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PUERTA DIGITAL ASIA SUDAMÉRICA

El proyecto del cable submarino Transpacífico

PUERTA DIGITAL ASIA SUDAMÉRICA

Por Daniel Bello

La visita oficial que realizó hace unos días Alberto Fernández a su par chileno, Sebastián Piñera dejó una noticia importantísima por la implicancia que tendrá en la región. Se trata de la construcción del primer cable submarino de Internet que conectará Sudamérica con Asia-Pacífico y del que Argentina será parte a través de la estatal Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT).

El hecho, que no tuvo el tratamiento acorde para la envergadura de lo que se propone realizar, tendrá un importante carácter estratégico e integrador para la región, sobre todo si se tiene en cuenta que algo más del 98% del tráfico internacional de Internet circula a través de cables submarinos.

Un dato no menor, Google tiene vinculación con al menos 15 rutas y realizó trabajos como la llegada de la extensión del cable submarino internacional Tannat, que conectó Argentina, Uruguay y Brasil, en diciembre del año pasado.

Por todo esto, el anuncio adquiere mayor importancia porque no sólo significa la independencia de tener que pasar obligadamente por Estados Unidos y Europa sino porque también abre para Argentina un nuevo mercado – siendo considerado Brasil el principal – para la comercialización de servicios de telecomunicaciones en la región, recuperando un rol activo en esta materia.

El tendido tendrá en un extremo a la ciudad chilena de Valparaíso y en el otro a la australiana Sídney y está proyectado como una fuente que conectará con los más de 34.500 kilómetros de nuestra Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO); esto servirá para posicionar regionalmente a ARSAT tanto en el mercado de fibra óptica como en servicios satelitales.

Casi 300 cables oceánicos conectan el mundo (click para agrandar)

Argentina no sólo aportará infraestructura al proyecto sino también hará un aporte de capital cuyo monto, y modalidad, será determinado de común acuerdo entre ARSAT y Desarrollo País, la entidad pública chilena a cargo de la estructuración del proyecto.

Por su parte, Piñera manifestó el interés de Chile en acceder a los servicios que brindará el tercer satélite argentino de telecomunicaciones ARSAT SG-1, hoy en pleno proceso de construcción a cargo de la también estatal Invap.

Este interés pone de relieve, además del aspecto comercial, lo acertado de la política del gobierno nacional en la recuperación de la soberanía satelital perdida bajo los 4 años del gobierno de Cambiemos.

El 26 de enero pasado, el embajador de Argentina en Chile, Rafael Bielsa, publicó una nota en el diario Mercurio en la que señala: “El cable transpacífico “Humboldt” podrá incrementar la conectividad de Argentina con Asia, y la competitividad de sus servicios digitales, permitiendo crear empleo de calidad y profundizando la integración digital con Chile y otros países de la región. La agenda es incluso más amplia: Chile y Argentina podrían cooperar en la regulación del big data, en inteligencia artificial, en misiones satelitales conjuntas”.

Toda una definición de la estrategia geopolítica -y digital- argentina que se plantea más allá del acuerdo que se anunció esta semana y de la que no habrá que perder el rastro si se tienen en cuenta las nuevas agendas que se abrieron en el ocaso de un mundo que pos pandemia habrá dejado atrás sus últimos vestigios.

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