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	<title>Sin categoría archivos - Periodismo Por Venir</title>
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	<title>Sin categoría archivos - Periodismo Por Venir</title>
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		<title>A</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jul 2016 20:22:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El juguete rabioso: Los ladrones Cuando tenía catorce años me inició en los deleites y afanes de la</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;"><i><b>El juguete rabioso:<br />
Los ladrones</b></i></h3>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-1527 aligncenter" src="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/eljugueterabioso.jpg" alt="eljugueterabioso" width="398" height="600" srcset="https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/eljugueterabioso.jpg 398w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/eljugueterabioso-199x300.jpg 199w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/eljugueterabioso-300x452.jpg 300w" sizes="(max-width: 398px) 100vw, 398px" /></p>
<div>
<p style="text-align: justify;">Cuando tenía catorce años me inició en los deleites y afanes de la literatura bandoleresca un viejo zapatero andaluz que tenía su comercio de remendón junto a una ferretería de fachada verde y blanca, en el zaguán de una casa antigua en la calle Rivadavia entre Sud América y Bolivia.</p>
<p style="text-align: justify;">Decoraban el frente del cuchitril las policromas carátulas de los cuadernillos que narraban las aventuras de Montbars el Pirata y de Wenongo el Mohicano. Nosotros los muchachos al salir de la escuela nos deleitábamos observando los cromos que colgaban en la puerta, descoloridos por el sol.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces entrábamos a comprarle medio paquete de cigarrillos Barrilete, y el hombre renegaba de tener que dejar el banquillo para mercar con nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Era cargado de espaldas, carisumido y barbudo,y por añadidura algo cojo, una cojera extraña, el pie redondo como el casco de una mula con el talón vuelto hacia afuera.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada vez que le veía recordaba este proverbio, que mi madre acostumbraba a decir: «Guárdate de los señalados de Dios.»</p>
<p style="text-align: justify;">Solía echar algunos parrafitos conmigo, y en tanto escogía un descalabrado botín entre el revoltijo de hormas y rollos de cuero, me iniciaba con amarguras de fracasado en el conocimiento de los bandidos más famosos en las tierras de España, o me hacía la apología de un parroquiano rumboso a quien lustraba el calzado y que le favorecía con veinte centavos de propina.</p>
<p style="text-align: justify;">Como era codicioso sonreía al evocar al cliente, y la sórdida sonrisa que no acertaba a hincharle los carrillos arrugábale el labio sobre sus negruzcos dientes.</p>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://biblio3.url.edu.gt/Libros/roberto/El_juguete.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">DESCARGAR LIBRO</a></h2>
<hr>
</div>
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		<title>R</title>
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		<dc:creator><![CDATA[revistappv]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Jul 2016 18:59:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reforma Universitaria de 1918 Manifiesto de Córdoba La Juventud Argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img decoding="async" class="wp-image-1519 aligncenter" src="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Reforma2-510x805.jpeg" alt="Reforma2" width="457" height="722" srcset="https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Reforma2-510x805.jpeg 510w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Reforma2-190x300.jpeg 190w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Reforma2-768x1213.jpeg 768w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Reforma2-300x474.jpeg 300w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Reforma2.jpeg 969w" sizes="(max-width: 457px) 100vw, 457px" /> <strong><em>Reforma Universitaria de 1918</em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Manifiesto de Córdoba</em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>La Juventud Argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica</em></strong></p>
<p>21 de junio de 1918</p>
<p>Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.</p>
<p>La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contrarrevolucionarios de Mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y —lo que es peor aún— el lugar donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.</p>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Deodoro-Roca_Manifiesto-Liminar-de-la-Reforma-Universitaria-de-1918.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">DESCARGAR LIBRO</a></h2>


<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>M</title>
