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INTERVENCIÓN DEL PUERTO DE USHUAIA GENERA TENSIÓN CON TIERRA DEL FUEGO Y DEBATE SOBRE CONTROL ESTRATÉGICO
Por PPV
Más allá del debate suscitado en Davos sobre la intervención del presidente Javier Milei y su referencia a Maquiavelo, se conoció una medida concreta del Gobierno nacional en el ámbito local: la intervención por un año del puerto de Ushuaia.
La decisión, formalizada ayer mediante la Resolución 4/2026 de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) y publicada en el Boletín Oficial, se fundamenta en presuntas fallas de infraestructura y la falta de protocolos de seguridad en la terminal fueguina. Según la ANPYN, la medida responde a “la falta de respuestas concretas ante las inspecciones efectuadas, las denuncias de vaciamiento realizadas por los trabajadores, y la preocupación expresada por los representantes de las empresas navieras que allí operan”.
La intervención se produce en plena temporada de cruceros y generó un inmediato conflicto con el gobierno de Tierra del Fuego. La provincia ya anunció que recurrirá a la Justicia para impugnar la medida, al tiempo que aseguró que continuará con las operaciones normales en el puerto.
El Gobierno nacional decidió avanzar sobre la administración del Puerto de Ushuaia.
No compartimos ni la medida ni sus fundamentos, y creemos que no existe una justificación objetiva para una decisión de esta magnitud.— Gustavo Melella (@gustavomelella) January 21, 2026
Entrega de la soberanía
El Gobierno nacional impulsó el ingreso de Argentina al «Board of Peace», una iniciativa promovida por Donald Trump, mediante un procedimiento que eludió al Congreso y que demuestra otra renuncia a la soberanía en política exterior.
La decisión se materializó a través de las instrucciones del canciller Pablo Quirno al titular de la Dirección de Organismos Internacionales (DIOIN), Alejandro Verdier. Según trascendidos, la orden fue la de elaborar un dictamen que habilitase la incorporación del país a este foro sin requerir su tratamiento legislativo, evitando así el debate parlamentario.
El «Board of Peace» es un organismo paralelo creado por el ex presidente estadounidense, al que sus críticos describen como una suerte de «ONU alternativa» con un funcionamiento opaco. Trump, quien se autodesignó como su presidente, concentra la facultad de aprobar o vetar a los miembros, administrar los fondos y tomar las decisiones finales, lo que ha generado cuestionamientos sobre su naturaleza y autonomía real de los países que lo integran.

El precio para ingresar y fomentar la paz desde el foro es de mil millones de dólares.
Toda Europa, Canadá, China, Rusia, India, Brasil, México, Sudáfrica y una gran parte de los países del mundo dijeron que no al foro de Trump.
Argentina dijo que sí, pero informó que no iba a pagar para ser socio de primera categoría del Board y que aceptaba una membresía de 3 años.
¿Entonces, cómo asegura ese ingreso si no es con dinero?
Acaso esta es una de las tantas preguntas que Milei esquivó al pedir que el ingreso no sea tratado en el Congreso.
A confesión de parte, relevo de pruebas
El trasfondo geopolítico de la intervención del puerto de Ushuaia queda expuesto al contrastar las razones estratégicas esgrimidas por la propia resolución oficial con los intereses globales en juego esgrimidos por Trump.
El Gobierno nacional destacó, en la misma fundamentación de la resolución, el valor estratégico del puerto: «Que su ubicación en el Atlántico Sur, al sur del continente, y su cercanía con la Antártida lo convierten en un punto clave para el abastecimiento antártico y la operación de campañas científicas, así como en un puerto de importancia estratégica para la República Argentina, especialmente en la custodia de sus aguas y territorios australes».
Este argumento entra en resonancia con la declaración de Donald Trump, cuando al evaluar la compra de Groenlandia afirmó que era «crucial» para la seguridad nacional de Estados Unidos ante el aumento de la actividad de Rusia y China en el Ártico, añadiendo que no permitiría que esas potencias la ocuparan.

Por lo anterior queda expuesto que Milei busca privilegiar alineamientos internacionales por sobre el resguardo tangible de los intereses nacionales en un área de valor creciente y estrategico sobre los recursos naturales y soberanos de nuestro país.
Renunciar a la soberanía por una membresia de 3 años -y un marcador- es cuando menos confirmar la peligrosa vocación de ser colonia que tiene el gobierno de Milei.
