AMNISTÍA ENCUBIERTA

Cambiemos quiere liberar a 96 genocidas

 

AMNISTÍA ENCUBIERTA

Por Amarú Varela

Por pedido del Ministerio de Justicia de la Nación y de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el Sistema Penitenciario Federal elaboró un informe con detenidos que reúnen las condiciones para ser excarcelados. El fundamento: la superpoblación carcelaria que hace inviable al sistema penal actual.

Ya es sabido que en el seno del gobierno es bandera firme el perdón para con los represores de la última dictadura militar, esos que hoy ya cumplen condenas en cárcel común.

El tema no es nuevo, hagamos un poco de memoria y recordemos que el 31 de diciembre de 2009, desde el macrismo, propusieron que se haga una consulta popular sobre la amnistía a los genocidas. Hace ya casi nueve años, en un comunicado, el entonces Secretario de Relaciones Internacionales del Pro, Diego Guelar, pedía “saldar nuestro pasado trágico con una amplia ley de amnistía después que la Justicia termine los juzgamientos en curso”.

Luego de las repercusiones y de las voces en contra, desde el Pro se atajaron diciendo que la propuesta de Guelar era “a título personal” y que el partido no estaba al tanto de la cuestión.

Hace una semana, nos desayunamos que desde el Servicio Penitenciario Federal se elaboró un listado con los nombres de aproximadamente cien genocidas para que sean excarcelados, a fin de que gocen de libertad condicional o prisión domiciliaria.

Entre los represores condenados por delitos de lesa humanidad que fueron seleccionados para favorecerse, aparecen Jorge “Tigre” Acosta y el ex capellán de la bonaerense Christian Von Wernich, que viene quejándose de las “injusticias” a las que es sometido en prisión desde hace varios años.

El listado ya fue enviado al Sistema de Coordinación y Seguimiento de Control Judicial de Unidades Carcelarias, según informó su presidente, el Juez de la Cámara de Casación, Gustavo Hornos. El mismo aseguró que “no es tarea del sistema definir sobre los casos particulares” de los presos y presas. Hornos confirmó que recibió a fines de enero pasado un listado en que el SPF enumeró a 1.111 presos y presas en condiciones de ser liberados de prisión efectiva en cárcel común.

96 de esos detenidos son imputados o condenados por delitos de lesa humanidad y se suman a la lista Julián “El Turco” Simón y los ex espías y represores de la Ex ESMA Antonio Pernías, Carlos Capdevilla y Adolfo Donda, además de un integrante del famoso “Clan Puccio” y del ex fiscal Gustavo Modesto Demarchi.

En tanto, en las nómicas que fueron entregadas también se incluyen los motivos por los cuales cada uno de los detenidos reúne los requisitos para su excarcelación: internos de lesa humanidad mayores de 70 años, internos “comunes” mayores de 70 años, 106 internos autopercibidos como gays, lesbianas, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI). Además, se suman personas discapacitadas e internas embazaradas o alojadas con niños menores.

Organizaciones de derechos humanos aseguran que es mentira que mandando a la casa a imputados y condenador por delitos de lesa humanidad se va a solucionar el problema de hacinamiento de las cárceles.

Alan Iud, abogado de Abuelas de Plaza de Mayo dijo que “no son ni el 1 por ciento de la población”, haciendo referencia a los genocidas, y desde H.I.J.O.S sostuvieron que “el único lugar para un genocida es la cárcel”.

Como si esto fuera poco, el nuevo Jefe del Ejército, Claudio Pasqualini es yerno del represor Athos Gustavo Renés, Mayor del Ejército en 1976 y condenado por la masacre de Margarita Belén (ocurrida el 13 de diciembre de ese mismo año), donde asesinaron a once personas e hicieron desaparecer a cuatro más.

Desde el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), afirman que “hay indicios que relacionan al actual Jefe del Ejército Pasquialini, y también al saliente, Suñer, con integrantes de la familiar militar que reivindican el terrorismo de Estado” y que Pasqualini debe “pronunciarse claramente respecto al accionar de las Fuerzas Armadas durante la dictadura”.

Al fin sabemos que la Justicia no es ciega, que la balanza siempre pesa más de un lado que de otro y que la famosa “puerta giratoria” sólo es para los amigos del poder.