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FEDERICO SOSA: “EL SINDICALISMO ES LO ÚNICO QUE SOBREVIVIÓ A LA REVOLUCIÓN LIBERTADORA”

Un obrero del cine – Entrevista al director de “Tomando Estado”

FEDERICO SOSA: “EL SINDICALISMO ES LO ÚNICO QUE SOBREVIVIÓ A LA REVOLUCIÓN LIBERTADORA”

Por Ana Belén Marrello

El jueves 15 de octubre se estrena por el canal CINE.AR TV la película “Tomando Estado” del director, productor y guionista Federico Sosa. Ambientado en el 2001, es un largometraje de ficción, filmado en Suipacha, provincia de Buenos Aires, que relata la historia de un grupo de trabajadores de una cooperativa eléctrica. Se trata del cuarto trabajo del realizador egresado de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC).

Su primera película fue el documental “Contra Paraguay” (2016), sobre la guerra de la triple alianza, la guerra más grande de Sudamérica que tuvo como saldo medio millón de muertxs, casi el exterminio de la población guaraní y el 90% de la población masculina. Le siguió “Yo sé lo que envenena” (2017), cuyo estreno tuvo lugar en Competencia en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Ese mismo año fue convocado por la productora Ayar Stories y Pampa Films para dirigir “Tampoco tan grandes” (2019).

“Tomando Estado es una película de un grupo de electricistas, durante la crisis de 2001, en un pueblo en el interior de la provincia de Buenos Aires. La película tiene dos protagonistas más claros. Uno es Carlos (Germán de Silva), un militante de los ‘70, con todas las ideas y la lucha de su juventud por tener un país mejor, un mundo más justo, y cómo todo eso se termina derrumbando en el 2001. Y el personaje de Nicola (Sergio Podeley) es el típico pibe de los ’90 que tiene otros intereses y no termina de entender todas las cosas que les pasan a sus compañeros de trabajo. De alguna manera es un poco un punto de unión entre esas dos personas”, detalló a PPV.

A raíz del cierre momentáneo de las salas cinematográficas por la pandemia del Coronavirus, “Tomando Estado” tendrá su estreno el jueves 15 y repetirá el sábado 17 de octubre por CINE.AR TV a las 20:00. A partir del viernes 16, la película podrá verse durante una semana en la plataforma CINE.AR PLAY, de manera gratuita las 24 horas y en todo el país. Luego, va a estar disponible dos meses más en la plataforma, abonando un valor de una entrada INCAA de 30 pesos.

“El título ‘Tomando Estado’ tiene tres significados. Por un lado, es “tomar estado” del medidor, lo que hacen los trabajadores de las empresas de energía para cobrarte la factura de luz después. También está la cuestión de “tomar estado” por lo que ocurrió en el 2001 que hubo acefalía del Estado. Y un poco, lo de la cuestión del Estado en los 70, o sea la toma del poder y quién mandaba en los 70”, explicó el guionista y director.

– ¿Por qué decidiste ambientar la historia en el 2001?

– Yo soy electricista, trabajé en empresas de mantenimiento. Conozco el funcionamiento y trabajé en instalaciones eléctricas y demás. En el 2001 estaba trabajando en una empresa de mantenimiento y viví todo eso en la Ciudad de Buenos Aires y en el Conurbano. Por cuestiones de producción, la película la trasladamos a un pueblo del interior entonces tuve que adaptar la historia a una cooperativa eléctrica, pero yo quería hablar de lo que yo conocía que era el trabajo, mis compañeros y todo. Y el 2001, porque fue un hecho trascendental en la historia argentina. A mí siempre me gustó la Historia y quería hacer una historia política, quería hablar de los ’70, del peronismo. También veía que en estos años no hay mucho cine político de ficción, como que está más orientado al documental. También, un autor, Nicolás Prividera escribe mucho sobre el cine y demás, decía que el nuevo cine argentino obturó a los padres, a los abuelos, ¿no? Cercenó eso. Como que no tenía historia, casi. Y como estoy a favor de que la tenga, quería hacer una película que tenga un poco todo eso. El nuevo cine argentino es un cine que quizá siempre está mirando para adelante y relegó del cine de los ‘60, de los ‘80. Yo quería contar un poco todo eso.

Federico nació y se crió en el barrio porteño de Barracas. Vivió un tiempo en Lanús, en el conurbano, y después volvió a la Capital Federal. Antes de pasar por la ENERC, en Monserrat, realizó talleres en el Centro Cultural San Martín; en el Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA), y estudió en la Escuela de Cine de Avellaneda. También estudió en colegios industriales y realizó cursos en los Centros de Formación Profesional del Sindicato de la UOCRA. De ahí su otro oficio, de electricista. “Aprendí el oficio y después empecé a trabajar y aprendí desde chiquito. En cooperativas no, siempre en empresas tercerizadas de los ‘90”.

