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MARCELO KOENIG: “ESTA IDEA SURGE COMO PARTE DE PONERLE UN LÍMITE A LOS DISCURSOS DE ODIO”

Proyecto de ley para sancionar el negacionismo

MARCELO KOENIG: “ESTA IDEA SURGE COMO PARTE DE PONERLE UN LÍMITE A LOS DISCURSOS DE ODIO”

Por Daniel Bello

El diputado nacional Marcelo Koenig (Frente de Todos-Buenos Aires) presentó un proyecto de ley que plantea sancionar penalmente a quienes nieguen o hagan apología del terrorismo de estado en la Argentina a la vez que propone establecer una capacitación obligatoria en Derechos Humanos para todos los integrantes de la administración nacional.

El proyecto, que además lleva la firma de la diputada Cecilia Moreau, impulsa la modificación de varios artículos del Código Penal e introduce otros. También cuenta con el respaldo de una veintena de legisladores nacionales del Frente de Todos.
Al respecto, PPV habló con el diputado Koenig para profundizar aspectos del proyecto.

¿Cuál es el detalle del proyecto de Ley 30 Mil?

El proyecto tiene dos partes.
Una tiene que ver con la sanción del negacionismo, con un tipo penal cerrado – la experiencia internacional demuestra que el tipo penal tiene que estar específicamente qué es lo que estamos diciendo que no se puede negar y no que quede a libre interpretación de los jueces- como lo plantea la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH); lo que estamos diciendo, que no se puede negar, es aquello que fue probado en sede judicial y el número de los 30 mil, pero todo el resto son cosas que -en sede judicial y con carácter de cosa juzgada- ya se probó en los tribunales argentinos.
Esto, de alguna manera, es parte de lo mismo que sucede en otros lugares en donde hubo genocidios; varios países de Europa, entre ellos Alemania, tiene una legislación que plantea que la negación del genocidio está penalizada.

Para la otra parte, planteamos que los 3 poderes del Estado, así como tienen la Ley Yolanda para la educación en medioambiente o la Ley Micaela, para la capacitación en cuestiones de género, también tienen que tener una educación en Derechos Humanos.
Además, los funcionarios que realicen actos de negacionismo van a estar inhabilitados para ejercer en la función pública.

¿De qué tipo sería esa sanción?

Lo que planteamos es que las penas no sean penas privativas de la libertad – porque el punitivismo no es lo nuestro – sino que elegimos que sean multas, entre otras cosas, porque los negacionistas, en general, como son los que defienden intereses económicos donde más les duele es en el bolsillo.
El monto de las penas va de 15 a 100 unidades fijas y esas unidades fijas se miden en relación al ingreso de los ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esto es para que no se acuse que es el Poder Ejecutivo el que está fijando la cantidad de las penas.
Cada vez que aumenten su sueldo – como los integrantes de la Corte Suprema se  ponen el sueldo a si mismos – también van a estar actualizando el monto de las penas.

Esa capacitación que señalas, ¿a cargo de quién estaría?

Quienes se encargarían de pensar y brindar esa capacitación serían los propios organismos de Derechos Humanos.
Porque creemos que los organismos, más allá de los cambios de gobiernos, son el reaseguro de que siempre darán una batalla inclaudicable por los Derechos Humanos. Son los anticuerpos que tiene la sociedad por si alguien quiere avanzar sobre los Derechos Humanos como política de Estado.
La verdad es que todos los gobiernos, un poco más un poco menos, con más entusiasmo con menos entusiasmo, han avanzado en esta política de Derechos Humanos como política de Estado, entonces, ahí, es donde los organismos son el reaseguro.
Por ejemplo, cuando la Corte Suprema quiso aplicar el 2 x 1 para los genocidas, fueron los organismos los que movilizaron a la sociedad, se movilizó el Pueblo argentino para impedir que se sufra ese retroceso.

El ataque a Estela

Hace unos días, Mauro Palummo, secretario de Proyectos Especiales que depende del intendente de La Plata, Julio Garro (Cambiemos), sumó más agravios a los que ya había vertido la ex ministra de Seguridad de Macri, Patricia Bullrich contra la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

¿Cómo ves este ataque sistemático contra la figura de Estela y en ello, claro, a los organismos de Derechos Humanos?

En gran parte, la idea de hacer esto surgió cuando vemos cómo se extiende el discurso de odio y esa imagen tan terrible que fue ver una bolsa de basura representando un cuerpo humano con el nombre de Estela.
Nos pareció algo absolutamente intolerable, que además lo que nos demuestra es que hay un pequeño sector reaccionario de la sociedad que alimenta esos discursos de odio y es nostálgico de la dictadura, del autoritarismo, pide mano dura, etc.
Entonces, surge esta idea de la sanción al negacionismo, como parte de ponerle un límite a los discursos de odio.

También, y es importante decirlo, alguno desde la oposición salió a decir que estamos queriendo cercenar la libertad de expresión.
Nosotros, lo que estamos haciendo está contemplado, precisamente, en el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos -que plantea la Libertad de Expresión y determinadas excepciones descriptas en los incisos 3 y 5-. Dice, expresamente, que no se puede tolerar ese tipo de discursos.
Lo que estamos haciendo, es, precisamente, implementar que bajo idea de la Libertad de Expresión no se cuele, como dice la convención, esos discursos tan peligrosos.

Qué reflexión te genera que se vea ciertos sectores de la juventud vinculados con esos discursos y practicas de odio

No creo que sea LA juventud sino que es un grupo minoritario que quiere buscar, en esa diferenciación del ultraliberalismo recalcitrante, una manera de ser diferentes.

Es un lugar cómodo, porque se sabe que esos discursos reaccionarios nunca tienen una responsabilidad política, entonces, es un lugar cómodo desde donde pegarle a todo el mundo sin hacerse cargo nunca de nada.

Defienden el mismo proyecto económico que el macrismo, pero al mismo tiempo no se hacen cargo de todos los desastres económicos que ese proyecto generó. Me parece que hay un lugar de comodidad para ciertos sectores.
Después hay sectores reaccionarios.
Milei no es un ingenuo, tampoco lo es Gómez Centurión, que hace del negacionismo parte de su campaña diciendo que los 30 mil desaparecidos son 22 mil mentiras; evidentemente hay un sector que cree que de esa manera junta votos.

Creo que el conjunto de la sociedad argentina ha tomado mayoritariamente, porque no se puede hablar de un consenso porque en la sociedad no hay un consenso entendido como el acuerdo de un todo absoluto – la diversidad es parte de la democracia-, pero lo cierto es que existe un nivel mayoritario que ha hecho propias esas palabras que dijo Julio César Strassera al final del juicio a las juntas: Nunca Más.

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