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Crisis en la Industria argentina

INDUSTRIA MANUFACTURERA POR DEBAJO DEL BIENIO 2022-2023
Por María Quintero
El nivel actual de la industria está por debajo del promedio del bienio 2022/2023. Según el informe del Índice de producción industrial Manufacturero (IPI) de abril de 2026, la evidencia apunta a una fragilidad estructural: pocos sectores dinámicos, muchos sectores por debajo de su escala reciente y varias ramas con pérdida persistente de capacidad productiva.
El sector de refinación de petróleo, coque y combustibles es el único bloque que alcanza el máximo nivel de desempeño estructural. Produce por encima de los niveles de 2022 y 2023, mantiene crecimiento interanual y se destacan productos como gasoil y naftas. Sin embargo, incluso en este caso, aparecen señales de cautela: el crecimiento continúa, pero pierde velocidad.
Un segundo grupo está compuesto por actividades que no crecen con fuerza, pero se sostienen en la actividad industrial. Allí aparece alimentos y bebidas. Es un sector clave por su peso dentro de la industria. Sin embargo, también muestra diferencias internas: algunos rubros, como lácteos, molienda de cereales y carne aviar conservan cierta estabilidad, mientras que otros, como bebidas, vino, carne vacuna y productos de panadería comienzan a deteriorarse.
También hay una situación intermedia en la industria química. Hay actividades con mejor desempeño, especialmente la industria farmacéutica junto con algunos productos químicos básicos, detergentes y gases industriales. Pero, al mismo tiempo, persisten sectores rezagados, como agroquímicos y pinturas.
Al mismo tiempo, el núcleo más preocupante del informe aparece en las ramas vinculadas a la construcción, la metalmecánica, los bienes durables y los sectores intensivos en empleo.
Allí se concentran las mayores dificultades y el caso de la industria textil es uno de los más graves. El sector aparece prácticamente en el final del ranking y presenta, además, las características de un caso de “colapso estructural”. Es decir, no se trata de una caída coyuntural, sino de una tendencia de largo plazo. La problemática más grave se observa en tejidos, hilados de algodón y otros productos textiles.
Este sector es especialmente relevante porque corresponde a una de las actividades que generan más puestos de trabajo y de la cual depende fuertemente del mercado interno.
Algo similar ocurre con el sector de caucho y plástico. Dentro de este bloque, la producción de neumáticos aparece como la peor actividad de todo el ranking. Esto no es un dato menor porque su deterioro refleja problemas más amplios que involucra a toda la cadena productiva. En este marco, los neumáticos están conectados con el transporte, la industria automotriz y el consumo durable.
La maquinaria y equipo también muestra una situación crítica, y cuando cae la producción de maquinaria industrial, agrícola o de uso doméstico, la señal es preocupante porque refleja una menor inversión productiva. En otras palabras, las empresas invierten menos, amplían menos capacidad y compran menos bienes de capital.
La industria automotriz tampoco escapa a esta tendencia. Tanto la fabricación de vehículos como la producción de autopartes aparecen en situación de colapso. Y el impacto va mucho más allá de las terminales: afecta a proveedores, metalúrgicas, fabricantes de plásticos y caucho, logística y empleo calificado.
Por último, los productos minerales no metálicos, muy vinculados a la construcción, también siguen en retroceso. Cemento, vidrio, yeso y cerámicos muestran caídas importantes. Este sector suele ser un buen termómetro de la obra pública, la construcción privada y la inversión en infraestructura. Su debilidad indica que uno de los motores tradicionales de la actividad económica sigue apagado.
En síntesis, el panorama industrial muestra que algunos sectores vinculados a la energía y ciertas ramas químicas logran sostenerse, pero una parte importante de la industria manufacturera, especialmente la ligada al empleo, la inversión y la construcción, atraviesa un escenario de fuerte deterioro sostenido que empieza a evidenciar una crisis estructural.