– ¿Por qué elegiste en la película vincular a los trabajadores de la cooperativa Coopelec (nombre fantasía) al Sindicato de Luz y Fuerza y a la figura de Oscar Smith (secretario general del sindicato en Capital Federal, secuestrado y desaparecido el 11 de febrero de 1977)?

– Mi viejo trabajaba en SEGBA (Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires) y era de Luz y Fuerza y yo cuando era chiquito me inscribí en las colonias de vacaciones de Luz y Fuerza. Y me acuerdo que en la época de Alfonsín estábamos en la mala, bastante mal. Yo con mi hermana íbamos a las colonias del sindicato y comíamos pollo con zapallo y estaba la cara de Oscar Smith en la pared mirándote, digamos. Y después se cantaba la marcha de Luz y Fuerza. Así que es un poco un homenaje a todo eso.

Para poder terminar la película, con el subsidio del INCAA devaluado, Federico tuvo que trabajar de otras cosas. “Trabajé de asistente de dirección. Hicimos un documental con la misma productora y también la guita, el sueldo nuestro fue a la película. La posproducción lleva mucha plata y cuando no tenés plata necesitás más tiempo. Y después me contrataron para trabajar en (la dirección de la película) ‘Tampoco tan grandes’ (con guión de Máximo Reca, Alejandro Jovic, Martín Caamaño e historia de Paula Reca), y estuve un año trabajando en esa película. Lo que gano lo reinvierto. Siempre estoy pagando deudas de películas anteriores, básicamente”.

– Trabajaste de asistente de dirección en “Al acecho” (2019, de Francisco D’Eufemia) y también tenés un pequeño papel en la película, ¿cómo te llevaste con la actuación?

– Sí, exacto. Fui asistente de dirección en “Al acecho”. Y sí, hice un papel. (Risas). Fue para resolverle algo al director que le faltaba un actor y me ofrecí yo a actuar. No soy actor ni me interesa. (Más risas).

– En una entrevista dijiste que te gusta y ponés mucha dedicación en el trabajo con lxs actorxs. ¿Cómo fue el trabajo con lxs actorxs de “Tomando Estado”?

– Me encantan lxs actorxs, me parece que son fundamentales para una película. Las notas sobre mis películas destacan mucho la dirección de actorxs. Todo es importante en una película, pero si está mal la actuación, si está mal el actor o está mal elegido es un problema que no podés resolver ni en posproducción, ni con la luz, ni con nada. Siempre la lucha principal del rodaje es el guión y la actuación. Cuando logro eso en la escena, el resto acompaña. Me gusta también darle el poder al actor cuando tiene que improvisar o tenés una escena que escribiste mal y la tenés que resolver de alguna manera y para eso está el actor. Me gusta meter en la película el mundo del actor, ver qué le parece, qué piensa. Y todo eso meterlo en los ensayos, ensayar y meterlo en el guión.

– Detrás de una película también hay todo un mundo. ¿Cómo es el laburo con el equipo técnico? ¿Tenés un grupo de personas consolidado?

– El equipo técnico es fundamental. Depende de la película. Con los documentales sí, trabajo con la misma gente siempre. En la ficción ya se suman muchas personas más. Siempre digo que hay que tratar de trabajar con gente que le tiene amor a la película o que te respeta de alguna manera. No pueden tener la misma fuerza y energía que uno le pone, porque el cine no se lo podés exigir a alguien de la manera que uno se lo exige a sí mismo. Pero sí que estén ahí y que estén para adelante para la película.

– ¿Qué parte de todo el proceso creativo en tu trabajo disfrutás más hacer?

– Disfruto todo. Lo que pasa es que producir la película y rodar es muy tensionante porque estás resolviendo ochocientas millones de cosas al mismo tiempo, respondiendo mil preguntas al mismo tiempo. Entonces quizá la parte más infaltable es el montaje, donde estás sentado con el material y empezás a armar y ver que más o menos todo lo que hiciste antes tiene sentido.

– ¿Siempre te ajustás al guión o puede aparecer algún elemento de improvisación en algún momento?

– No, nunca me ajusto al guión. En general, jamás. Para mí la película tiene que estar viva. Si yo llego con un guión a un lugar y no funciona, lo modifico, lo mejoro, lo cambio. Me parece que el guión es una cosa que está muerta en una página. Lo que importa es lo que está vivo en el rodaje, lo que le pasa al actor, lo que te encontrás en la locación. En “Tomando Estado” me pasó mucho eso porque habíamos ido a ver las locaciones antes, pero eran mundos también nuevos porque no era mi idea original filmarla en un pueblo del interior. Entonces me encontré con cosas espectaculares que están en la película. Escenas que eran de transición que de repente se convirtieron en escenas simbólicas, dramáticas.

