CHILE:

 

LÍDER MAPUCHE ASESINADO ENCIENDE EL CONFLICTO POR LA TIERRA

Por Miguela Varela

El pasado miércoles, el comunero mapuche de la comunidad de Temucuicui, Camilo Catrillanca, fue asesinado de un tiro en la nuca. Tenía 24 años y era un militante reconocido dentro de su comunidad en la zona de La Araucanía por tener un rol activo en el proceso de recuperación y defensa de sus tierras. Camilo sufrió un disparo a manos del comando antiterrorista de Carabineros “Grupo de Reacción Táctica Comando Jungla”. Este grupo fue entrenado en Colombia y creado recientemente para combatir acciones terroristas, en el marco del proceso de militarización que sufre Chile a manos del gobierno de Piñera.

La muerte de Catrillanca originó la condena de la oposición y de la oficina de las Naciones Unidas en Chile quien expresó su preocupación por lo ocurrido y llamó a buscar alternativas para resolver el fondo del conflicto. También se sumó al repudio Amnistía Internacional calificando el operativo policial como indignante y alarmante. Acto seguido, se desataron una serie de manifestaciones de las comunidades indígenas a las que se sumaron organizaciones estudiantiles que fueron reprimidas violentamente por la policía, con una saldo de 40 detenciones. Por su parte, el  vocero del gobierno, Ministro del Interior Andrés Chadwick, indicó que la muerte de Camilo se trató de un incidente en el marco de una situación de robo. En esta mismo línea, el presidente Piñera declaró: “ratificamos el deber de Carabineros de perseguir delitos y su derecho a defenderse cuando son atacados”.

Una disputa regional

Una vez más, el accionar violento del Estado desempolva el reclamo histórico de las comunidades indígenas sobre sus tierras. Como si fuese un fenómeno novedoso, las noticias vuelven al ruedo cuando algunxs de sus líderes o lideresas son asesinadxs o reprimidxs. Al igual que en países como Argentina, Brasil, México, Honduras o Guatemala, Chile contiene este conflicto a base de persecución y muerte. Como ya lo hemos señalado en el artículo “América Latina ante las persecuciones del siglo XXI” (https://revistappv.com.ar/2017/11/01/5890/), se trata de una disputa regional que promete recrudecer por dos factores fundamentales: el endurecimiento de la represión por parte de los gobiernos y el avance de las grandes corporaciones que precisan de esas tierras y recursos naturales para extender su poder económico.

Zona histórica de conflicto

La Araucanía es una zona del sur de Chile conocida por ser epicentro de diferentes conflictos entre el gobierno chileno, las grandes empresas y las comunidades originarias por la propiedad y el uso de los recursos naturales. Pese a la riqueza geográfica del área y el avance de la expansión forestal, La Araucanía es una de las zonas más pobres y violentas del país donde “el milagro chileno” es apenas un mito. De acuerdo a estadísticas oficiales, menos del 15% de las tierras de La Araucanía pertenecen a les mapuches, mientras que un 20% están en manos de las empresas forestales.

Pero La Araucanía es sólo el escenario que evidencia la concentración de la propiedad de la tierra que vive Chile desde la dictadura de Pinochet. Según el informe de la ONG Grain “Hambrientos de tierra” del año 2014, cerca del 70% de la superficie chilena está en manos de privados, principalmente de las empresas forestales. Esta es la principal causa de la lucha mapuche.

Maquillaje para que no cambie nada

Teniendo este conflicto por la tierra como base, los sucesivos gobiernos han tomado una multiplicidad de medidas. Durante el mandato de Salvador Allende se llevó adelante una política que pretendió restituir las tierras a la comunidades mapuches. Se estima que para 1972 se devolvieron más de 100 mil hectáreas. Además, se creó la Comisión de Restitución de Tierras Usurpadas.

Sin embargo, la llegada de la dictadura de Augusto Pinochet lo cambió todo. En este período se expropiaron nuevamente las tierras pasando a manos privadas y se eliminaron las categorías impulsadas por el gobierno anterior tales como “tierras indígenas”. Si bien, se esperaba que el retorno democrático impulsara medidas positivas para les mapuches, los resultados no fueron los esperados. Se aprobó la Ley Indígena en 1993 y se creó la Corporación de Desarrollo Indígena, pero ninguna de las medidas apuntaban a la restitución de tierras. Otro intento se dió en el año 2001 con la creación de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas presidida por Patricio Aylwin, que fracasó por la desconfianza del establishment chileno. Es en este contexto, donde el activismo de las comunidades se acelera.

Una vez más, durante este segundo mandato de Piñera se toman medidas que maquillan el conflicto, lejos de buscar una solución de fondo. Bajo el objetivo de “pacificar y desarrollar la zona”, el gobierno impulsó el Acuerdo Nacional por el Desarrollo y la Paz en La Araucanía. Se trata de una estrategia que pretende: reconocer constitucionalmente a los pueblos indígenas, crear el Ministerio de los Pueblos Originarios, sancionar una ley de cupo para el acceso de indígenas a cargos electivos, inversión pública y entrega de tierras y un plan de inversión privada.

Si bien a primera vista parece alentador, rápidamente encontramos la intención de generar un ambiente apto para el avance de las corporaciones extractivistas haciendo algunas concesiones a las comunidades de la zona. Que algo cambie para que todo siga igual. Además, es curioso observar que el Acuerdo se haya alcanzado con el diálogo entre algunas comunidades y organizaciones, y no con su totalidad abriendo la puerta a futuros conflictos. Por otro lado, el reconocimiento que plantea el Acuerdo refiere a los derechos culturales de las comunidades, pero no a sus derechos políticos ni económicos. En cuanto a la posesión de tierras, las medidas apuntar a posibilitar la división de los títulos de las tierras permitiendo el surgimiento de títulos individuales que violentan el carácter comunitario de las tierras indígenas.

 

Con el asesinato de Camilo y las intenciones extractivistas de Piñera, difícilmente el conflicto esté pronto a resolverse.

Video que registra los disparos: https://twitter.com/teleSURtv/status/1062852758494158848

Video que muestra las detenciones de los testigos del asesinato: https://twitter.com/PaoladrateleSUR/status/1062859939243278337

Video de la represión de las protestas: https://twitter.com/PaoladrateleSUR/status/1063217714595008513

 

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