![]()
Milei decidió trasladar el sable corvo de San Martín al ejército de Granaderos. El proyecto de la Diputada Lorena Pokoik

NO RESPETAN NI A SAN MARTÍN
Por PPV
El 24 de mayo del 2015, la entonces presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner decidió depositar en el Museo Histórico Nacional el sable corvo de San Martín con el objetivo de que, ese símbolo histórico, esté al alcance de quienes quieran verlo.
Acompañado de una multitud, ese objeto emblemático que dimensiona la figura del Libertador de América, fue trasladado por los Granaderos desde la Casa Rosada previo paso por la Catedral Metropolitana para ser bendecido por el cardenal Mario Poli.
La entonces presidenta definió ese hecho como un acto de reparación y recuperación y escoltada por los Granaderos depositó esa reliquia histórica en una vitrina diseñada para su conservación y exposición. De cara al público, de cara a la Patria que San Martín supo defender.
En el día de ayer, la sociedad se enteró que Javier Milei dispuso sacar ese símbolo emblemático del Museo Histórico Nacional y devolvérselo a los Granaderos. Esta decisión se concretará el próximo 7 de febrero, fecha en la que se conmemorará el 213° aniversario del Combate de San Lorenzo.
Una vez más, el sable corvo dejará de ser “pueblo” y será guardado a sus espaldas.

Ante esta irrisoria medida, la Diputada Nacional por Unión por la Patria, Lorena Pokoik, elevó “un proyecto de resolución en la Cámara de Diputados de la Nación, para expresar la importancia de que este símbolo fundamental de nuestra independencia continúe siendo preservado y exhibido en el Museo Histórico Nacional, como parte del patrimonio común de todas y todos los argentinos.”
Con el título “El sable del Libertador y una decisión que genera un profundo desacuerdo», señaló la diputada:
«En estos días, el Gobierno Nacional anunció su decisión de trasladar el sable corvo del General José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo, previendo realizar un acto oficial el próximo 7 de febrero, en el marco de la conmemoración del Combate de San Lorenzo. Se trata de una decisión con la que no se puede estar de acuerdo, porque involucra uno de los símbolos más importantes de nuestra historia y afecta la manera en que el Estado preserva, pone en valor y garantiza el acceso público a su patrimonio cultural.
El sable corvo del General José de San Martín no es solo un objeto histórico: es uno de los símbolos materiales más potentes de la gesta emancipadora sudamericana y de la construcción de nuestra identidad nacional. Acompañó al Libertador en las campañas que hicieron posible la independencia de la Argentina, de Chile y del Perú, y representa no solo una hazaña militar, sino un proyecto político de libertad para los pueblos de América.
San Martín fue mucho más que un gran estratega. Fue un conductor político de dimensión continental, un hombre que pensó la independencia como una causa común de los pueblos del sur, que organizó el Ejército de los Andes, cruzó la Cordillera, liberó Chile, avanzó hacia Lima y sentó las bases de un proceso histórico que cambió para siempre el destino de nuestra región. Su figura está en el corazón mismo de nuestra historia y de nuestros valores como Nación.
Por eso, los objetos que formaron parte de su vida y de su gesta no son meras reliquias: son patrimonio cultural del pueblo argentino. El sable corvo, en particular, se ha convertido en un símbolo de esa epopeya y de ese liderazgo. Su valor no es solamente material ni militar; es histórico, político, cultural y simbólico.
Desde el año 2015, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el sable corvo se encuentra exhibido de manera permanente en el Museo Histórico Nacional, en el marco de una decisión de política cultural que buscó garantizar su preservación especializada y, fundamentalmente, el acceso público de toda la ciudadanía a uno de los principales símbolos de nuestra independencia. Esa medida consolidó la idea de que los grandes emblemas de la historia nacional deben estar en instituciones culturales abiertas al pueblo, integrados a un relato histórico, educativo y democrático.
El Museo Histórico Nacional es, precisamente, el ámbito creado para conservar, estudiar y poner en valor los bienes más importantes de nuestra historia. Allí, el sable no solo está protegido: está contextualizado, explicado y puesto al alcance de estudiantes, investigadores, familias y visitantes de todo el país, como parte de la memoria colectiva.
La historia del Regimiento de Granaderos a Caballo, fundado por el propio San Martín, forma parte inseparable de esa misma gesta y merece todo nuestro respeto y reconocimiento. Pero el patrimonio cultural de la Nación pertenece al conjunto del pueblo y su lugar natural es el sistema de museos y de instituciones públicas dedicadas a la preservación y a la difusión de la memoria histórica.
Cuidar dónde y cómo se conservan nuestros símbolos no es una cuestión administrativa: es una decisión profundamente cultural y política, porque tiene que ver con el acceso, con la educación, con la memoria colectiva y con la forma en que transmitimos nuestra historia a las nuevas generaciones.
Por todo esto, y ante la decisión anunciada por el Gobierno Nacional de trasladar el sable corvo y realizar un acto oficial el 7 de febrero, acabo de presentar un proyecto de resolución en la Cámara de Diputados de la Nación, para expresar la importancia de que este símbolo fundamental de nuestra independencia continúe siendo preservado y exhibido en el Museo Histórico Nacional, como parte del patrimonio común de todas y todos los argentinos.”