– ¿Tenés alguna anécdota o historia para contar de algo que les haya ocurrido durante la filmación de “Tomando Estado”?

– Pasó de todo. En un momento se nos perdió un caballo. Estábamos filmando a la noche, una escena nocturna donde los dos personajes están comiendo un asado y había un caballo que el jefe de producción tenía que cuidar y en un momento se le perdió y salimos todos con una camioneta con las luces a buscarlo. El caballo salía un montón de guita. Yo me quedé filmando y pensaba en la guita que salía y cómo íbamos a hacer para pagarlo si no aparecía. Por suerte apareció después.

– La música de “Tomando Estado” fue creada especialmente para la película, ¿verdad?

– Sí, porque es muy cara la música. Entonces la tenés que hacer original. Tengo un músico que es un fenómeno que se llama Santiago Pedroncini, que me hizo la música de “Tomando Estado” que a mí me encanta y me hizo la música de “Américo”. Mi equipo de posproducción lo tengo armado.

Sosa también dirigió dos de los trece capítulos de la miniserie “Germán, Últimas Viñetas”, que narra un fragmento de la vida del escritor de El Eternauta y que fue estrenada el 30 de abril de 2013 en la pantalla de la TV Pública. Actualmente se encuentra trabajando en un documental sobre el historiador y ensayista Norberto Galasso, “Galasso Pensar en nacional”, y acaba de finalizar su segundo documental, “Américo”. “Es un colombófilo, un loco que cría palomas mensajeras para correr carreras. Cuando digo colombófilo nadie sabe qué es, pero existen y son especiales. Son tipos que crían palomas para jugar carreras. Son como chicos digamos”.

– ¿De qué te nutrís para contar historias? ¿Cómo encontrás esas historias?

– Son como varias cosas. Yo las divido siempre en tres y es como una mezcla de esas tres. Por un lado, es todo el cine que yo vi, que quise y que vi de chico. Por otro lado, están las cuestiones personales, lo que uno vivió, lo que uno vió, la experiencia de vida, la gente con la que trabajó, con la que se relacionó y todo eso. Y después lo otro es todo lo que está en la cultura, en la cultura popular. Ya sean libros, escritores, frases, cosas que uno va anotando siempre que las ve. Yo, como siempre estoy pensando en escenas para películas, tengo un anotador donde voy anotando todo. Y después las películas resultan una mezcla de esas tres cosas. En “Yo sé lo que envenena” está la frase de Iorio con Beto Casella, hay un poema de Borges, hay un texto de (José Pablo) Feinmann. Me gusta agarrar un poco de todo, hacer una especie de guiso y meterlo en la película. Sobre todo, me nutro de literatura, narrativa, y todo que anda dando vueltas por ahí.

– Decías que ibas al cine de chiquito, ¿Cómo llegaste a estudiar y a hacer cine?

– Sí, mi vieja me llevaba al cine de chiquito. Siempre me gustó el cine. Me crié un poco en los cineclubes. Mi vieja me llevaba a la Lugones, a bibliotecas anarquistas, cineclub Claridad, al Cosmos. Mucho cine soviético del Cosmos. Son esas películas que te marcan de alguna manera. Y después, naturalmente, quería hacer películas. Como no tenía un mango, tardé mucho en llegar, pero el día que decidí hacerlo ya tenía la decisión tomada.

– ¿Cuáles son aquellxs Maestrxs del cine que te han influido y/o que lo siguen haciendo? Algunxs que puedas nombrar.

– Me gusta mucho Leonardo Fabio, vi “Gatica” cuando era chico. Adolfo Aristarain, las películas que hizo en los 80; “Tiempo de revancha” es una película preferida. “No habrá más penas ni olvidos” de Héctor Olivera. Alejandro Agresti, las primeras películas de (Israel Adrián) Caetano, me parecen grandes, enormes películas. Hay muchas personas. Después está el historiador Norberto Galasso que es una influencia muy importante en mí, yo lo quiero mucho. Es una influencia bastante grande, importante, aunque él no lo sepa. El cine de los 60, Rodolfo Kuhn, Pajarito Gómez, montón de películas. De chico también vi todo el cine de Jorge Prelorán, que es un documentalista argentino que hizo como 70 películas. Muy poco conocido. Después se fue a Estados Unidos a vivir y estuvo en la Universidad de Los Ángeles, y ahí pudo armar toda su obra, la pudo restaurar. Él hacía cine antropológico. Se iba a las provincias y convivía con la gente y después de estar conviviendo y hacerse amigo, hacía la película.

