOCARON PENSANDO QUE EL FRENTE NACIONAL ERA UN PROBLEMA PASAJERO”

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Entrevista a Eduardo Frebro, corresponsal de Página 12 en París

Gustavo Napoli - Nota Febbro

“TODOS SE EQUIVOCARON PENSANDO QUE EL FRENTE NACIONAL ERA UN PROBLEMA PASAJERO”

ENTREVISTAMOS EN CONTINENTES Y CONTENIDOS, EL PROGRAMA DE PRESSENZA A EDUARDO FEBBRO, PARA ENTENDER MEJOR LOS RESULTADOS ELECTORALES QUE LE DIERON LA VICTORIA A LA EXTREMA DERECHA DEL FRENTE NACIONAL, Y DE PASO REPASAMOS CÓMO MIRAN A LA ARGENTINA DESDE FRANCIA.

Por Mariano Quiroga
Ilustración: Gustavo Napoli

Mariano Quiroga:  Me parece que es interesante analizar cómo ha afectado el dolor del pueblo francés por los atentados de cara a unas elecciones que han sido, no sé si sorprendentes, ¿cuál ha sido tu lectura al respecto?

Eduardo Febbro: No, sorprendentes no, estaba ya en la agenda de lo que se podía esperar. Sin duda, los atentados les dieron un empuje suplementario alimentando los miedos de aquellos sectores que ven en el Islam y en el islamismo radical el principal enemigo, que es su principal caballo de batalla, y le dieron la posibilidad a la extrema derecha y al Frente Nacional (FN) de conseguir sus resultados más altos de la historia.
Pero, la extrema derecha no solo acumula puntos por su discurso racista o xenófobo o por su ataque deliberado contra el Islam, en una transformación que los llevó del antisemitismo al antiislamismo, sino que también acumuló porque hay problemas de desempleo, hay toda una  enorme cantidad de gente que se quedó en el camino de la globalización y se ha formado como una suerte de núcleo social importante- 6 millones de personas lo votaron- que ve en el FN y su discurso patriótico una salida.

MQ: Claro, y justamente en esto que nos decís, está claro que el eje no está tanto en discriminar, por discriminar en sí mismo, sino en utilizar a los inmigrantes como la justificación de lo mal que le está yendo a Francia, ¿no? Uno no tiene trabajo porque hay inmigrantes que trabajan por menos o las ayudas a los franceses no llegan porque tienen que ocuparse de estas familias numerosas que vienen de África o de Asia. Todo un discurso que sabemos que no es real, si uno se pone a mirar las cifras con atención, pero que sí ha tenido un calado muy profundo y que además ahora ha obtenido, también, voto joven.

EF: En realidad, el problema se ha complejizado porque hay toda una generación de intelectuales, muchos de ellos provenientes de la izquierda que han, efectivamente, promocionado las ideas del FN. Evocando la idea del reemplazo de una cultura occidental por otra del Islam o poniendo en tela de juicio horrores, como la foto del chico sirio que apareció muerto en una playa de Grecia, como un objeto de manipulación para que la gente no pueda reflexionar.
Digamos que el tema salió de ese cuadro y el resultado fue que el FN en los últimos 4 o 5 años ha encontrado portavoces en prestigiosos intelectuales anteriormente de izquierda y otros de derecha, que han validado ese discurso. Todos los libros más vendidos en Francia tienen que ver con esa idea del reemplazo de una cultura por otra, occidente reemplazado por el Islam, la idea de una invasión tóxica, ya no más el inmigrante que agarra el trabajo o que conquista una francesa o que cobra subsidios sociales, no, no. Algo mucho más profundo. Y eso se ha ido instalando también en una generación joven, el FN hoy atrae a 36% de los jóvenes que tienen entre 18 y 35 años. Pero siempre en sectores sociales que no han tenido acceso a la educación o que no han hecho estudios universitarios, o que se encuentran en desempleo. Es allí donde ese discurso patriótico fija, al menos, un rumbo frente al gran vacío de las ofertas políticas que hay en el paisaje político francés. Eso les fija un horizonte.

El otro tema es la crisis que explica, igualmente, el ascenso del FN. Obviamente también el vacío de ideas políticas tanto del socialismo gobernante como de la derecha, que corre detrás de los electores del FN, derechizando su discurso. No hay hoy nadie que tenga una capacidad de movilizar o de encarnar una idea de país, o una idea de algo. Salvo este partido que consigue audiencias que son, absolutamente, catastróficas para una democracia que se presenta siempre como el ejemplo de la democracia, y eso le plantea a Francia muchos problemas, incluso fuera de Francia.  La pérdida de influencia, por ejemplo, para empezar en el Parlamento Europeo, donde cada país tiene asignado según su población un número de votos, el bloque francés es menos importante que el polaco, porque en el grupo francés están los 24 eurodiputados del FN en el Parlamento Europeo, ellos no votan con Francia con lo cual la fuerza francesa en el Europarlamento es inexistente.

