ECUADOR: LA ANTI RECETA PARA LA CRISIS

Ecuador:

LA ANTI RECETA PARA LA CRISIS

Por Miguela Varela
@miguelavarela87

La pandemia irrumpió en Ecuador en plena convulsión social, política y económica. El estado de sitio se decretó el 16 de marzo debido a la “situación de calamidad pública en todo el territorio nacional”. El colapso sanitario desembocó al 17 de mayo en 2.594 muertes por Covid-19 y más de 31.000 infectados.

Ecuador fue uno de los casos más resonantes de la pandemia debido a las imágenes que circularon por medios y redes sociales de cadáveres agrupados en medio de las calles de Guayaquil, tras el colapso de las morgues y del ya precario sistema de salud. Los ataúdes de cartón mostraron la peor cara de un país acechado, antes que nada, por el neoliberalismo. Fue tal el escándalo sanitario que el New York Times publicó un informe donde sugirió que las cifras de muerte es 15 veces mayor que lo que declaran los números oficiales. Ante esto, el gobierno parece haber ocultado cifras para disminuir el impacto de semejante estadística, obviando aquellas muertes que no ocurrieron estrictamente por Coronavirus, sino por falta de atención médica ante el colapso del sistema de salud.

La superviviencia política de Lenin Moreno

Lo llamativo de la pandemia más la crisis económica y el, por ahora interrumpido, estallido social, viene nutrido por una crisis política de larga data. La inestabilidad política persigue a Moreno desde el inicio de su mandato, cuando comenzaron las tensiones con la fuerza política de Rafael Correa, lo que desembocó en la detención de su vicepresidente Jorge Glas. Su reemplazo, María Alejandra Vicuña, también duró poco en el cargo y fue destituida por el actual Otto Sonnenholzner. Este ultimo rodeado de fuertes rumores de tensión con Moreno y con vistas a renunciar en el corto plazo debido a sus cuestionamientos en la gestión de la crisis social de los últimos meses.

Luego, le siguieron las eternas dificultades económicas profundizadas por las medidas de ajuste que tomó el propio gobierno. Una vez que despejó su perfil ambiguo entre el emergente de la alianza que creó el correísmo y el giro hacia una derecha más rígida, comenzó el estallido social con el aumento del precio del combustible bajo el mandato del FMI. Recordamos que ya en 2019, la economía se había derrumbado un 0,5% pero las ganancias de los grandes bancos crecieron más de un 40%.

Acto seguido, el eterno drama de los países con una economía primarizada: la baja del precio del petróleo a niveles históricos dificulta la generación de ingresos, sumado a una economía dolarizada que sólo depende de sus exportaciones para obtener moneda. En este contexto, el problema de la deuda externa, parece una cuestión de segundo orden.

Como consecuencia de este caos, comenzaron las salidas: renunció el Ministro de Trabajo Andrés Madero y la Ministra Salud Catalina Andramuño. Pero la confusión política se abona con la condena judicial a Rafael Correa por parte de la Corte Suprema a ocho años de cárcel por cohecho agravado, perdiendo sus derechos políticos por 25 años.

La anti receta

Este cocktel explosivo que agita el gobierno se coronó con el anuncio del paquete de ajuste económico: la anti receta para salir de la crisis. El Presidente Lenin Moreno exacerba la paradoja ecuatoriana y propone recortes de presupuesto en materia educativa por casi 100 millones de dólares asignados a las universidades. Ante tal iniciativa, docentes y estudiantes iniciaron protestas en varios puntos del país. Al mismo tiempo, se presentaron recursos ante la Corte Constitucional ya que la medida viola la Constitución. El órgano falló a favor de la medida y suspendió provisoriamente el recorte.

Sin embargo, Moreno siguió insistiendo y anunció un paquetazo de ajuste de 4000 millones de dólares, el pasado 19 de mayo. En resumen: establece un nuevo sistema de fijación del precio del combustible, la reducción de las horas laborales para funcionarios públicos, y cierre y fusión de 10 empresas públicas de sectores estratégicos tales como la aerolínea Tame, Inmobiliar (encargada de la gestión y administración de los bienes del sector público), Ferrocarriles, Siembra (entidad gestora de proyectos del desarrollo tecnológico) y Medios Públicos. Además, se estableció el cierre de representaciones diplomáticas.

Son medidas que prometen más neoliberalismo para paliar la crisis, en consonancia con el acuerdo firmado con el FMI en marzo de 2019, que otorgó al país 4.200 millones de dólares a cambio de una reforma fiscal y laboral, la disminución del aparato estatal y el retiro del subsidio a los combustibles. Algo que ya conocemos: la anti receta para salir de una crisis.