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NOS DUELE EVO

NOS DUELE EVO

Por Beatriz Chisleanschi

Nos duele Evo. Nos duele Álvaro y Bolivia. Nos duele saber que 13 años de inclusión, de distribución equitativa, de alfabetismo, de empoderamiento campesino e indígena serán tirados por la borda en poco tiempo. Nos duele la wiphala y la Plurinacionalidad del Estado. Nos duele ver nuevamente a las Fuerzas Armadas interrumpiendo la institucionalidad de un país hermano. Duele. Duele América Latina. Duele saber que el Golpe de Estado contra Evo Morales está diseñado y pergeñado por Estados Unidos y que todo está escrito.

Ya el Documento Santa Fe 1 redactado en 1980 por Roger W. Fontaine (ligado a Richard Allen, asesor jefe de Reagan para América Latina) y el ultraconservador Lewis Arthur Tambs (de gran influencia sobre Bush padre), para fijar las líneas de acción de Estados Unidos sobre América Latina habla de “La subversión interna” y refiere a la desestabilización mediante la desinformación y polarización como paso inicial de la subversión. Y en el punto que aborda “La amenaza militar externa” expresa claramente “Nuestro futuro geostratégico, económico, social y político debe estar asegurado por un sistema hemisférico de seguridad” para más adelante resaltar la importancia de “reactivar las vinculaciones militares tradicionales en el continente brindando entrenamiento militar y ayuda a las Fuerzas Armadas del Hemisferio”.


Nada es casual, una estrategia diseñada hace ya más de 30 años que no ha perdido vigencia.

Telma Luzzani en su libro “Territorios vigilados” señala que “EE.UU. siempre apostó a que el vínculo entre el Comando Sur y las FF. AA. regionales fuera el eslabón que le permitiera obtener sus objetivos políticos, económicos y militares en Sudamérica” y que para ello “Durante décadas, el Departamento de Defensa dedicó importantes esfuerzos económicos, tecnológicos y de personal…”, y los sigue dedicando.
Asimismo, el filósofo y politólogo estadounidense ​Gene Sharp ​plantea cinco pasos para derrocar un gobierno sólo con la utilización de armas psicológicas y ​económicas conocidos como Golpes Suaves (*).


Primera etapa: Consistiría en llevar a cabo acciones para generar y propiciar un clima de malestar. Entre dichas acciones destacan la realización de “denuncias de corrupción y la promoción de intrigas”.

Segunda etapa: Se procedería a desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el Gobierno en el poder.

Tercera etapa: Esta fase se centraría en la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la promoción de manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

Cuarta etapa: En este punto se llevarían a cabo operaciones de guerra psicológica y de desestabilización del Gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.

Quinta etapa: La fase final tendría por objeto forzar la renuncia del presidente mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente se va preparando el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.


El Departamento de Estado, la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), la Iglesia evangélica con un poder mundial cada vez mayor, trabajando para los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel, tal como denunció la investigadora Stella Calloni, la CIA y un urdido plan desestabilizador fueron suficientes para llevar a cabo el Golpe de Estado en Bolivia y dejarla al borde de una Guerra Civil.

El Golpe de Estado es un golpe esencialmente ideológico. No pudieron soportar que el más boliviano de todos los presidentes que tuvo Bolivia haya gobernado durante 13 años y que el indígena recupere su lugar. Como dijo F. Scott Fitzgerald: “Deje decirle algo sobre los muy ricos, ellos son diferentes a usted y a mí”.


Al momento de finalizar estas líneas, campesinxs e indígenxs del Alto “toman” las calles de La Paz al grito de “Ahora sí, Guerra Civil”, la Asamblea Legislativa no pudo reunirse para retomar el camino institucional y la Central Obrera de Bolivia llamó a un paro por tiempo indeterminado si no se restablece el orden constitucional en el término de 24 hs.

Duele Evo. Duelen lxs hermanxs bolivianxs, pero también enaltece ver cómo los pueblos ya no se doblegan tan fácilmente a los intereses del poder dominante y no están dispuestos a perder sus derechos.

La historia se está escribiendo y el final, aún es abierto.

● Fuente Agencia RT

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