12 de octubre:

DÍA DE REFLEXIÓN Y NO DE FESTEJO

Por Darío Ferrazzano

La historia oficial denominó al 12 de octubre como día de la raza, incluso para 1992, en lo que hoy es Puerto Madero, se desarrolló una mega exposición llamada Expo América ’92 mediante la cual se buscaba festejar los 500 años del por entonces llamado descubrimiento de América.

Esta mega exposición fue un mega fracaso encabezado por Fernando Marín (gerenciador y vaciador de Racing) y promovido por el entonces Presidente Carlos Menem junto con el intendente de la Ciudad de Buenos Aires, Carlos Grosso.  En ella había una estatua de Colón, una réplica de la Santa María, partes del Muro de Berlín y una especie de pirámide (muy deforme) donde la gente entraba en unos cuartos a grabar un mensaje de audio que sería  enterrado para que lo escuchen las futuras generaciones.  El slogan era “una muestra del pasado, una visión del futuro”.  El mensaje era claro: la colonización, el saqueo de los recursos naturales y el genocidio de los pueblos originarios eran vistos con buenos ojos: habíamos sido salvados.

Esta postura de considerar como algo positivo la colonización de nuestro continente se mantuvo durante muchos años.  En las escuelas se nos enseñaba que Colón descubrió América porque buscaba una nueva ruta para llegar a las Indias.  La historia se nos contaba desde la perspectiva europea, se daba por sentado quiénes eran los desarrollados y cultos y quiénes los atrasados y primitivos, además de que la utilización del término descubrimiento niega la cultura, organización y derechos de los habitantes originarios ante la llegada de los europeos. Al mismo tiempo que se utilizaba el término descubrimiento hubo un intento, para no sentirse tan esbirro, de dignidad y se utilizó la expresión encuentro de dos culturas. Con esto se buscaba reconocer a los pueblos originarios como seres pensantes y a la vez trataban de tapar de una forma elegante el genocidio llevado a cabo, dando a entender que fue un intercambio cultural en donde ambas partes se vieron beneficiadas.

Pero la realidad fue otra: la cultura de los pueblos originarios fue arrasadas, burlada y borrada para imponer las que la hegemonía consideraba correctas.  Los Dioses representados en la naturaleza fueron reemplazados por un único Dios, en nombre del cual asesinaban a quienes no creían en él.  De un día para el otro, los habitantes de estas tierras fueron reducidos a la esclavitud y la servidumbre, perdieron derechos sobre las tierras que siempre habían habitado. Todo en nombre de un Rey que desconocían, obligados a generar riquezas para que el opresor las acapare y las lleve para sus arcas. Lo dejó claro Colón en su diario, el 14 de octubre de 1492: “como verán Vuestras Altezas de siete que yo hice tomar para les llevar y aprender nuestra habla y volverlos, salvo que Vuestras Altezas cuando mandaren puédenlos todos llevar a Castilla o tenerlos en la misma isla cautivos, porque con cincuenta hombres los tendrán todos sojuzgados y les harán hacer todo lo que quisieren[1]).
Dos años después de nuestra Independencia, Bernardo Monteagudo en su oración inaugural pronunciada en la apertura de la Sociedad Patriótica el 13 de enero de 1812 decía respecto a ese día: “(…) Una religión cuya santidad es incompatible con el crimen sirvió de pretexto al usurpador.  Bastaba ya enarbolar el estandarte de la cruz para asesinar a los hombres impunemente, para introducir entre ellos la discordia, usurparles sus derechos y arrancarles las riquezas que poseían en su patrio suelo”.[2]

Quinientos veintiséis años después de ese día que cambió nuestra historia, la penetración cultural extranjera sobre la nativa sigue siendo profunda y constante.  El odio y desconocimiento como par hacia lxs descendiente de los pueblos originarios sigue existiendo y aún es muy fuerte fue cuando.

Las costumbres culturales ajenas nos fueron vendidas de forma atrayente, mientras se ocupaban de banalizar y ningunear las costumbres locales hasta casi desaparecerlas.  Disfrazarse para el 31 de octubre y salir a pedir caramelos pasó a ser una linda costumbre en muchas escuelas, mientras que les estudiantes apenas si se enteran de la tradición jujeña de honrar a sus muertos el 1 y 2 de noviembre.  El día de la Pacha Mama es una tradición que si bien se mantiene gracias a muchas familias que brindan sus ofrendas a la Madre Tierra, para el calendario oficial pasa inadvertido.

El 12 de octubre de 1492 no sólo marcó el genocidio, usurpación y robo de las riquezas de nuestras tierras, sino que trajo una penetración cultural fuerte y marcada.

En la batalla cultural que los gobiernos populares dieron en la región en los primeros años del nuevo milenio hubo una decisión política de revalorizar las costumbres propias, de ponerlas por encima de las ajenas. Así fue que mientras que España sigue atada a sus raíces de realeza y denomina a este día como Fiesta Nacional de España por la Ley 18/1987[3] (entre cuyos motivos se destaca “La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos.”); en Argentina, el 12 de octubre pasó a llamarse Día del Respeto a la Diversidad Cultural (Decreto 1584/2010); en Ecuador este día es denominado Día de la Intercuturalidad y de la Plurinacionalidad, en Bolivia se declaró como Día de la Descolonización; en Venezuela (desde 2002) es denominado Día de la Resistencia Indígena, y así en toda América vemos cómo a lo largo de los años fue cambiando la concepción de este día para considerarlo lo que realmente debe ser: día de reflexión y no de celebración.

Y si bien hoy en día parece que hay una vuelta al olvido y un intento de nuevo sometimiento, las nuevas generaciones están creciendo con la certeza de que hubo una cultura originaria y nativa, que es única e irremplazable.


[1] BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES – http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/relaciones-y-cartas-de-cristobal-colon–0/html/010bc306-82b2-11df-acc7-002185ce6064_58.html

[2] BERNARDO MONTEAGUDO. REVOLUCION, INDEPENDENCIA, CONFEDERACIONISMO.  Grupo Editor Universitario, página 43

[3] Boletín oficial del Estado Español – https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1987-22831

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