Algo que ha hecho muy bien el FN es asociar a la izquierda socialista y a la social democracia a la casta política, quedan asimilados al sistema de los partidos tradicionales, el sistema de los consensos políticos, a los aparatos. Eso invalida toda respuesta, de ahí también va el rol, el papel de los medios de comunicación que están permanentemente difundiendo las ideas del FN. Todo el mundo se equivocó, siempre se consideró que el FN era una suerte de estación de paso, un problema pasajero ligado a la crisis o un fenómeno producto de una estrategia política, lo cual es cierto sobre su nacimiento – el ex presidente socialista François Miterrand que fue el que lo reinventó en los años 80 para debilitar a la derecha-, pero elección tras elección se ha ido arraigando hasta el punto de pasar del 2012 y ahora al 30 % de los votos.
Es incapaz por ahora de ganar una gran elección, de ganar una segunda vuelta, pero es el partido dominante, está en todas partes y la estrategia utilizada por su actual líder es exitosa. Rehizo al partido, le sacó la mala cara, sacó de las pantallas a aquellos personajes menos recomendables, empezando por su propio padre, les puso corbatas a todos, limpiaron el discurso y aprovecharon la crisis contemporánea, las crisis migratorias, que son responsabilidad de Europa, porque la gente que viene ahora a las puertas de Europa, no viene de países con problemas económicos, sino que huyen de las guerras que occidente provocó: Irak, por supuesto Siria, Libia, todas las intervenciones militares occidentales. Todo eso ha creado una enorme confusión y pese a que Francia es un país que fue creado por las ideas y donde estas tienen mucha circulación y mucho debate, ese discurso se impuso sin remedio frente al error estratégico de politólogos, de la clase política y de los medios, que lo consideraron temporal.

MQ: Sí, de hecho, el discurso no difiere tanto de las ideas que puede transmitir un personaje como Sarkozy o algunos ministros del gobierno socialista. Yo tenía miedo que el estado de shock de los atentados sufridos en París, hicieran que se inclinara la balanza, más todavía, hacia el FN, pero de hecho, Ile-de-France, la provincia donde está París pasó de manos socialistas hacia la derecha lo cual es algo que no pasaba hace mucho tiempo. ¿Cómo está el clima social, desde el punto de vista más relativo a lo que se puede hablar como de seguridad, esta sensación de lucha de civilizaciones, que se ha presentado durante tanto tiempo?

EF: Bueno, felizmente la gente no lo ve así, lo ha demostrado ya en enero cuando hubo los atentados contra Charlie Hebdo que la gente salió a la calle con el “Yo soy Charlie” y un lápiz en la mano y el libro de Voltaire “El tratado sobre la tolerancia”. Esa idea que era la que buscaba justamente el Estado Islámico provocando un colapso tan profundo que ese colapso acarree una suerte de guerra civilizacional, que los franceses se cansen y que empiecen a atentar físicamente contra los musulmanes, contra las personas que hacen obediencia al Islam y empiecen a destruir lugares de culto. Aparte de algún u otro loquito, eso no ocurrió, no hay un clima de confrontación entre religiones. Insisto en lo que felizmente había dicho antes, digo felizmente porque es verdad, todos los países tienen en sus orígenes una interna que los creó, una historia que los creó, lo nuestro fue esa división entre civilización y barbarie. Este es un país creado por las ideas, en todo caso, la Francia moderna, las Ideas de las Luces. Y eso está permanentemente en la discusión, está en la educación nacional, ella acompaña todo el tiempo la forma de razonar de los franceses, incluso aunque exista al lado el FN. Pero se ha evitado que la meta principal del EI con estos atentados surtiera efecto, prender la mecha. No hay un clima de confrontación. Hay un clima de miedo por los atentados, hay un clima de consciencia de que, efectivamente, la francesa fue una sociedad muy tolerante con respecto a las prácticas religiosas, por ejemplo en los servicios públicos, en la empresa pública que gestiona los transportes, el Metro y los buses, los musulmanes tenían horarios para trabajar, no lo hacían al mediodía porque tenían que hacer la plegaria, se habían instalado mezquitas, incluso en los lugares de trabajo, se habían compuesto menús diferentes, ellos no comen nada que venga del cerdo. En fin, la gente descubre, también, que el Estado había hecho muchas concesiones para el “vivir juntos”. Lamentablemente, este “vivir juntos” fue dañado, herido por una minoría. Porque también hay que reconocer, nacieron acá en Francia, son hijos de la República mal integrados, muchos de origen argelino, hijos de una deuda lejana sobre la colonización. Son muchos los elementos, lógicamente, que se mezclan. Y de alguna forma, para hacer una suerte de comparativo histórico, la tentación del Islam violento, del Islam radical, de ser un combatiente por la libertad y por el Islam, viene a ocupar el lugar- sin el romanticismo- que ocuparon en los años 60, 65, 70, la tentación revolucionaria que llevaron a muchos europeos de ir hacia la lucha armada en América Latina, como en la revolución cubana. Ese romanticismo desapareció y fue reemplazado por esta locura que tiene varias explicaciones. Pero repito, no hay un clima de confrontación tan grave como se hubiese podido esperar.

