
LA INDUSTRIA TEXTIL EN CRISIS POR APERTURA DE IMPORTACIONES: CIERRES Y DESPIDOS EL SIGNO DE ÉPOCA
Por PPV
La apertura indiscriminada de las importaciones de ropa, sumada a las plataformas que ofrecen vestimenta a precios muy económicos, sin importar si son de descarte y el daño ambiental que esto provoca, ha puesto en agonía a la Industria Textil Argentina. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) la capacidad instalada de la industria en calidad de inactiva ya supera el 40%, y en los últimos dos años el sector perdió cerca de 16.000 puestos de trabajo.
Nada bueno se perfila para este 2026 que arrancó con pérdidas de empleos en Eseka, la compañía que produce las marcas Cocot y Dufour y que despidió 140 personas en los últimos dos meses.
Igual suerte corren otras empresas textiles, sólo por nombrar algunas, Coteminas, la fábrica que produce toallas y sábanas y que despidió a 112 trabajadores de su planta ubicada en La Banda, Santiago del Estero. Los primeros 56 fueron desvinculados a fines de noviembre del 2025 y esta semana se enviaron otras 56 notificaciones. Con esta medida de los 1200 empleados que trabajaban en la empresa, al día de hoy sólo quedan unos 400.
Mario Díaz, dirigente el gremio textil de Santiago del Estero señaló respecto a la decisión empresarial que “Ellos aducen que no pueden vender el producto porque llegan importaciones a muy bajo costo por la política del gobierno nacional que lo permite y nos dicen que si esto sigue así van a seguir desvinculando gente”.
Asimismo, la empresa familiar Emilio Alal, con más de 100 años de historia (opera desde 1914), cerró sus plantas de hilados en Villa Ángela- Chaco y en Goya-Corrientes por lo que 260 familias quedaron en la calle.
Según señalaron en un comunicado, la decisión de cerrar ambas plantas es consecuencia del “actual contexto económico y comercial adverso” y aseguraron que “no avizorar cambios de relevancia para el corto y mediano plazo”.
El texto denuncia, como factor central de la destrucción de la industria nacional, a la «apertura indiscriminada de las importaciones de hilados, telas y prendas de vestir nuevas y también fardos de ropa usada», provenientes mayoritariamente de mercados asiáticos” y agrega que la «caída del poder adquisitivo en nuestro país impactó negativamente en la demanda de textiles». A lo que se suman «elevados costos financieros, atraso cambiario, costos laborales y energéticos y una elevada carga impositiva», factores que, en conjunto, generaron una «pérdida significativa de la competitividad».
Sin embargo, el empresario textil Luis “Pinky” Alal le dijo al sitio Agroperfiles que confía en la posibilidad de reabrir “Las máquinas están listas, son máquinas nuevas y con una alta capacidad de producción”, le dijo a este portal mientras describió los detalles de todo el proceso que los llevó a tomar la decisión no deseada de cerrar sus plantas productivas de hilados y telas de las ciudades de Goya (Corrientes) e hilados en Villa Angela (Chaco)”.
Una crisis desesperante
Hace unos días atrás, Marcos Meloni, vicepresidente de la Fundación Pro Tejer conversó con “Caballero de Día” el programa que conduce Roberto Caballero por la AM 530, Somos Radio y trazó un diagnóstico sobre la situación que atraviesa la industria manofacturera. La entrevista se dio en el marco de los 200 despidos que ejecutó una empresa textil de Tucumán.
“Realmente es una crisis desesperante para la industria manufacturera”, advirtió Meloni al comenzar su análisis.
Más adelante, el empresario detalló la magnitud del daño social y productivo. Señaló que ya se perdieron entre 16 y 17 mil puestos de trabajo en el sector, con más de 400 empresas cerradas, y explicó que la caída no respondió a problemas de competitividad interna, sino a variables macroeconómicas imposibles de manejar para las pymes. “No puedo manejar un dólar planchado, no puedo manejar la política de comercio exterior, no puedo manejar las tasas”, afirmó, y remarcó que mientras en Argentina se financian con tasas mensuales del 60 o 70%, sus competidores lo hacen con tasas anuales.
En el mismo tono, Meloni cuestionó el rumbo económico del gobierno y su impacto regresivo sobre la producción local. “Nos endeudamos para pagar importaciones, cerramos empresas acá y dejamos trabajadores sin empleo o en condiciones paupérrimas”, sostuvo, al tiempo que alertó sobre el encarecimiento en dólares de la energía, la logística y los servicios, todos en manos de monopolios. Según explicó, el ajuste no generó mejores condiciones para producir en el país, sino que favoreció a la industria extranjera, especialmente a la asiática.
Finalmente, el empresario apeló a su experiencia de más de cinco décadas en el rubro para dimensionar la gravedad del momento actual. Recordó haber atravesado el Rodrigazo, la dictadura, la hiperinflación, la convertibilidad, el colapso de 2001 y la pandemia, pero aseguró que la combinación de velocidad e intensidad del ajuste actual resultó inédita. “Esto es sobrevivir con estrés postraumático”, resumió. En ese sentido, dejó una advertencia contundente: “cuando la industria muere, no siempre vuelve, y el costo de esa destrucción recae sobre el empleo, el entramado productivo y el futuro económico del país.”
