15/04/2024

SILVINA BATAKIS, LA NUEVA MINISTRA DE ECONOMÍA. LOS DESAFÍOS.

Jul4,2022

Reemplazará a Guzmán

SILVINA BATAKIS, LA NUEVA MINISTRA DE ECONOMÍA.
LOS DESAFÍOS.

Por Ignacio Vila

Con una carta dirigida al Presidente de la Nación y difundida por redes sociales, el pasado sábado 2 de julio, Martín Guzmán anunció su renuncia como Ministro de Economía. En el texto no hay argumentos que expliquen su salida, aunque sí se puede encontrar un raconto de logros alcanzados por el país mientras estuvo a cargo del Ministerio. La renuncia fue una sorpresa para la mayoría, incluso para el propio Presidente de la Nación, quien ha sido un férreo defensor de su gestión como Ministro. La segunda particularidad fue que la carta se publicó en las redes personales de Guzmán mientras la Vicepresidenta de la Nación participaba de un acto en homenaje al General Perón en Ensenada. No sólo el medio es el mensaje, sino que el momento también lo es.

Desde el momento de la publicación de la renuncia, aproximadamente a las 18 hs del sábado hasta las 22 hs del domingo, los medios de comunicación y las charlas políticas de todo el país debatieron en relación a quién lo iba a reemplazar. Marcos Lavagna, Jorge Capitanich, Sergio Massa, Emanuel Álvarez Agis y muchos otros nombres desfilaron en los titulares televisivos hasta que finalmente, también vía redes sociales, la vocera del Presidente, Gabriela Cerruti, anunció el nombre de  la reemplazante: Silvina Batakis. Se trata de la otrora Ministra de Economía de la Provincia de Buenos Aires, gobernada en ese entonces por el actual Ministro de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli.

El principal dato para el análisis es que se trata de un nombre consensuado por Alberto Fernández y Cristina Fernández. La salida de Guzmán finalmente logró que ambos dirigentes recuperaran el diálogo y pudieran ponerse de acuerdo en relación al nombramiento de la nueva funcionaria. No se trata de un dato menor, ya que se hacía necesario contar en el cargo con una persona que tuviese respaldo del Frente de Todos en su conjunto, sobre todo luego de que Martín Guzmán sellara un acuerdo con el FMI que no contaba con la aprobación del kirchnerismo.

Desafíos

La economista Silvina Batakis llega a la función con el desafío de manipular un “fierro caliente”: con un país con altos niveles de pobreza (a pesar de su baja tasa de desempleo), inflación récord, fuerte desigualdad en la distribución del ingreso, presión devaluatoria por parte de los sectores dominantes, bajo nivel de reservas internacionales en las arcas del Banco Central y limitaciones para desarrollar una política económica producto del acuerdo con el Fondo. Ante este escenario, los interrogantes son variados y el desafío es de carácter patriótico. ¿Cómo seguir generando crecimiento y redistribuyendo ingresos sin que esto profundice la restricción externa? ¿Cómo cumplir con las metas fiscales acordadas con el FMI sin reducir el Gasto Público y gravando a los sectores de mayor poder adquisitivo, adictos a la evasión fiscal? ¿Cómo reducir la brecha cambiaria sin llevar adelante fuertes devaluaciones? ¿Cómo generar mecanismos e incentivos para “pesificar” la economía en un país que demanda dólares?

Las respuestas están en el desarrollo más bien endógeno de la economía nacional. Es momento de comenzar a dar respuestas a las demandas internas de un país con una población maltratada, producto de varios años de dificultades económicas. El crecimiento necesario seguramente va a requerir de mas soluciones habitacionales, que de importaciones de autos de alta gama. Es decir, el Estado debe direccionar y privilegiar a algunos sectores por sobre otros. Las necesidades comunitarias deben ser prioridad frente a demandas de productos de consumo exclusivo.

Por otro lado, se requiere de un Estado más inteligente y activo para evitar el contrabando de granos, es decir, un mejor control de los puertos y de las fronteras para reducir la filtración de recursos por manejos tramposos de las importaciones y exportaciones. Se requiere una gestión atenta a satisfacer las demandas sociales y a evitar las bravuconadas de los grandes actores económicos. Se necesitan inteligencia y eficiencia para administrar los recursos nacionales.

Sólo es posible llevar a adelante este tipo de medidas con apoyo y participación popular, con acuerdos políticos de base y también dirigenciales. Dejando los intereses particulares de lado y poniendo a los intereses de la Patria como rectores de las decisiones de política pública.

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