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BÁSQUET, RACISMO Y POLÍTICA

BÁSQUET, RACISMO Y POLÍTICA

Por Ignacio Iglesias

En el pasado viernes 28 de agosto, la NBA publicó un comunicado por el cual se compromete a buscar una justicia social e igualdad racial de cara a las elecciones presidenciales norteamericanas.

El 26 de agosto, los Milwaukee Bucks, franquicia de la NBA, decidió no salir a jugar su partido por la liga de básquet norteamericana en protesta contra la violencia racial. Automáticamente, otros equipos se sumaron al boicot, lo que provocó que los organizadores deban reprogramar el resto de los encuentros. Como efecto dominó, la medida fue seguida por otras entidades deportivas como el béisbol y fútbol, pero también por deportistas pertenecientes a la comunidad negra como la tenista Naomi Osaka. Tras discusiones entre los jugadores, organizadores y patrocinadores, la liga retomará su calendario luego de publicar un comunicado que convierte a la NBA en un actor político de cara a las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.

Estas protestas se insertan en la situación de racismo institucional que vive la población afroamericana en los Estados Unidos. Según los datos brindados por la organización Mapping Police Violence[1], del total de asesinatos en manos de la policía entre 2013-2020, el 25% corresponde a víctimas de esta minoría. Este número representa un problema si se considera que la población negra, según el Population Estimates Program[2], representa el 13% del total. En números relativos, durante los últimos años, la tasa de personas afroamericanas asesinadas en manos de policías por millón de habitantes es de 5,2 contra una tasa del 1,6 de la población blanca. Más allá de esta comparación, el problema general es que la violencia institucional en los Estados Unidos no tiene relación con los niveles de criminalidad y, además, carece de control contra el abuso de autoridad. En el 99% de los casos entre 2013-2020, los efectivos de seguridad no recibieron cargos por las acciones cometidas[3].

El boicot deportivo estalló luego de conocerse las filmaciones de la represión policial contra Jacob Blake en la ciudad de Kenosha, Wisconsin, cercana a Milwaukee. En el vídeo se observa cómo el hombre afroamericano de 29 años recibe 7 disparos por la espalda durante el arresto por parte de Rusten Sheskey, oficial de la policía local. A partir de la difusión de este hecho, las protestas contra la violencia racial estallaron nuevamente en el marco del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan), surgido a partir del 2013 con la muerte del adolescente Trayvon Martin y que tuvo su momento más álgido con el asesinato de George Floyd en Minneapolis.

Lo más destacado es que el 27 de agosto, tanto los equipos de la NBA como los organizadores de la liga, llegaron a un acuerdo para continuar con la competición deportiva. El día 28, a través de un comunicado, Michele Roberts, Directora Ejecutiva de la NBPA (Asociación de jugadores), y el comisionado, Adam Silver, dieron a conocer las intenciones entre jugadores, entrenadores y dueños de los equipos para profundizar los esfuerzos colectivos y acciones en apoyo de la justicia social y la igualdad racial[4]. Los representantes de los 13 equipos firmantes continuarán la liga con el entendimiento de que la NBA y los jugadores trabajarán para promulgar una serie de compromisos:

  • Formar una coalición de justicia social con representantes de las distintas partes de cada franquicia que tenga como fin la discusión de distintos temas como el acceso a las próximas elecciones, la promoción del compromiso cívico y la búsqueda de una reforma policial y de la justicia penal.
  • Trabajar con los funcionarios de cada ciudad donde se encuentre un equipo de la liga profesional para convertir las instalaciones en un lugar de votación para las elecciones generales, a fin de permite una opción segura para comunidades vulnerables al Covid-19, o al menos como centros de cómputos.
  • Incluir, junto con los patrocinadores, anuncios publicitarios dedicados a promover una mayor participación cívica y crear conciencia sobre el acceso y oportunidades de los votantes.

Además de estos puntos, se prevé la creación de una Fundación NBA centrada en el empoderamiento económico de la comunidad negra. En general, la liga profesional de básquet estadounidense, organizada y unida en torno a la violencia racial, no solo se posiciona frente a esta problemática, sino que, además, adquiere un rol político y activo. Por un lado, se facilitan los recursos humanos y las instalaciones para los comicios de noviembre; por otra parte, se promueve la participación de la ciudadanía en un sistema electoral no obligatorio y que es fundamental para mantener a Joe Biden como candidato favorito.


[1] Disponible en: https://mappingpoliceviolence.org/

[2] Disponible en: https://web.archive.org/web/20101013232535/http://www.census.gov/popest/estimates.php

[3] Disponible en: https://mappingpoliceviolence.org/

[4] Disponible en: https://www.nba.com/article/2020/08/28/nba-npba-joint-statement-social-justice?collection=news

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