

APUNTES PARA UNA REGULACIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Por Daniel Bello
La irrupción de la inteligencia artificial en las redacciones ya no pertenece al terreno de las promesas de futuro o la ciencia ficción; es una realidad palpable que está reconfigurando a pasos forzados las dinámicas de producción informativa en todo el país. Un exhaustivo informe conjunto elaborado por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) y la Fundación Heinrich Böll revela que el 85% de las y los periodistas ya integra herramientas de IA en su labor cotidiana. Sin embargo, detrás del velo de la innovación tecnológica, el documento expone una preocupante «paradoja de la productividad»: el 40% de los profesionales produce un mayor volumen de contenido, pero sin que esto signifique un alivio o reducción en sus extenuantes jornadas laborales.
Este escenario destapa un alarmante vacío de gestión y una profunda asimetría dentro de las empresas de comunicación. Mientras los sectores patronales aceleran la adopción de estas tecnologías para maximizar rendimientos, el relevamiento —que abarcó a trabajadores de más de 30 medios a nivel nacional— denuncia que el 90% percibe un grave déficit de capacitación corporativa, y un 70% afirma trabajar sin políticas o lineamientos éticos claros sobre el uso de la IA. El vacío normativo no solo precariza la labor del cronista al sumarlo a un ritmo de producción automatizado y desprovisto de acompañamiento, sino que pone en jaque la calidad final del producto periodístico y el rigor de la información que recibe la ciudadanía.
Ante un panorama dominado por la improvisación empresarial y la desatención a los derechos laborales, la regulación de la inteligencia artificial en los medios se consolida como un reclamo sindical urgente e impostergable. Con el aporte transversal de expertos de la academia, el derecho, el sindicalismo y la gestión, este informe se propone como una hoja de ruta indispensable para trazar un límite ético a la automatización desmedida. El desafío urgente ya no es oponerse al avance de la técnica, sino disputar de manera colectiva un horizonte donde la tecnología funcione como un soporte para el oficio periodístico y no como una herramienta de precarización laboral.
Por todo esto, precisamente, se va a estar presentando este jueves 21, en Solís 1158 a las 18 hs, este informe con la intención de debatir el impacto y los abordajes que pueden ser una respuesta colectiva ante la falta de regulación en el avance de la inteligencia artificial.

