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MENDOZA Y LA CRISIS DEL AGRO

MENDOZA Y LA CRISIS DEL AGRO

Por Martín Betancud – Centro de Economía Política (CEPA)   – 

La agricultura mendocina se encuentra actualmente en estado terminal. Se trata de una actividad que no sólo produce alimentos sino que también impacta en términos industriales, comerciales y turísticos. La combinación del abandono del Estado nacional, así como del provincial, el aumento de los costos y la caída de la demanda y los precios han construido un combo infernal.

A pocos días de la vendimia, el precio de la uva cae un 20%, mientras que, en lo que va del año, el combustible aumentó  un 72% , la energía un  51% y los insumos agrícolas un 210%. A todo esto hay que sumarle el costo financiero que asume el productor:  se le paga la uva recién en julio/agosto en plazos de 12 meses, sufriendo la depreciación del valor de sus uvas mes a mes debido a la devaluación y a la inflación.

Por otro lado, es importante remarcar que actualmente la uva, insumo principal del vino,  representa  sólo el 7% del costo total de una botella de vino.  La variable de ajuste, claro está, son los pequeños y medianos productores de uva junto a los trabajadores de la tierra.

 

Producción primaria

Industrialización 1 y 2

Logística y comercialización

Inversión/costo

%65

%25

%10

Renta 1980

%45-55

%25-30

%30-15

Renta Actual

%15-25

%35-45

%35-45

Tabla 1. Costo y renta de la actividad primaria aproximado.

La tabla 1 es un promedio de costos e inversiones del sector primario en Mendoza destinado a la agroindustria, donde se ve claro que la mayor inversión la asume  la actividad primaria con un 65% mientras que el eslabón comercial sólo invierte un 10% del total. No obstante, desde los años 80, el sector primario viene perdiendo protagonismo en la distribución de la renta a expensas del aumento de la renta para los eslabones industriales y comerciales. Esto explica el camino de extinción y descapitalización al que va toda la actividad agropecuaria de la provincia, que, además,  necesita de largos plazos para recuperar la inversión.

En el caso de ventas para consumo en fresco, la cadena de logística y de comercialización toma el porcentaje de la industrialización al sumar las ferias y verdulerías y el productor recibe el mismo margen que cuando vende la uva para la industrialización.

Desde el oficialismo provincial, se habla de cambio de matriz productiva, pero  en números, la actividad agropecuaria representa el 5,67% del Producto Bruto Geográfico (PBG) de Mendoza, siendo claramente influyente en  la industria manufacturera  (14,6% del PBG) -cerca del 60% de las manofacturas provienen del agro- así como  en Comercio y turismo (22,8% del PBG). Este valor es un promedio, pero hay regiones de la provincia donde  la actividad agropecuaria representa  hasta el 40% del PBG. En ese sentido, es imprescindible remarcar que el 20% de lxs mendocinxs vive en zona rural: ¿qué hacemos con todxs estxs trabajadorxs si desaparece la actividad y se sigue concentrado?

Con estos puntos está claro que no hay que cambiar la “matriz productiva”, hay que mejorarla en rentabilidad, desarrollo, oportunidades, comercio justo y mejorar las estructuras de logística. Pero para lograr esto, se necesita un gobierno que quiera hacerlo. El modelo actual de este gobierno fracasó e insiste en continuar por el mismo camino. Como decía Don Arturo Jauretche: “no se trata de cambiar de collar, sino de dejar de ser perros”.

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