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¿DÓNDE VAN LOS VERDES CUANDO LLUEVEN?

¿DÓNDE VAN LOS VERDES CUANDO LLUEVEN?

Por Ignacio Vila

Uno de los principales desafíos para el 2021 de la economía nacional está relacionado, cuándo no, con la administración de los dólares que entran y salen de Argentina. La evolución del valor de la moneda norteamericana frente al peso a lo largo del año, así como la evolución del frente externo y del nivel de las Reservas Internacionales en manos del Banco Central, serán factores decisivos que definirán la vida cotidiana de millones de compatriotas.

En este marco, el 2020 fue un año bastante sencillo en términos estructurales para nuestro país y, aún así, el dólar ha sido protagonista indudable del año de la pandemia. Entre el aumento del desempleo generado por el macrismo (la tasa de desempleo pasó del 6% en 2015  a casi el 10% en 2019) agravado por el efecto COVID-19 (la tasa de desempleo en el tercer trimestre del 2020 fue del 11,7%) y la caída del salario real de les trabajadores, las importaciones han caído en picada: el 2015 finalizó con importaciones por unos 60 mil millones de dólares mientras que en el 2020 le compramos al resto del mundo por un monto que apenas superó los 42 mil millones de dólares.

Por otra parte, la pandemia limitó fuertemente los viajes de lxs argentinxs por el resto del mundo, por lo cual la demanda de divisas para turismo tampoco fue un problema en este año.  El acuerdo logrado por Martín Guzmán con los tenedores de deuda pública nacional logró posponer los pagos de estas obligaciones por unos años. Finalmente, las exportaciones se mantuvieron algo más estables generando en el 2020 un superávit comercial de más de 12 mil millones de dólares.

A pesar del éxito comercial y de divisas que trajo aparejado el difícil 2020, la moneda nacional, lejos de revalorizarse fruto de un mayor flujo de divisas sufrió una fuerte devaluación: el valor del dólar oficial al 16 de febrero del 2020 era de $61,67 y actualmente ese valor ha pasado a ser de $94,00, lo que indica que la moneda ha sufrido una devaluación cercana al 50% durante ese período. En el mismo sentido, las Reservas Internacionales del Banco Central tampoco lograron engordarse: en enero del 2020 el país contaba con reservas por unos 44 mil millones de dólares y el año terminó con unos 39 mil millones de dólares. No solamente no se lograron contener los 12 mil millones que aportó el sector externo sino que las reservas cayeron en 5 mil millones de dólares.

¿Dónde están los dólares que se fueron?

El 2021 se plantea como un año en el cual varios de los ítems marcados comenzarán a tener un comportamiento diferente. Como primera medida, el aumento de la actividad económica generará un aumento de la demanda de insumos importados para la producción. Por otro lado, el aumento de la tasa de empleo como consecuencia de la recuperación económica tendrá un impacto en el aumento de la demanda de bienes nacionales e importados fruto de un mayor nivel de consumo interno. Finalmente ,el comportamiento de las exportaciones seguramente sea similar al del 2020. En ese marco, todo indica que en el 2021 el sector externo no será tan sencillo como el año anterior. La lectura inevitable de esta situación es que, si en un año tranquilo en términos externos la moneda nacional sufrió una importante devaluación y las Reservas Internacionales siguieron cayendo, ¿cómo hará el gobierno para administrar esta situación en este y los siguientes años en los cuales los niveles de importación seguirán creciendo?

Parte de la respuesta podemos encontrarla en las afirmaciones del ex Vicepresidente de la Nación Amado Boudou en su habitual participación radial en el programa Siempre es Hoy conducido por Daniel Togneti: “¿Dónde están esos dólares que se fueron?”. En el último debate presidencial llevado de octubre de 2019, el actual Presidente Alberto Fernández le decía a Mauricio Macri: “Presidente: a lo mejor no se enteró, pero de los 39.000 millones de dólares que nos dio el Fondo se fugaron 30 mil (millones) y se los llevaron sus amigos, presidente”. Ningún indicio nos permite sospechar que esta situación se haya modificado: se la llevan los mismos de siempre.

En los próximos años, el modo en que el gobierno administre el frente externo será un factor decisivo para lograr, no sólo una nueva victoria electoral, sino también la gobernabilidad del país. En algún momento habrá que ponerle el cascabel al gato (y a sus amigos) y frenar el permanente drenaje del trabajo nacional en unas pocas manos.

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