– ¿Tenés algún otro vínculo con el sindicalismo más allá de tu historia desde chiquito en las colonias de Luz y Fuerza?

– Norberto Galasso es un reivindicador del sindicalismo combativo. Tengo grabadas entrevistas donde habla de todos los grandes sindicalistas que tuvimos en el país. Yo creo que el sindicalismo es lo único que sobrevivió a la Revolución Libertadora. Las conquistas logradas en el primer peronismo, en esos diez años de peronismo, fue la única institución que sobrevivió y siguió peleando por los derechos de los trabajadores. Obviamente, siempre están los burócratas. Después pasaron 30 mil desaparecidos y el sindicalismo hace lo que puede también, ¿no? Con los cuadros que tiene, con los dirigentes que tiene, para mí es fundamental y encima tiene todo el aparato comunicacional en contra. Siempre el bastardeo mediático. Hasta hicieron la serie esta, con Julio Chávez, “El Tigre Verón” y pusieron una foto de (Hugo) Moyano atrás. Entonces todo eso está ultra bastardeado. Cuando hubo y hay sindicalistas que siguen defendiendo los derechos de los trabajadores. Pero bueno, los que defienden tienen mala prensa y los que son vendidos, no la tienen porque no molestan. Siempre tienen mala prensa los que pelean por las cosas que tienen que pelear. Galasso siempre está hablando de Germán Abdala, de Avelino Fernández, de Sebastián Borro que estuvo en la toma del Frigorífico Lisandro de la Torre. Hay un montón, pero obviamente la historia los oculta. El aparato cultural sigue siendo hegemónico y sigue estando del otro lado. Y entonces va borrando a todos. Así como borra a (Arturo) Jauretche, a (Raúl) Scalabrini (Ortiz), a todos los sindicalistas que pelearon, y a muchos los mataron. Y también me parece que gracias a la lucha de los sindicatos y de los trabajadores, la Argentina es un poco lo que es.

Tomando Estado (2020)

Trailer

Making of

Sinopsis

Carlos y Nicola trabajan en la cooperativa eléctrica de un pueblo del interior. Es el año 2001 y la crisis que vive el país empieza a notarse, en ese clima inestable dos sucesos los van a hacer replantearse el lugar en el que están parados. La llegada de Victoria, una joven que viene desde la Capital a trabajar en la radio local, trae para Nicola una nueva forma de entender el amor y las relaciones. Mientras que para Carlos la llamada de un viejo compañero de militancia va a revivir un pasado que creía enterrado, junto con los ideales de un país que ya no existe más.

FICHA TÉCNICA

Título: Tomando Estado. Duración: 83 minutos. Año: 2020. Guión y Dirección: Federico Sosa. Producción ejecutiva: Estela Roberta Sánchez. Producción: Estela Roberta Sánchez y Federico Sosa. Dirección de Fotografía: Alejandro Reynoso. Montaje: Laura Palottini y Alberto Ponce. Dirección de sonido: Pablo Orzeszko. Música: Santiago Pedroncini. Sonido directo: Diego Kartaszewicz. Dirección de arte: Estela Roberta Sánchez. Ambientador: Marcelo Acevedo. Vestuario: Carolina Velez. Jefe producción: Gabriel Díaz Córdoba. Color: Laura Palottini. Productoras: 16 9 Cine – Barbarie Cine.

Actores: Germán de Silva, Sergio Podeley, Verónica Gerez, Chang Sung Kim, Federico Liss, Elvira Onetto, Malala Olivares, Emilio Bardi, Darío Levy, Ramiro Vayo, Javier Niklison, Rafael Solano, Pasta Diaguerdi, Martina Garello, Sergio Minore, Juan Diego Incardona, Carlos Canosa, Claudio Torres y Héctor Bordoni.

Algunos de los trabajos de Federico Sosa pueden verse en:

Cortos: “Guapos” (2007) y “Argentino Vargas” (2009) disponibles en su página web: www.fedesosacine.com

“Germán, Últimas Viñetas” (2013) -Dirección Capítulos 3 y 6-.

https://www.youtube.com/watch?v=97FRhvXXL34&list=PLZG-bBYQIegntaZi9mYtEeMkJUOmmpsQc (Capítulos completos).

“Contra Paraguay” (2016)

https://play.cine.ar/INCAA/produccion/4787

“Yo sé lo que envenena” (2017)

https://play.cine.ar/INCAA/produccion/4245

“Tampoco tan grandes” (2019) -Dirección-.

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