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		<dc:creator><![CDATA[revistappv]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 Jul 2016 14:49:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Revista 109 Desde El Bermejo -Guaymallén Mendoza -Argentina, Revista La Mosquitera Nº109, Julio, Año 2016 ya están en</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="size-full wp-image-1493 aligncenter" src="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/mosquitera_julio.jpg" alt="mosquitera_julio" width="394" height="548" srcset="https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/mosquitera_julio.jpg 394w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/mosquitera_julio-216x300.jpg 216w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/mosquitera_julio-300x417.jpg 300w" sizes="(max-width: 394px) 100vw, 394px" /></p>
<h1 style="text-align: center;">Revista 109</h1>
<p class="description" style="text-align: center;">Desde El Bermejo -Guaymallén Mendoza -Argentina, Revista La Mosquitera Nº109, Julio, Año 2016 ya están en las calles con sus 2000 ejemplares impresos y gratuitos recorriendo las calles de la provincia. Leela y compartila para que llegue otra agenda mediática propuesta desde un medio comunitario.</p>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/revista_109.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">DESCARGAR</a></h2>
<hr>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-1514 aligncenter" src="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/mariategui3.jpg" alt="mariategui3" width="300" height="379" srcset="https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/mariategui3.jpg 300w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/mariategui3-237x300.jpg 237w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>«Somos anti-imperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo el socialismo como sistema antagónico, llamado a sucederlo, porque en la lucha contra los imperialismos extranjeros cumplimos nuestros deberes de solidaridad con las masas revolucionarias de Europa». Tesis de Mariátegui presentada a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana (Buenos Aires, junio de 1929). Se ha reproducido de El Movimiento Revolucionario Latino Americano (Editado por La Correspondencia Sudamericana).</p>
<h2></h2>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Jos%C3%A9-Carlos-Mari%C3%A1tegui_Punto-de-vista-antiimperialista.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">DESCARGAR</a></h2>
<hr>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1524 aligncenter" src="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Monumento_Monteagudo-510x679.jpg" alt="Monumento_Monteagudo" width="421" height="561" srcset="https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Monumento_Monteagudo-510x679.jpg 510w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Monumento_Monteagudo-225x300.jpg 225w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Monumento_Monteagudo-768x1022.jpg 768w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Monumento_Monteagudo-300x399.jpg 300w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Monumento_Monteagudo.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 421px) 100vw, 421px" /><br />
Bernardo Monteagudo, (1787-1825), patriota argentino. Participa en 1809 en el movimiento revolucionario de Chuquisaca con el que se inicia la independencia de la región platense. Participa en la Revolución de Mayo en la Argentina, en 1812. Desde la Gaceta escribe sus críticas a la marcha de la Revolución. Críticas que se encuentran extremadamente radicales. Esboza, entre otras tesis la de la necesidad de establecer una Dictadura que enfrenta el peligro de la anarquía en que puede transformarse el movimiento revolucionario. Funda el periódico Mártir o Libre en donde expone estas ideas para el logro de una auténtica libertad e independencia. El grupo de Monteagudo llega al poder pero es objeto de la oposición federal que hace que Monteagudo ataque con vehemencia al federalismo. Sigue al general San Martín, libertador de la Argentina en su marcha al otro lado de los Andes liberando Chile y el Perú hasta su encuentro con Bolívar en Guayaquil. San Martín se retira y Bolívar toma el mando de las fuerzas de la libertad que se unen. Dos días antes de la batalla de Ayacucho, dada por Sucre, de acuerdo con el plan libertador, el 9 de diciembre de 1824 Bolívar convoca al Congreso de Panamá. Monteagudo que le ha seguido, escribe en 1825 el presente Ensayo en el que habla de la necesidad de una reunión como la convocada por el libertador. Ensayo inconcluso porque es asesinado en Lima en donde se encuentra al servicio del libertador.</p>
<p class="ds-div-head" style="text-align: center;">Ensayo sobre la necesidad de una Federación General entre los Estados Hispanoamericanos</p>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Bernardo-Monteagudo_Ensayo-Sobre-la-necesidad-de-una-Federaci%C3%B3n-General.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">DESCARGAR</a></h2>
<hr>
<p class="wpview-selection-before"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-1530 aligncenter" src="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/EVITA.jpg" alt="EVITA" width="379" height="595" srcset="https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/EVITA.jpg 379w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/EVITA-191x300.jpg 191w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/EVITA-300x471.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 379px) 100vw, 379px" /></p>
