LA REFORMA COMO HERRAMIENTA: EL DESGUACE DE CAMBIEMOS

LA REFORMA COMO HERRAMIENTA:
EL DESGUACE DE CAMBIEMOS

Por Giuliana Antonella Zocco

Durante la década del 90 nuestro país atravesó una etapa de estructuración económica y espejitos de colores. Con el argumento propagandístico de la Ley del Derrame, la clase empresaria se llenó los bolsillos a base del hambre del Pueblo. Con un modelo de Estado en retirada, las grandes corporaciones se hicieron de las riendas de las empresas estatales de servicio público y otras impusieron sus condiciones de contratación “flexibles” que vulneraron los derechos ganados producto de años de lucha.

De esta manera y de la mano de la Ley de Convertibilidad, la clase trabajadora se vio envuelta en una maraña que combinaba exuberantes ganancias, fuga de capitales, malas condiciones laborales y escasa estabilidad financiera y social. A la par, en una especie de supervivencia del más apto, el sistema de salud pública se había desintegrado y el sistema educativo sufría las consecuencias del reemplazo de la escuela nacional por el polimodal y con él la falsa multidisciplinareidad que largaba a los pibes a la calle con programas vacíos rellenados con Tinta Fresca, Santillana, carencia de oficio y el suficiente adiestramiento para constituirse como mano de obra barata.

El sol no tardaría mucho en dejar de iluminar los espejitos y apagar el brillo mentiroso de una década de vaciamiento y despilfarro que, sin haber podido combatir las consecuencias de la hiperinflación, traía a los laburantes la cuenta de la fiesta.

Las calles atestiguaron la resistencia y los trabajadores pusieron los cuerpos. La prensa nefasta orquestó el colapso. Ni derrame ni convertibilidad: desempleo, corralito y hambre. Pero parece ser que la memoria es como el mal amigo; cuando más falta te hace, te falla. Ahí es donde el capital pide revancha.

Desmintiendo seguir los pasos de Brasil, tras el golpe a Dilma Rousseff, el gobierno nacional descarta – con la colaboración de la hegemonía mediática – una reforma laboral integral. En su lugar propone el ataque sector por sector, de a un convenio colectivo por vez. El desguace del sustento de los trabajadores es el punto de partida para profundizar el plan económico que empeña a ritmos agigantados reservas, recursos naturales, previsión pública y sueños. El Estado de alerta y movilización de nada sirve si sobra mes a fin de sueldo, si no hay salario, si se disfraza un derecho de cobertura universal de salud, si se atenta contra el pensamiento crítico con una reforma educativa.

Durante más de diez años, la Nación atravesó una etapa de reconstrucción total que, creíamos, devolvió al Pueblo herramientas y sueños. Lamentablemente la batalla cultural continúa y hoy nos encuentra nuevamente en resistencia. Nos vemos en la obligación de defender a capa y espada cada una de las conquistas de los que lucharon por esta reconstrucción. Por la educación de nuestros pibes, el laburo de nuestros jóvenes y el sistema previsional de nuestros abuelos. Por el presente y el futuro de las nuevas generaciones a las que les están arrebatando la formación profesional, a las que les quieren desguazar los convenios colectivos antes de que sepan qué son, a las que les quieren imponer una estafa en su jubilación.

La doble apuesta de la derecha sintetiza los valores de las conducciones políticas. Una alianza conservadora que no es el PRO sino la conjunción de las fuerzas que en nombre de la Patria han llenado los mismos bolsillos y fortalecido los mismos intereses a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Desperdigada por todo el país y con objetivos claros de abaratamiento de costos e impunidad, Cambiemos prepara un terreno a largo plazo. Hoy nos enfrentamos ante la vuelta de un estado represivo con completa autonomía y respaldo de los medios masivos.

No podemos permitir que nos atrincheren. No podemos permitir que silencien a lxs estudiantxs y trabajadorxs organizadxs. No podemos permitir que Santiago sea el primero de 30.000 en este plan articulado de silenciamiento y desarticulación. Fortalezcamos entonces la memoria, disputemos significantes para escribir la historia de los que luchan y no la que nos imponen los que otra vez están en el podio de vencedores. Seamos buenos amigos y no fallemos cuando la Patria nos demanda.