
CON 40 AÑOS EN EL MERCADO LA TEXTIL TED BODIN ENTRÓ EN CONCURSO PREVENTIVO
Por PPV
La conocida tienda de ropa Ted Bodin comenzó a operar en el país en 1984. Desde esa fecha construyó una cadena de diferentes puntos de venta en todo el país, sin embargo, la caída de la demanda, la importación y la presencia de ventas online a través de Shein o Temu la dejan en agonía y está al borde de la quiebra.
Fundada en 1984, Ted Bodin construyó su posicionamiento como marca de indumentaria femenina con presencia en centros comerciales y una red de locales en la Ciudad de Buenos Aires y el interior del país. Su esquema se apoyaba en la venta en consignación y en una estructura comercial extendida, con cerca de 40 puntos de venta entre locales propios, alquilados y compartidos.
“La caída de ventas es la principal causa de nuestro desequilibrio económico” declaró la empresa en la causa judicial y denunció que las mismas cayeron un 40% en términos reales. En este sentido, reconocen que “el público priorizó el precio a cualquier otra variable” y aquí juegan tanto las prendas importadas como los jugadores globales que venden a través de plataformas digitales.
El cambio en el consumo aparece como uno de los factores centrales. La firma reconoce que, en un mercado donde la oferta se amplió con productos importados y nuevas plataformas digitales.
Tal como informa Infogremiales, a ese escenario se sumó una estructura de costos difícil de sostener: alquileres ajustados por inflación, carga impositiva en múltiples niveles y costos financieros elevados. El resultado fue un rojo significativo: pérdidas por más de $350 millones en 2025, con proyecciones negativas hacia adelante. El desequilibrio también se refleja en su situación patrimonial. La compañía acumula pasivos por más de $2.005 millones, frente a activos por unos $780 millones, lo que evidencia un cuadro de iliquidez estructural.
Dentro de ese endeudamiento, la compañía concentra acreedores comerciales por $704,7 millones, deudas fiscales por $689,8 millones, indemnizaciones laborales por $520,4 millones y compromisos sociales por $90 millones, lo que configura un pasivo de gran magnitud frente a su capacidad operativa actual. En ese marco, la cesación de pagos fue fijada en abril de 2025, cuando la empresa dejó de cumplir con proveedores y obligaciones corrientes, en un contexto donde, según reconoce, “ya no hay más recursos sino deudas”.