<p class="wpview-selection-before" style="text-align: justify;"><strong>MI VIDA ES DE USTEDES</strong></p>
<p>Al despertar de un desmayo que duró más de tres días, Evita tuvo al fin la certeza de que iba a morir. Se le habían disipado ya las atroces punzadas en el vientre y el cuerpo estaba de nuevo limpio, a solas consigo mismo, en una beatitud sin tiempo y sin lugar. Sólo la idea de la muerte no le dejaba de doler. Lo peor de la muerte no era que sucediera. Lo peor de la muerte era la blancura, el vacío, la soledad del otro lado: el cuerpo huyendo como un caballo al galope. Aunque los médicos no cesaban de repetirle que la anemia retrocedía y que en un mes o menos recobraría la salud, apenas le quedaban fuerzas para abrir los ojos. No podía levantarse de la cama por más que concentrara sus energías en los codos y en los talones, y hasta el ligero esfuerzo de recostarse sobre un lado u otro para aliviar el dolor la dejaba sin aliento. No parecía la misma persona que había llegado a Buenos Aires en 1935 con una mano atrás y otra adelante, y que actuaba en teatros desahuciados por una paga de café con leche. Era entonces nada o menos que nada: un gorrión de lavadero, un caramelo mordido, tan delgadita que daba lástima. Se fue volviendo hermosa con la pasión, con la memoria y con la muerte. Se tejió a sí misma una crisálida de belleza, fue empollándose reina, quién lo hubiera creído. «Tenía el pelo negro cuando la conocí», dijo una de las actrices que le dio refugio. «Sus ojos melancólicos miraban como despidiéndose: no se les veía el color. La nariz era un poco tosca, medio pesadona, y los dientes algo salidos. Aunque lisa de pechera, su figura impresionaba bien. No era de esas mujeres por las que se dan vuelta los hombres en la calle: caía simpática pero a nadie le quitaba el sueño. Ahora, cuando me doy cuenta de lo alto que voló, me digo: ¿dónde aprendió a manejar el poder esa pobre cosita frágil, cómo hizo para conseguir tanta desenvoltura y facilidad de palabra, de dónde sacó la fuerza para tocar el corazón más dolorido de la gente? ¿Qué sueño le habrá caído dentro de los sueños, qué balido de cordero le habrá movido la sangre para convertirla tan de la noche a la mañana en lo que fue: una reina?»</p>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/Martinez-Tomas-Eloy-Santa-Evita.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">DESCARGAR</a></h2>
<hr>
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		<title>S</title>
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		<dc:creator><![CDATA[revistappv]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Jul 2016 15:30:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>—¿Dónde está el comisario? —¡El comisario Llanos se fue a almorzar! —gritó un agente. Los parlantes habían dejado</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-1473 aligncenter" src="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/130717074909587057.jpg" alt="130717074909587057" width="322" height="500" srcset="https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/130717074909587057.jpg 322w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/130717074909587057-193x300.jpg 193w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/130717074909587057-300x466.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 322px) 100vw, 322px" /><br />
—¿Dónde está el comisario? —¡El comisario Llanos se fue a almorzar! —gritó un agente. Los parlantes habían dejado de emitir las proclamas. Era la una de la tarde y todo el pueblo se disponía a la siesta. Ignacio avanzó hacia la municipalidad.<br />
Un agente le salió al paso. —No puede entrar, señor. —Orden de quién. —Del comisario Llanos, señor. —Y vos, ¿cómo te llamás? —García, señor. —¿Y vos? —se dirigió al otro agente. —Comini, señor. No puede entrar. —¿Dónde andan los otros? —Acuartelados, señor. —Ajá. ¿Quién los manda? —El comisario, señor. —¿Y si no está el comisario? —El oficial Rossi. —¿Y si no está?.</p>
<p style="text-align: justify;">Los agentes se miraron. —¡Acá mando yo, carajo! ¡Firmes, carajo! —gritó Ignacio. Se cuadraron. —A vos, García, te nombro cabo y te aumento el sueldo. ¿Cuánto ganás? —Ciento cuatro mil con el descuento y el salario familiar, don Ignacio. —Te vas a ciento cincuenta. —Gracias, señor. —¡Cabo García! —Ordene, señor. —Mande al agente Comini a buscar al placero. —Sí, señor. ¡Agente Comini! —Sí, mi cabo. —¡Corra a buscar al placero Moyano! ¡Rá- pido! Comini cruzó hacia la plaza. —Cabo García. —Señor. —Venga que le firmo el ascenso.<br />
—Sí, señor. Gracias, señor. Entraron a la municipalidad. Ignacio cerró la puerta de acceso. En la oficina Mateo estaba solo, encorvado en una silla. Su cara se había vuelto pálida. Al ver al delegado se puso bruscamente de pie.</p>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://biblio3.url.edu.gt/Libros/N_hab_pen.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">DESCARGAR LIBRO</a></h2>
<hr>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1577 aligncenter" src="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/entenado2-510x746.jpg" alt="entenado2" width="380" height="557" srcset="https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/entenado2-510x746.jpg 510w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/entenado2-205x300.jpg 205w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/entenado2-768x1123.jpg 768w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/entenado2-300x439.jpg 300w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/entenado2.jpg 801w" sizes="auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px" /></p>
