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BALDOSA POR LA MEMORIA DE ADRIANA BOITANO

BALDOSA POR LA MEMORIA DE ADRIANA BOITANO

Por Ana Belén Marrello
Fotografía Luis Szeferblum

El Colectivo Caballito por la Memoria y la Comisión por la Memoria La Paternal No Olvida realizaron, el sábado 8 de junio, un acto en homenaje a Adriana Silvia Boitano, estudiante de Letras en la UBA y militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP), desaparecida por el Terrorismo de Estado el 24 de abril de 1977 a la edad de 24 años. En Nicasio Oroño 1258, Caballito, lugar donde fue secuestrada, se colocó una Baldosa por la Memoria de la hija de la presidenta de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas, Lita Boitano.

“Hoy es un día peronista”, dijo Lita Boitano, con micrófono en mano, con la simpatía que la caracteriza, a pesar del dolor, en una jornada soleada que invitaba a quitarse los abrigos. En la otra mano, tenía una muñequita Madre de Plaza de Mayo tejida, con su pañuelo blanco en la cabeza y una cintita verde atada en uno de los bracitos. Mientras estuvo sentada, la tuvo con ella, y cuando habló a lxs presentes, continuó aferrada a la muñeca a la que presentó como un obsequio muy preciado que le habían hecho a ella y a Taty Almeida diez días atrás en una actividad en Miramar.

Pasaron 40 años hasta que Lita volvió a la dirección donde se llevaron a su hija el 24 de abril de 1977. Luego de haber sufrido hace unos años varias caídas, le recomendaron hacer shiatsu. La señora que le hacía el tratamiento la mandó a tomar el colectivo 109 de regreso a su casa casualmente a la calle Nicasio Oroño al 1200.

“Toda la tensión que sentíamos cada día cuando los hijos todavía no habían vuelto de la facultad o de la reunión, si sabíamos que había reunión porque a veces no sabíamos nada; cuando se llevaron a Adriana, ¿pueden creer que no sentí más esa tensión? Ya me habían llevado todo ¿Qué miedo podía tener? Yo era viuda, me habían llevado a mis dos hijos. Yo ya no tenía nada. Por eso es que me llegó tanto esta bebé”, contó emocionada Lita y agitó la muñeca de hilo con su mano.

Adriana había acudido a una tercera cita, luego de dos anteriores que resultaron fallidas. Iba a encontrarse con su compañero David Ariel Cordero (cuyo nombre de guerra era Santiago), que era estudiante en la Facultad de Arquitectura y también militaba en la JUP y en Montoneros. Fue desaparecido el jueves 21 de abril de 1977, pero Adriana aún no lo sabía. “Ella estaba muy enamorada de él”, contó Lita, y ya había ido el viernes y el sábado a la cita, sin que Lita supiera, y había vuelto triste porque no lo había encontrado.

El domingo 24, Lita le pidió acompañarla. El año anterior, la dictadura cívico militar eclesiástica había secuestrado a su otro hijo, Miguel Ángel, de 20 años. Esa mañana Lita, que según contó era y es muy creyente, fue a la misa de las 8:00 en la Iglesia de San Antonio en Devoto, barrio en el que vivían de manera clandestina con Adriana y la novia de Miguel Ángel, María Rosa. Cuando al salir de la iglesia observó al Cristo crucificado, pensó que era un desaparecido torturado, y lo sigue pensando, enfatizó.

La idea era que luego de la misa acudieran, junto con Adriana, a la cita donde se encontraría con Santiago. Adriana le dijo a Lita que permanecería en Plaza Irlanda por diez minutos antes de ir al lugar de la cita y le pidió que fuera ella. Pero cuando Lita llegó, él no estaba. Mientras Lita caminaba resignada sobre Nicasio Oroño, levantó la vista y vio que llegaba su hija por la vereda de enfrente. Estaba vestida de verano, porque era una jornada calurosa como la del sábado, con una pollera cruzada turquesa con breteles y una remera con rayas blancas y turquesas. Vio que dos hombres la tomaron de los hombros y la subieron a un auto, que arrancó en el sentido del tránsito. Luego, cruzaron a toda velocidad la calle y subieron a otro auto que arrancó hacia la misma mano. Lita sólo alcanzó a persignarse.

