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LA VUELTA DE LA UNASUR Y LA NECESIDAD DE UNA URGENTE INTEGRACIÓN REGIONAL

Portada. Encuentro UNASUR

LA VUELTA DE LA UNASUR Y LA NECESIDAD DE UNA URGENTE INTEGRACIÓN REGIONAL

Por PPV

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva resultó el anfitrión de la Cumbre de Países Sudamericanos, ayer martes 30, en el Palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, en Brasilia. Estuvieron presentes los jefes de Estado de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Surinam, Uruguay y Venezuela.

La única ausencia entre los presidentes fue la Dina Boluarte quien por impedimentos legales de Perú no puede salir del país.  En su lugar, asistió Alberto Otárola, presidente del Consejo de Ministros. Tampoco participó la Guayana Francesa por ser territorio de ultramar de Francia.

«El principal objetivo de esta reunión es reanudar el diálogo con los países sudamericanos, muy truncado en los últimos años, y que es una prioridad del gobierno Lula. Sabemos que hay diferencias de visión y diferencias ideológicas entre los países, pero Lula quiere reactivar este diálogo con los países basándose en denominadores comunes«, explicó la embajadora Gisela Padovan, secretaria para América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores previo al encuentro.

«El panorama mundial es crítico. Indudablemente, América Latina tiene que jugar un papel unido y una voz unificada porque tiene una gran potencialidad: tiene en su territorio varias de las soluciones más importantes a la crisis integral que hoy vive la humanidad. Esta reunión tiene que ver con planificar ese papel, debatirlo y tratar de llegar a consensos», aseguró el presidente de Colombia, Gustavo Petro, horas antes del encuentro.

Y sentenció «América Latina está unida en discursos, pero no en proyectos concretos, y no se trata de pelear con el mundo, sino en superar problemas y ayudar”.

Erigido casi en un líder natural de Sudamérica, ya en la Cumbre, el presidente Lula da Silva propuso crear un «grupo de alto nivel», formado por representantes de los presidentes, y diseñar en un plazo de 120 días una nueva «hoja de ruta para la integración de Suramérica». 

Asimismo, planteó «poner el ahorro regional al servicio del desarrollo económico y social» a través de organismos financieros regionales y reducir la dependencia del dólar por medio de la utilización de monedas locales en el comercio sudamericano.

Discutir iniciativas para homologar regulaciones, reducir la burocracia en el área comercial, ampliar el comercio electrónico y, fundamentalmente, «actualizar la cartera de proyectos» para la integración física de la región, diseñada hace ya más de dos décadas y en su mayoría inconclusa, fueron otras de las propuestas.

En la misma línea planteó la posible creación de un «mercado energético sudamericano que asegure el abastecimiento, el uso eficiente de los recursos, la estabilidad jurídica, los precios justos y la sostenibilidad social y ambiental». 

«En la región, dejamos que las ideologías nos dividieran e interrumpieran el esfuerzo de integración. Abandonamos canales de diálogos y mecanismos de cooperación y, con eso, todos perdemos», declaró Lula ante 11 mandatarios reunidos ya a puerta cerrada en el Palacio de Itamaraty, sede de la cancillería en Brasilia.

Lula mencionó las «marcas profundas» que ha dejado la pandemia del coronavirus y el peligro de los discursos de odio en las redes sociales.

En tanto, Alberto Fernández convocó a los países sudamericanos a la unidad regional para enfrentar «la nueva dimensión de la globalización» y a garantizar una zona de paz para crear un sistema de defensa propio, en lugar de recibir las influencias del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

Y reconoció que “La unidad regional debe ser una política de Estado en cada uno de los países de América del Sur. Aprendamos de nuestros errores, no nos sirvió de nada estar divididos. Hagamos más ágil el funcionamiento de la Unasur y seamos artífices de nuestro destino.”

En ese sentido, el presidente Fernández aseguró la necesidad de unión en mecanismos regionales para hacerle frente a lo que llamó la «nueva globalización» y fustigó la desarticulación de la zona sudamericana provocada por el gobierno estadounidense de Donald Trump y la creación del Grupo de Lima.

«La globalización no es la globalización que conocimos. Se está revisando a sí misma; lo que antes era relocalización de industrias hoy son deslocalización de industrias. Primero se fueron de Estados Unidos a México o China y ahora están volviendo, lo mismo en Europa, advirtiendo la importancia social del trabajo. ¿La globalización ha muerto? No. La globalización se está revisando y tiende a reforzar regiones», aseguró.

No faltó el recuerdo a Néstor Kirchner “Como dijo Néstor Kirchner, los viejos moldes se han roto y los nuevos problemas requieren nuevas soluciones” –señaló.

Da Silva invitó a los presidentes a una cumbre, pero también a una jornada de diálogo durante la tarde para limar diferencias. En ese sentido el encuentro entre el venezolano Nicolás Maduro y Lula realizado el lunes en el Palacio del Planalto relanzando las relaciones bilaterales fue criticado por el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou.

Además de Fernández y Lula, participan del encuentro los presidentes Luis Arce (Bolivia), Gabriel Boric (Chile), Gustavo Petro (Colombia), Guillermo Lasso (Ecuador), Irfaan Ali (Guyana), Mario Abdo Benítez (Paraguay), Chan Santokhi (Surinam), Luis Lacalle Pou (Uruguay) y Nicolás Maduro (Venezuela).

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