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Movilización a 50 años del Golpe de Estado

RECORDAR PARA HACER MEMORIA. HACER MEMORIA PARA CONSTRUIR HISTORIA
Por Beatriz Chisleanschi
La palabra recordar significa, en su etimología, volver a pasar por el corazón. ¿Qué fue, si no, lo que pasó en la enorme movilización que se realizó ayer, 24 de marzo, en conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado Genocida tanto en Plaza de Mayo como en las plazas principales del país? Una y uno, otro y otra, todos y todas volvieron a pasar por el corazón el recuerdo de lxs 30 mil desaparecidxs, quienes, como bien se dijo desde el escenario son lxs 30 mil jubiladxs que hoy le faltan a la sociedad.
“Memoria e historia funcionan en dos registros radicalmente diferentes, aun cuando es evidente que ambas tienen relaciones estrechas y que la historia se apoya, nace, de la memoria. La memoria es el recuerdo de un pasado vivido o imaginado. Por esa razón, la memoria siempre es portada por grupos de seres vivos que experimentaron los hechos o creen haberlo hecho.”, subraya el filósofo francés, Pierre Nora en la entrevista que le hiciera Luisa Corradini para el diario La Nación. («No hay que confundir memoria con historia», dijo Pierre Nora – LA NACION).
Un pueblo masivamente movilizado para dejar bien en claro que este país tiene Memoria, aun cuando se intente instalar el negacionismo. Una Memoria que ardía en los corazones de lxs manifestantes que, sin saberlo, en su andar hacia la/as Plaza/as hacían historia.
Memoria e Historia, dos registros diferentes que se concatenaron al grito de Verdad y Justicia, al alarido de ¿Dónde están?
Los organismos de Derechos Humanos dicen que fue la más grande desde el fin de la Dictadura, incluso mayor a la del 2×1 en la era macrista. Quienes peinan canas y llevan muchas marchas, y muchas plazas del #NuncaMas, lo confirman.

La cantidad de gente que llevaba la bandera con las imágenes de lxs desaparecidxs, esxs que se quedaron en una juventud eterna y eternizada, era inconmensurable, como lo era la emoción de saberse colectivo, de saberse unidxs por los pañuelos, al que este año les crecieron flores, de saber que la lucha de lxs 30 mil, porque son 30 mil, no fue en vano. De afirmar, una y otra vez, que a pesar de “las bombas, de los fusilamientos, los compañerxs muertxs” y los negacionismos, “No nos han vencido”.
Gente mayor, jóvenes, adolescentes, niñxs, bebxs, en familia, con amigxs, organizadxs, no importa cómo, pero desde temprano la Avenida de Mayo comenzaba a poblarse. Se olía, se sentía en el aire, la marea humana iba a ser imparable.
A 50 años del Golpe de Estado militar, civil, eclesiástico y genocida había que dejar en claro que los Derechos Humanos no se negocian; que la lucha de las Abuelas por encontrar a todxs lxs nietos robadxs no claudicará; que la memoria solo será completa cuando rompan el pacto de silencio y digan dónde están. Que no habrá vayas colocadas en las arterias laterales a la avenida de Mayo que puedan con el compromiso que este país tiene contra el terrorismo, la desapariciones forzadas, las torturas, el exterminio, las violaciones y los robos de bebés.

Ayer 24 de marzo se marchó con alegría, entre abrazos fraternales en cada encuentro, con las ¿casualidades? de encontrarse a una persona a, quien no conocés, portando la pancarta de tu primo desaparecido, con la Chilinga haciendo tronar los tambores; con una multitud que caminó desde la Ex ESMA hasta Plaza de Mayo, con parada obligada en San José 1111 por Cristina Libre; con Tinta y Memoria que te invitaba a imprimir tu pañuelo o tu remera; con el coro que nos recordaba que si se calla el cantor calla la vida; con las infancias interviniendo sus pañuelos y con ese grito urgente y unificador que trae la Memoria, pero que ya hizo historia ¡Presente! ¡Ahora y Siempre! ¡Ahora y Siempre!
Ayer, 24 de marzo, volvimos a pasar por el corazón la Memoria y ese sentimiento que nos fortalece y que se unifica en una sola frase #NuncaMas.