En una esquina, Lita vio un auto celeste y, por un momento, pensó que la secuestrarían a ella también, pero éste pegó la vuelta y se fue. En ese momento, en la casa estaba además de María Rosa, a quien hacían pasar como una sobrina de Lita, un compañero montonero al que llamaban Esteban. Desde una estación de servicio, cerca de su casa en Devoto, Lita llamó por teléfono a su primo que era Contralmirante Jefe, Comandante de Aviación Naval de Bahía Blanca, quien ya había venido el año anterior a la Capital Federal a buscar a Miguel Ángel. Primero la retó porque habían vuelto de Brasil y luego le dijo que se iba a fijar si quienes habían secuestrado a Adriana eran de la Marina. Luego Lita fue al departamento donde vivía, tocó el timbre y como no contestó nadie, imaginó que ya habrían pasado por allí. Le preguntó al diariero y éste le indicó que María Rosa estaba en un almacén con un muchacho. Cuando los encontró les contó que se habían llevado a Adriana. “Hijos de puta, cantaron la cita”, contestó Esteban.

Lita, que ya estaba en contacto con compañeros y compañeras de Familiares, les pidió ayuda para deshacerse del material que había en su casa, como cintas de casete que mandaba Perón, Firmenich, entre otras cosas. “Yo no sabía un pito cómo hacerlo. Porque nosotros nos formamos como militantes de derechos humanos a partir de”, explicó.

“Lita es un ejemplo de persona, de amiga y de compañera de lucha. Para mí es un placer haberla conocido y la queremos mucho”, dijo la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora Taty Almeida y les habló a Adriana y a Miguel Ángel: “A Lita le quitaron sus dos tesoros. Sin embargo, siempre una sonrisa. Nunca jamás ganas de venganza y de odio. No. Eso lo están haciendo hoy los otros. Pero eso sí, no deja de pedir como todas, todos, todes, justicia legal, jamás justicia por mano propia”, aseguró Taty, como lo hace siempre.

La Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Vera Jarach, contó que en Italia, en lugar de Baldosas por la Memoria utilizan “pietre d’inciampo” (piedras para tropezar), para conmemorar el destino de los seres humanos que fueron deportados y asesinados por los nacionalsocialistas. Y sugirió colocar una en honor a Lita Boitano para recordar siempre su ejemplo de lucha.

El encuentro estuvo musicalizado por un artista del subte, Jorge Ponce de León, que con una guitarra acústica que él armó y una especie de pequeño atril sujetado al instrumento, cantó y tocó entre otras canciones ‘Como la Cigarra’, ‘Caminante no hay camino’ y un bellísimo tema de su autoría titulado ‘En la memoria’.

Camilo Juárez de H.I.J.O.S. leyó un poema de Paco Urondo, mientras que la nieta restituida Tatiana Ruarte Britos subrayó la necesidad de tener una ley de protección de las Baldosas por la Memoria, dado que “ha sucedido que este gobierno (Pro-Cambiemos) las ha levantado y no las ha repuesto”.

La fotógrafa Mónica Hasenberg, que anunció que acababa de donar su archivo fotográfico sobre Derechos Humanos, desde 1979, a la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, le regaló a Lita hermosas fotografías de algunas de las numerosas actividades en las que participó la referente de Familiares.

Por último, lxs organizadorxs de Caballito por la Memoria compartieron entre lxs presentes azulejos con pañuelos y una mariposa pintadxs donde invitaron a colocar las huellas digitales con pinturas de colores.

“A la baldosa le puse en un rincón Perón Vuelve, por las dudas. No puede ser que no se ponga algo. Evita Dignifica, ¿no?”, completó Lita, que además aseguró que se considera “peronista de alma” y kirchnerista y terminó su intervención con la V de la Victoria. “Perdónenme los que no lo son pero es un día que más peronista”. ‘Son 30 mil’ y ‘Detenidos desaparecidos, presentes, ahora y siempre’, fueron los enunciados que más se escucharon.

Durante el encuentro también estuvieron presentes Alba Lanzillotto, tía del nieto restituido 121; H.I.J.O.S. Capital, la Comisión de DD.HH. de Ferro, el referente de Justicia Legítima Jorge Auat, la diputada Victoria Montenegro; Jorge Elbaum, del Llamamiento Judío Argentino; la ex legisladora porteña Gabriela Alegre; el abogado, escritor y referente de Participación Popular, Eduardo Jozami; María Elena Naddeo, directora general de Niñez, Adolescencia, Género y Diversidad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad; Eduardo Tavani, abogado y referente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos; María Reigada (DD.HH. CTA provincia de Bs. As.), Guillermo Parodi (UTE); Matías Cerezo, del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, entre otros compañeros y compañeras.

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