MQ: Te saco de este tema, te traigo a un tema más cercano con la Argentina, recordando un artículo que escribiste en Página 12 donde le recriminabas a los medios europeos el maltrato que tenían para con el gobierno saliente de la Argentina. Ahora ya está, ya se perdieron las elecciones, estamos todos bastante aturdidos por las medidas tan bravas que está tomando el nuevo gobierno. Quería saber cómo lo está mirando ese país de las ideas, como nos decías, ¿cómo está mirando Francia, los medios, a este nuevo gobierno argentino, si están recapacitando un poco de ese apoyo tan descarado que le dieron desde el exterior?

EF: No, en realidad el problema fundamental en Francia desde hace varios años con América Latina es que hay una incomprensión, una ignorancia y un sentimiento de superioridad que transpiran todos los medios, que cuando no es de burla es de crítica falaz, como puede ser el caso de Le Monde o de estupidez absoluta como es el caso de Liberation. Ni hablar de la derecha que, sin embargo, son un poco más decentes, curiosamente, que la izquierda.

MQ: Un poco más honesta, ¿no?

EF: Sí, tiene ideas claras, pero respetuosas, en cambio por el lado de Le Monde o esas pseudo izquierdas como Liberation o Le Nouvel Observateur ha habido una comunicación atroz. Esto sobrepasa al peronismo, mucha gente pensaba que yo estaba defendiendo al peronismo, yo no estaba defendiendo al peronismo o al kirchnerismo, estaba simplemente defendiendo a mi país porque se lo ha maltratado, se lo ha vituperado, se lo ha humillado, se lo ha ensuciado por la falta de comprensión y por la crítica radical a un poder que no entra dentro de lo que occidente considera el espacio de resonancia.
Como no era un poder resonante, era un poder enemigo. Ellos creen, por ejemplo, que Juan Manuel Santos o que Peña Nieto en México son poderes resonantes, que se parecen a lo que ellos comprenden y, por supuesto, obvian la cantidad de muertos que hay en México por el narcotráfico y otras cosas más, obvian la cantidad de muertos que hay en Colombia, la cantidad de emigrados. La Argentina es un testimonio de la cantidad de jóvenes colombianos que se van de Colombia, esa Colombia ideal que ellos describen. Pero hay en general una agresión y una incomprensión absoluta con respecto a América Latina. Efectivamente, el presidente Macri se parece más a esa visión dominante del liberalismo con corbata, que lo hace un buen alumno. Por ahora hay una mirada descriptiva, ni admirada, ni crítica, pero sigue habiendo eso que los españoles llaman “mala leche”, profundamente “mala leche”, porque hay un problema con América Latina. Entonces hay una suerte de comunidad que describen desde París, mirando la Torre Eiffel, una realidad que no conocen y siguen siendo muy agresivos.

Pero hay un mal arraigado muy profundamente en la visión que tiene occidente de América Latina, descarto con esto y lo aclaro muy bien, a los corresponsales que, por lo menos, están en el lugar, en Argentina, por lo menos sufren y gozan con lo que pasa y lo narran según les parece. Pero todo el club de plumíferos que hay en Francia de periodistas, comentaristas e intelectuales, el mismo club de plumíferos que hay en Argentina y en América Latina y que cuando pasa algo en Medio Oriente y salen a hablar cualquier barrabasada porque nunca estuvieron ni siquiera de turistas y dicen las tonterías que se leen acá, porque lo hacen con principios morales, con principios ideológicos. Acá es lo mismo. Y la prueba del abuso, de la incomprensión y de la vulgaridad, que ni en el país se atreven a decir cosas que son absolutamente indefendibles con respecto a lo que somos como país, lo que pueden haber hecho los 3 gobiernos del matrimonio Kirchner. A mí me ha tocado ir a universidades y tener que explicar estos temas, puntualizando que yo no represento a ningún gobierno, ni al presidente Hollande, ni al presidente Macri, ni al presidente Kirchner, por supuesto. Yo les decía “¿Ustedes qué quieren que venga al poder después de lo que pasó en Argentina, un país humillado, vaciado, robado? No puede venir un señor amable a negociar con el sistema financiero internacional, el kirchnerismo fue una respuesta a una agresión, también”.
Todas esas cosas útiles, la prensa las esconde. Yo he leído, lo he citado en el artículo al que hacías referencia, un análisis del economista de Le Monde que decía que todos los males de la historia argentina vienen del peronismo. No nombraba a Martínez de Hoz, no nombraba la deuda, los golpes de estado, o sea, ha habido una cosa abusiva. Y lo más abusivo es Mario Vargas Llosa y el subdirector de El País con su famoso artículo “Lloro por ti, Argentina”. Es una cosa realmente ofensiva, hay como una especie de encono contra la Argentina, ya escapa al peronismo.