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LAS FALACIAS DE LA DEMOCRACIA QUE VIENE

LAS FALACIAS DE LA DEMOCRACIA
QUE VIENE

Por Miguela Varela

El pasado domingo, el asesor macrista Jaime Durán Barba, publicó una nota en el diario Perfil titulada Se acelera el tiempo del cambio. Según el analista, tras la pandemia comienza una nueva etapa de liderazgos horizontales en manos de empresas de plataforma, una nueva política administrada por “líderes pragmáticos” y el auge de los emprendedores innovadores. Un discurso peligroso, al que debemos oponerle otra mirada. De este análisis se desprenden varias falacias.

Liderazgos horizontales en manos de las multinacionales

Pensar los nuevos liderazgos conducidos por grandes empresas orientadas exclusivamente a la reproducción del capital, y no a la democratización del sistema económico, es más un deseo del propio analista, que un hecho de la realidad. Los procesos, tanto políticos como económicos, que no fueron motorizados por fuerzas populares siempre condujeron al fracaso. Ya no es posible confiar en propuestas que emergen de conglomerados empresariales que nos venden el problema y también la solución.

Pero, ¿dónde ve Durán Barba esta horizontalidad? Lo sintetiza en esta frase: “YouTube, Mercado Libre, Airbnb, Uber, Amazon, que funcionan con sistemas de reputación digital en los que quien ofrece el producto califica al cliente y el cliente al vendedor. Esas calificaciones les permiten ascender en un escala que incrementa sus beneficios. La gente común seguirá empoderándose mutuamente y en realidad se ampliará una nueva democracia”. Es decir, Durán Barba cree que si las grandes corporaciones nos permiten calificar con una estrellita o escribir comentarios debajo de una foto, debemos conformarnos y creer que efectivamente estamos siendo parte de un red horizontal donde somos iguales al dueño de Amazon.
La “gente común” es quien debe conducir la nueva democracia económica a través de sus diversas formas de organización. Aunque Durán Barba lo desprecie cuando dice: “En las mesas en las que se resolverá el futuro de la humanidad nadie pretende combatir al capital, ni es anticomunista, ni pobrista (…)”. El mensaje del publicista y asesor de Mauricio Macri y Cambiemos es claro: Ustedes, “la gente común” sólo pueden ser actores de reparto en lo que se viene. Son los nuevos empresarios y gestores de la política quienes conducirán el proceso, una vez más…

La (anti) política de los líderes pragmáticos

La política administrada por técnicos con capacidades de gestionar un grupo de expertos. Lo que significa: la ideología no sirve, el populismo no tiene lugar, la discusión política tiene que de par paso a posturas técnico-científicas que anulan el pensamiento crítico. ¡Qué moderno! Cuentos que ya escuchamos cientos de veces cuando el establishment quiso desarticular los procesos políticos populares. El ejemplo más reciente: el mejor equipo de los últimos 50 años integrado por ex CEOs de grandes empresas que se marearon de tanta puerta giratoria, políticos de pura sangre fundadores de la crisis de 2001 y pésimos administradores del Estado que “aprendían sobre la marcha”. Todos, asesorados por el mismísimo Durán Barba.

Emprendedores innovadores

En la profundización del “sálvese quien pueda” y el extremo individualismo, estos discursos pretenden anular la construcción de redes y lazos comunitarios y solidarios.

Es el mensaje construido desde plataformas como Glovo, Rappi o Pedidos Ya que pretenden convencer a sus empleados de que, en realidad, son emprendedores y no sujetos precarizados sometidos a las órdenes del capital.

No es casual que en esta “nueva democracia” que pregona Durán Barba, no tome como ejemplo las miles de organizaciones de la Economía Social y Solidaria que habitan en América Latina. Por el contrario, el ejemplo que toma Durán Barba es  Gino Tubaro, un emprendedor que imprime máscaras en 3D para proteger a los médicos ante la pandemia. ¿Y los millones de barbijos confeccionados por las cooperativas textiles? ¿Y los millones de alimentos que entregan comercializadoras solidarias y pequeños productores ante la especulación de los grandes supermercados? ¿Y los miles de comedores y merenderos que administran las organizaciones sociales en los barrios más abandonados? No es casual que estos no sean los ejemplos que toma Duran Barba para explicar su ideal de futuro. Por suerte, somos muchxs quienes no necesitamos de Uber ni Amazon para ejercitar la solidaridad. Sobre estos miles, construiremos la democracia que se viene.

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