
CHINA PLANTÓ BANDERA (ROJA)
Por Fernando Capotondo
Doce días después que Estados Unidos anunciara un paquete de venta de armas a Taiwán por 11.000 millones de dólares, China puso en marcha un intimidante ejercicio militar alrededor de la isla, con un despliegue coordinado de fuerzas terrestres, navales, aéreas y de cohetes que rompió con la lógica de las demostraciones simbólicas en el estrecho. El operativo, bautizado “Misión de Justicia 2025”, fue presentado en sociedad como una “severa advertencia” a los grupos separatistas que buscan la independencia de Taipéi y a las interferencias externas – léase EE.UU. y Japón -, pero su alcance, sincronización y el uso de fuego real en algunos simulacros revelaron que Beijing está dispuesto a escalar si alguien se anima a cruzar, aunque sea medio paso, la línea roja del “principio de una sola China”.
La operación militar – inesperada para algunos, previsible para otros – se prolongó durante dos días e incluyó patrullas de preparación para el combate marítimo-aéreo, bloqueo de puertos y áreas claves, aproximación de buques y aeronaves, asaltos conjuntos de tropas de múltiples servicios y simulacros de ataques con fuego real, informó una y otra vez el portavoz del Comando del Teatro de Operaciones Oriental del Ejército Popular de Liberación (EPL), Li Xi.

El profesor de la Universidad de Defensa Nacional, Zhang Chi, destacó el valor estratégico de los ejercicios con fuego real porque, según explicó, combinaron el poder de los cañones navales, los cohetes de largo alcance y los misiles convencionales; atacaron el transporte de energía esencial y bloquearon los principales puertos y bases militares; y permitieron una orientación multidireccional al rodear la isla de norte a sur, y de oeste a este.
“Esto demuestra nuestra capacidad para actuar en cualquier momento. Mediante disparos con fuego real y ataques conjuntos, cortaremos por completo sus líneas de energía, líneas de suministro y rutas de escape, aplastando sus delirios y conspiraciones de ‘usar la fuerza para resistir la reunificación’ y ‘apoyarse en fuerzas externas para buscar la independencia’”, se entusiasmó Zhang, en declaraciones al Global Times.
En ese contexto, y mientras se desarrollaba el segundo día del operativo, el gobierno chino no sólo reivindicó los ejercicios militares sino que redobló las advertencias sobre las “firmes contramedidas” que tomarán, de ahora en más, en respuesta a las “provocaciones” de las fuerzas separatistas de Taiwán y a lo que consideran “intolerables” maniobras desde el exterior.

“La cuestión de Taiwán es un asunto interno de China y se encuentra en el núcleo de nuestros intereses, por lo que nos oponemos con firmeza a cualquier intento de avanzar hacia su independencia o de reforzar su capacidad militar con apoyo externo. Las ventas de armas por parte de EE.UU. alimentan las tensiones y son una injerencia en los asuntos internos del país”, indicó el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi.
A lo que se refirió Wang fue a la decisión del Departamento de Estado de EE.UU., del pasado 17 de diciembre, de aprobar un paquete de armas a Taiwán valorado en unos 11.000 millones de dólares. El “aporte” incluyó sistemas de cohetes de artillería HIMARS, misiles ATACMS, obuses autopropulsados M109A7, drones tácticos ALTIUS, misiles antitanque Javelin y TOW, software militar, redes y sistemas de misión táctica, y repuestos y soporte logístico, según documentos de la Defense Security Cooperation Agency (DSCA).
Esta medida no fue un hecho aislado. Entre 2020 y 2022, Taiwán fue el mayor comprador de armas de Estados Unidos y en 2024, el presupuesto militar de la isla casi se había duplicado en comparación con 2016. La proyección para 2026 es que representará el 3,32% de su Producto Bruto Interno (PBI) regional, lo que significa un récord desde 2009, consignó un informe de Xinhua.
“Las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán – consideró la agencia oficial de noticias – no ofrecen un escudo protector para la isla, simplemente sirven como un cajero automático para los vendedores de armas estadounidenses”.

Más allá de la magnitud de lo que fue considerada la mayor venta de este tipo de Washington a Taipéi, Estados Unidos no tuvo la exclusividad de las críticas de Beijing. “Misión de Justicia 2025” también fue considerado un tiro por elevación a la nueva primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, quien el mes pasado enfureció al gobierno chino al insinuar que Tokio podría intervenir militarmente en el conflicto de Taiwán.
“Japón, que lanzó la guerra de agresión contra China, no solo no reflexiona sobre los numerosos crímenes que cometió, sino que sus actuales líderes también desafían abiertamente la soberanía territorial de China, las conclusiones históricas de la Segunda Guerra Mundial y el orden internacional de posguerra”, dijo el canciller chino.
Desde Bloomberg a la agencia Associated Press y al periódico japonés Asahi Shimbun, hubo una obvia coincidencia informativa en torno a quiénes eran los países que China calificó como “interferencias externas”, que se sumó en occidente a una amplia difusión de los cuestionamientos internacionales al operativo.
El presidente estadounidense Donald Trump le bajó el precio y sostuvo que China viene realizando este tipo de ejercicios “desde hace 20 o 25 años”; Taiwán denunció una intimidación militar que pone en riesgo la estabilidad regional; Japón habló de un peligroso acto que aumenta las tensiones y desestabiliza la seguridad en el estrecho; y la Unión Europea (UE) también consideró que se puso en peligro la paz y estabilidad internacionales.
La respuesta oficial china, conocida casi sobre el final de 2025, calificó estos comentarios como “irresponsables” e “ hipócritas”, al tiempo que destacó el apoyo que los ejercicios militares tuvieron de parte de países como Rusia, Cuba, Serbia, Venezuela, Zimbabue y Pakistán, entre otros.

Párrafo aparte para la reacción de la embajada china en el Reino Unido, que no sólo condenó los pedidos británicos de “moderación”, sino que acusó a Londres de manipular la verdad e inmiscuirse en asuntos que no le competen. “Taiwán es una provincia china y los ejercicios del EPL fueron una acción disuasoria frente al separatismo y la injerencia externa”, planteó la sede diplomática, en una definición sobre soberanía y territorio difícil de soslayar desde la Argentina, por las históricas similitudes que atraviesan los reclamos por las Islas Malvinas y Taiwán.
Confucio enseñaba que gobernar es, ante todo, ordenar el mundo sin necesidad de levantar la voz. Pero cuando esa paciencia se agota, entra en escena la otra tradición, la de Sun Tzu, para quien la mejor batalla es la que se gana antes de empezar. Conocedor de estas cuestiones, el presidente Xi Jinping aprovechó su mensaje del Año Nuevo 2026 para recordar, a propios y extraños, que los chinos de ambos lados del estrecho de Taiwán están unidos por sangre y parentesco. “La reunificación de nuestra patria, una tendencia de los tiempos, es imparable”, fueron sus palabras finales.
