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CHILE: UN FIN DE AÑO EN MEDIO DEL CAOS Y UNA REFORMA CONSTITUCIONAL

CHILE: UN FIN DE AÑO EN MEDIO DEL CAOS Y UNA REFORMA CONSTITUCIONAL

Por María Evelyn Sigot Pavon

Hace poco más de dos meses, Chile comenzó a visibilizar una crisis que llevaba años enraizada en la sociedad y eclosionó por un aumento de tarifas del metro, anunciado por el presidente Sebastián Piñera. Sin embargo, este reclamo sólo sería la punta del iceberg. Manifestaciones multitudinarias, decenas de muertos y heridos fueron algunos de los hechos que destaparon una ola de necesidades sociales, en las que está sumido el país, en su peor catástrofe desde la dictadura militar de Augusto Pinochet.

El Senado nacional aprobó la semana pasada, por 38 votos afirmativos y tres abstenciones, un proyecto de ley que permitirá a lxs chilenxs votar en un plebiscito, en abril de 2020, para decidir si se reemplaza o no la Constitución. En ese marco, también se decidirá quién deberá escribir la nueva carta magna. Previamente, la iniciativa fue aprobada por la Cámara de Diputados con 127 votos a favor y 18 en contra.

El proyecto materializa el “Acuerdo por la paz social y una nueva Constitución” suscrito por partidos de Chile Vamos, la ex Nueva Mayoría (sin el PC) y sectores del Frente Amplio, el pasado 15 de noviembre, donde se encomendó a una comisión de expertos la redacción de la propuesta de ley.

¿Qué dice el texto aprobado por el Congreso?

El proyecto de ley que se aprobó en el Senado y Diputados, respectivamente, contempla la realización del plebiscito el próximo 26 de abril, cuando la ciudadanía deberá responder dos preguntas:

-Si aprueba o rechaza la posibilidad de contar con una nueva Constitución,

-Cuál debe ser el órgano a cargo de la redacción.

Las opciones serán si deberá redactarse a través de una Convención Constituyente, integrada por personas especialmente electas para estos efectos y que luego de terminar con su mandato se disuelve. En términos prácticos, es el equivalente a la Asamblea Constituyente y será integrada por 155 miembros.

Caso contrario, deberá hacerse en una Convención mixta, integrada en un 50% por parlamentarixs y en un 50% por ciudadanxs electxs especialmente para estos efectos. Se estableció un total de 172 miembros, repartidos de forma equitativa entre los segmentos antes descritos.

¿Quiénes podrán votar en el plebiscito?

Lxs chilenxs o extranjexos con derecho a voto, mayores de 18 años. Los ciudadanos que residen en el exterior también podrán ser parte del proceso, aunque -por el momento- solo podrán votar en la consulta del 26 de abril, no así en la elección de los constituyentes.

Antecedentes

En octubre de este año, Chile se vio envuelta en una serie de protestas que hicieron que el país fuera agenda en los principales medios internacionales. Los hechos se suscitaron luego de que Piñera anunciara un aumento de tarifas del metro, desencadenando una serie de manifestaciones y disturbios en Santiago, propagándose por todas las regiones del país, con mayor impacto en las principales ciudades del país, como Valparaíso, Concepción y La Serena.

Por orden del Gobierno, las multitudes que se manifestaban en las calles fueron reprimidas por los Carabineros, lo que enardeció los focos de protestas, que derivó en el estado de emergencia y toque de queda, decretado por Piñera en la madrugada del día sábado 19 de octubre. 

Para llevar calma, el Gobierno logró un acuerdo, y el 15 de noviembre se llevó a cabo un plebiscito vinculante, previsto para abril del 2020. La consulta ciudadana realizada en más de 200 municipios de Chile arrojó que el 73 por ciento optó por la convención constituyente para crear la Carta Magna.

Cabe destacar que la Constitución que norma al país en la actualidad data de 1980, y fue redactada por una comisión encabezada por el entonces dictador Augusto Pinochet. La iniciativa fue ratificada el 11 de septiembre de ese mismo año en un plebiscito polémico, que tuvo denuncias de fraude. Si bien a lo largo de los años, se hicieron reformas parciales, el texto nunca fue puesto en cuestión de manera integral. Michelle Bachelet tuvo la iniciativa en la parte final de su segundo gobierno, pero ya había perdido mucho respaldo, por lo que se limitó a enviar el proyecto al Congreso.

Así las cosas, Chile, un país que era percibido por el neoliberalismo mundial y regional como el representante del avance económico en las últimas décadas, quedó sumido en rechazos masivos de la población, que denunciaba al sistema como injusto y desigual. Una masiva denuncia en contra del aumento de la tarifa del metro evidenció el descontento de toda una sociedad desplazada, que ponía sobre el tapete años de concentración desmedida y endeudamiento, legitimados en el marco de una Constitución caduca.

“A comienzos de la década de 2000, Chile se presentaba como una sociedad políticamente estable, con crecimiento económico y en proceso de resolución de sus conflictos sociales. Pero problemas estructurales como la concentración de la riqueza, la formación de bolsones de pobreza irreductibles o los altos niveles de endeudamiento de los sectores populares y las clases medias, quedaron subsumidos. La elite política no ponderó adecuadamente la gravedad de esos problemas, ni siquiera cuando se iniciaron las movilizaciones sociales en 2006, que coincidieron con crecientes niveles de desafiliación electoral”, dijo el profesor del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago de Chile, Igor Goicovic Donoso.

En ese sentido, se evidenció la necesidad de toda una sociedad de construir un nuevo orden económico, político y social. Así, la redacción de una nueva Constitución podría ser una primera instancia, por lo que habrá que esperar a los próximos meses para conocer cómo se encamina este proceso de reforma.

De todas maneras, el año nuevo traería consigo una nueva etapa en Chile. Y, mientras tanto, la ciudadanía continúa en las calles encabezando la ruptura de un orden sostenido por décadas, pero que comienza a resquebrajarse.

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