<p><i id="yui_3_16_0_ym19_1_1470023390879_3963">«</i><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1470023390879_3862"><i id="yui_3_16_0_ym19_1_1470023390879_3861">No se sabe nunca cuándo se nace: el parto es una simple convención. Muchos mueren sin haber nacido; otros nacen apenas, otros mal, como abortados. Algunos, por nacimientos sucesivos, van pasando de vida en vida, y si la muerte no viniese a interrumpirlos, serían capaces de agotar el ramillete de mundos posibles a fuerza de nacer una y otra vez, como si poseyesen una reserva inagotable de inocencia y de abandono. Entenado y todo, yo nacía sin saberlo y como el niño que sale, ensangrentado y atónito, de esa noche oscura que es el vientre de su madre, no podía hacer otra cosa que echarme a llorar».</i></span></p>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/juan_jose_saer_el_entenado.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">DESCARGAR LIBRO</a></h2>
<hr>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5692 size-medium aligncenter" src="http://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2017/10/scalabrni_ortiz_raul-el_hombre_que_esta_solo_y_espera-219x300.jpg" alt="" width="219" height="300" srcset="https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2017/10/scalabrni_ortiz_raul-el_hombre_que_esta_solo_y_espera-219x300.jpg 219w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2017/10/scalabrni_ortiz_raul-el_hombre_que_esta_solo_y_espera-510x698.jpg 510w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2017/10/scalabrni_ortiz_raul-el_hombre_que_esta_solo_y_espera-300x411.jpg 300w, https://revistappv.com.ar/wp-content/uploads/2017/10/scalabrni_ortiz_raul-el_hombre_que_esta_solo_y_espera.jpg 566w" sizes="auto, (max-width: 219px) 100vw, 219px" /></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>El hombre que está&nbsp;solo y espera,&nbsp;</em></strong><strong><em>Raúl Scalabrini Ortiz</em></strong><br />
<strong><em>Buenos Aires, 1931</em></strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong>DELEGACIÓN DE UN DESTINO</strong></p>
<p style="text-align: justify;">(&#8230;) La prudencia porteña tiene una frase para prevenir&nbsp;a los que lesionan con su atolondramiento&nbsp;las incumbencias del estado. “No te metas”, dice&nbsp;el porteño. Esta es frase que despertó la atención&nbsp;del conde de Keyserling. El “No te metas” es,<br />
verdaderamente, una pauta de la idiosincracia porteña,&nbsp;pero no es un consejo dirigido a rectificar&nbsp;resoluciones personales. Nadie dice “No te metas”&nbsp;a quien va a presentar la renuncia de su cargo,&nbsp;a quien se declara dispuesto a pelear con sus parientes,&nbsp;a quien se decide a convenir un negocio.<br />
“No te metas” es una prevención trascendente,&nbsp;no doméstica. Quiere recordar: “No te metas en&nbsp;un asunto que no es tuyo y es privilegio del estado.<br />
Avisa a los representantes de la autoridad”.<br />
“No te metas, que si te va bien no te lo agradecerán&nbsp;y si te va mal se reirán de vos”. “No te metas&nbsp;a apagar ese principio de incendio”. “No te metas a delatar ese contrabando”. “No te metas&nbsp;a cuidar la vida de los bañistas que se adentran en<br />
el río”. “No te metas en las cosas que el estado&nbsp;debe cuidar”. “No te metas en las pertenencias&nbsp;en que señorea la nación; en el resguardo de las&nbsp;personas y los bienes, en el mantenimiento del orden&nbsp;y de la moral”. Quien transgrede esas prerrogativas&nbsp;estaduales es pasible de pena.El ridículo es la que generalmente endosa la clemencia&nbsp;del Hombre de Corrientes y Esmeralda.<br />
Por otra parte, mientras el centralismo del estado&nbsp;no hiere sus derechos, lo que no es fácil pues&nbsp;él los prohíja meticulosamente, el individualismo&nbsp;del Hombre de Corrientes y Esmeralda gana con&nbsp;esta delegación. AI emanciparse de la administración&nbsp;de todo destino ajeno al suyo personal, hasta&nbsp;del destino del espíritu de su tierra que es uno<br />
de sus pocos amores, quizá el más absorvente, pero&nbsp;que está emponzoñado por la idea del tiempo,&nbsp;queda más libre en una soledad más lícita: solo&nbsp;con sus divagaciones. Así espera la coordinación&nbsp;que algún día sobrevendrá de sus instituciones escritas&nbsp;y de sus sentimientos. El no hace nada, porque&nbsp;está convencido de que su movilidad sería<br />
nociva para los demás porteños y estéril para la&nbsp;nación, en quien delegó sus atribuciones. Y es&nbsp;tan completa la delegación, que el porteño se&nbsp;permite hablar mal del estado. Si él lo perjudica&nbsp;con sus habladurías, el estado tiene medios para&nbsp;hacerlo callar. Pero él no protege al estado con&nbsp;su silencio.&nbsp;(&#8230;)</p>
<h2 style="text-align: center;"><a href="https://www.yumpu.com/es/document/view/34618032/scalabrini-ortiz-raul-el-hombre-que-esta-solo-y-espera-pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">DESCARGAR</a></h2>
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