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LA GUERRA SE METE EN LA «NUBE»: IRÁN PONE A LAS GRANDES TECNOLÓGICAS EN LA MIRA Y REDEFINE EL CONCEPTO DE OBJETIVO
Por Alfredo Moreno*
Los trabajadores de Google, Amazon, Microsoft, Nvidia, Oracle, IBM o Palantir en Oriente Medio enfrentan hoy un riesgo concreto: Irán ha extendido la categoría de enemigo de guerra a las plataformas tecnológicas.
El 12 de marzo, la Guardia Revolucionaria iraní difundió una «lista de objetivos» que incluye a Google, Microsoft, Nvidia y Palantir, generando un impacto inmediato en los mercados tecnológicos globales.
La agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica, informó por la red social X que estas compañías —distribuidas en unas treinta localizaciones en la región— constituyen los “nuevos objetivos de Irán”. El mensaje fue explícito: se trata de “infraestructura tecnológica enemiga”.
Mientras continúan los enfrentamientos entre Israel y Estados Unidos contra Irán, el campo de batalla se expande hacia la infraestructura digital y de computación en la «nube». Esta semana, Euro News publicó una lista de “objetivos legítimos” que incluye oficinas e instalaciones de gigantes tecnológicos estadounidenses en la región.
En esa lista aparecen Google, Microsoft, IBM, Oracle y el fabricante de chips Nvidia. El comunicado iraní se produce en medio de acusaciones de que las Fuerzas de Defensa de Israel utilizan tecnología de estas empresas como soporte en operaciones militares.
La escalada no se limita a declaraciones. La semana pasada se registró un antecedente significativo: ataques con drones iraníes impactaron centros de datos de Amazon Web Services en Emiratos Árabes Unidos y Baréin. El resultado fue una interrupción generalizada de servicios en la nube durante varios días, dejando al descubierto la vulnerabilidad física de una infraestructura que hasta ahora se consideraba resiliente.
Las autoridades iraníes presentaron estos ataques como represalia por una acción atribuida a Israel contra el Banco Sepah en Teherán. “El enemigo nos obligó a atacar centros económicos y bancos asociados con Estados Unidos y el régimen sionista”, sostuvo la Guardia Revolucionaria.
Israel había atacado una sucursal bancaria en Teherán, un hecho que Irán calificó como “ilegítimo e inusual en tiempos de guerra”. Como respuesta, las autoridades iraníes fueron más allá y advirtieron a la población civil que se mantuviera al menos a un kilómetro de distancia de instituciones bancarias estadounidenses e israelíes en la región.
Las empresas tecnológicas señaladas constituyen la columna vertebral del sistema informático global, aunque mantienen contratos diversos con fuerzas armadas israelíes y estadounidenses. Esa red de vínculos explica la selección de objetivos: oficinas de Google en Dubái y centros de datos en Catar; instalaciones de Amazon en Tel Aviv y Haifa; y sedes de Microsoft, Nvidia, Oracle, IBM y Palantir en Israel y los Estados del Golfo.
Google y Microsoft proveen las principales plataformas de “nube” para el almacenamiento y análisis de grandes volúmenes de datos. Palantir, por su parte, se especializa en inteligencia y fusión de datos en tiempo real, una herramienta clave en operaciones militares.
Los chips de Nvidia impulsan sistemas de inteligencia artificial utilizados para identificación de objetivos y navegación autónoma, mientras que Oracle e IBM gestionan bases de datos críticas para organismos gubernamentales y de defensa.
Este ecosistema depende, además, de un recurso específico: el conocimiento técnico, concentrado mayoritariamente en profesionales civiles.
A medida que la guerra se desplaza hacia la infraestructura, también se amplía la definición de objetivo. Y con ella, la naturaleza del riesgo. A diferencia de una base militar, donde el ataque forma parte de lo esperado, un ingeniero, un matemático o un analista de datos que trabaja en una oficina en Dubái no está preparado para la guerra. Esa imprevisibilidad es central.
La guerra no se gana únicamente en el frente. También se gana cuando la vida cotidiana se vuelve incierta y ningún lugar parece seguro. Cuando las empresas evacúan personal, cuando el talento se niega a reubicarse o cuando miles de millones invertidos en inteligencia artificial comienzan a buscar salida. El impacto financiero ya está en marcha.
Los centros de datos de AWS en Emiratos Árabes Unidos y Baréin ya habían sido blanco de ataques anteriores, afectando transacciones bancarias, pagos y operaciones empresariales. A esto se suma un dato clave: las pólizas de seguro estándar no cubren daños derivados de conflictos bélicos.
Lo que está en juego
Microsoft ha comprometido u$s 15.000 millones en infraestructura en Emiratos Árabes Unidos hasta 2029.
Oracle, Nvidia y Cisco participan del campus Stargate AI de OpenAI en ese país: una instalación de dieciséis kilómetros cuadrados con una capacidad proyectada de cinco gigavatios.
Arabia Saudita, a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, impulsa el proyecto Humain con inversiones multimillonarias en inteligencia artificial.
Humain fue lanzado en mayo de 2025 bajo el Fondo de Inversión Pública (PIF), con el objetivo de desarrollar una plataforma integral de IA que abarque centros de datos, infraestructura en la «nube», modelos y aplicaciones. Presidida por el príncipe heredero Mohammed bin Salman, la iniciativa busca acelerar la Visión 2030 y reducir la dependencia del petróleo, orientando la economía hacia el conocimiento.
La misión de Humain es desplegar tecnologías avanzadas de IA que potencien capacidades humanas y generen nuevas oportunidades en la economía digital. Opera a lo largo de toda la cadena de valor, incluyendo centros de datos de última generación con cientos de miles de GPU de Nvidia, así como plataformas en la nube para un desarrollo escalable y seguro.
El objetivo es claro: posicionar a Arabia Saudita como un actor competitivo en la carrera global por la inteligencia artificial.
En paralelo, el conflicto también se proyecta en el plano diplomático. Mohsen Soltani, representante comercial iraní en Argentina, relativizó las declaraciones de Javier Milei, quien calificó a Irán como «enemigo de Argentina» y se definió como “el presidente más sionista del mundo”.
“Su apoyo no tiene relevancia en el curso de esta guerra”, afirmó Soltani. “Las relaciones ya están en un nivel muy bajo y su postura no modifica la situación. Creo que intenta capitalizar una eventual victoria de Estados Unidos y mostrar alineamiento, pero en la práctica Argentina no tiene capacidad militar ni económica para influir en la región. Su posición no tiene efecto en este conflicto».
* Computador Científico. Profesor TIC en la Universidad Nacional de Moreno (UNM). Integrante de la Red de Pensamiento Latinoamericano en Ciencia, Tecnología y Sociedad (Placts).
