PRESIONAR ARRIBA

Lucha por el fútbol femenino profesional

PRESIONAR ARRIBA

Por Daniel Bello

El fin de semana pasado, mientras se disputaba el encuentro entre Racing y River, la árbitra del encuentro detuvo el partido para que se retire un cartel del costado de campo de juego.
En el entretiempo, ingresó la policía y se llevó detenido al (cartel) comunicador, lo que ya es casi una práctica habitual bajo este gobierno.
Pero, ¿qué decía el cartel?
Decía: Fútbol Femenino Profesional.


Es claro, que hay intención de que el reclamo que impulsa la futbolista Macarena Sánchez, cesanteada y vulnerada en sus derechos laborales por UAI Urquiza, sea invisibilizado.
Sin embargo, desde que Sánchez viene llevando adelante el reclamo, los principales diarios del mundo vienen recogiendo la noticia y replicándola en países como España, Inglaterra e Italia, solo por nombrar algunos.

Debido a las repercusiones, la jugadora ha recibido insultos y descalificaciones por parte de quienes ven en peligro sus privilegios de género. Sin embargo, a principios de febrero, las amenazas subieron de tono y fue amenazada de muerte. Esto provocó que tanto el bloque de Unidad Ciudadana de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires como Diputados y Senadores de la Nación de distintos espacios políticos no sólo se expresen con preocupación sobre este asunto, sino que también se sumen al reclamo.


Tal es así, que la Senadora por Santa Fe, Marilin Sacnun, presentó un proyecto – que fue acompañado por otros espacios- en el cual se repudia enérgicamente la precarización a la que fue sometida la jugadora y rechaza “las condiciones de informalidad y precariedad a las que fue sometida en consonancia con el universo de todas las jugadoras de fútbol profesionales, que son notoriamente discriminadas por el sólo hecho de ser mujeres”.

Hace unos días, la jugadora también se reunió con Cristina Fernández de Kirchner en el Instituto Patria y recibió el apoyo de la ex mandataria.

El reclamo anuncia ser una marea incontenible.

La presión

Acaso por esa marea y por la presión del reclamo,  Christian Gribaudo, Secretario General de Boca, anunció durante la presentación del primer equipo femenino de Boca Juniors que Las Gladiadoras jugarán frente a Lanús en el partido preliminar del encuentro que disputen los Xeneizes ante San Lorenzo. Será el día después del 8M.
Eso sí, Gribaudo tuvo el detalle de posar delante de las jugadoras para la foto del plantel 2019… no sea cosa que se olviden de quién es el jefe.

En conclusión, la noticia implica un gran logro histórico para el fútbol femenino, que debe enmarcarse en la lucha que impulsan jugadoras como Macarena Sánchez, para lograr la profesionalización del oficio.
Y como tal, debe celebrarse.

Sin embargo, no deja de demostrar la desigualdad que existe entre hombres y mujeres.  ¿Por qué debería ser noticia que las jugadoras de fútbol jueguen en la misma cancha que los jugadores de fútbol?

En 2018, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) informó que alrededor de unas 30 millones de mujeres en el mundo practicaron fútbol regularmente en ámbitos federados. No obstante, en nuestro país, las jugadoras deben soportar agresiones, amenazas y precarización.
Incluso en una publicación de «El Rincón del Fútbol», con fotos que facilitó -acaso como cantó Atahualpa en El pintor, «creyendo hacer cosa buena»- la prensa de Villa San Carlos, en la cual mostraba a las futbolistas limpiando el vestuario tras disputar su partido del fin de semana. Publicación que no hacía otra cosa más que reforzar el modelo patriarcal de que la mujer puede soñar y desear ser lo que quiera ser, siempre y cuando, claro, no deje de cumplir su rol de ama de casa… Y a eso lo llaman amor.

Sin embargo, eso que llaman amor, es trabajo. Y en el caso del fútbol femenino, debe ser fútbol femenino profesional.