Movimiento obrero y organización política:

TIEMPO DE VALIENTES

“Unirse desde abajo y organizarse combatiendo”
 R. Ongaro

Por María Quintero

El país ya golpea la puerta de la recesión. La llave es el presupuesto 2019 que el gobierno nacional busca aprobar el próximo 24 de octubre en el Congreso. La presión para la aprobación proviene de las exigencias del Fondo Monetario Internacional.  Christine Lagarde toma el bastón de mando y con la complicidad de Mauricio Macri y las corporaciones económicas arman el mejor equipo de ajuste para cinchar del cordel que no deja de asfixiar a la ciudadanía.

En este marco, algunos actores políticos de la oposición por acción u omisión ser perfilan – en pos de la defensa de la supuesta “gobernabilidad”- cada vez más y más cerca de la funcionalidad al modelo ajustador.

La “indefinición” no paga

Algunos también aceleran la largada hacia el año electoral. Esta semana, Sergio Massa, Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto, con una estética similar a la campaña de Obama y de Nike y sin ninguna mujer en la mesa, lanzaron un espacio con una ofensiva que hizo más hincapié en oponerse al peronismo kirchnerista que a las políticas del gobierno nacional.
La característica “dialoguista” con Cambiemos – que en más de una oportunidad derivó en complicidad para aprobar leyes contrarias a los interés del pueblo- generó rispideces para adentro del peronismo opositor. Por su parte,  desde el oficialismo le dispararon una bala de goma al lanzamiento del espacio. Una vez más, pusieron en evidencia la alianza de acuerdos políticos con Pichetto. Ya este año, mientras se debatía el proyecto sobre tarifas, se filtró una foto de un chat con Frigerio en el teléfono de Pinedo, en el cual el  ministro del Interior  le aconsejaba a Pinedo “mandar al frente a Pichetto como autor” del proyecto alternativo que presentaba Cambiemos.

En estos últimos días, dejaron filtrar una conversación de whatsap entre Nicolás Dujovne  y Aranguren, previo a una sesión en el Congreso para aprobar el paquete de leyes entre las que estaban el de Movilidad y Pacto Fiscal, afines de 2017. En el audio Doujovne dice que Pichetto le pidió una reunión con dos senadores de Tucumán a cambio de votar las leyes.

En tiempos de revueltas y de defensa de derechos contras las políticas más crudas de hambre y aumento sideral de la pobreza, la “indefinición” no paga. Para la derecha gobernante, esa “indefinición” no es una aliada estratégica sino táctica y desechable según el momento. Para el pueblo argentino, la “indefinición” redunda en pérdida de derechos, más ajuste y más presión en la soga que lleva atada al cuello.

La situación pareciera repetirse también en el espacio sindical. La estrategia de las medias tintas y el dialogismo cuasi cómplice con el gobierno durante estos años pierde representación entre lxs trabajadorxs. Tal vez asistamos al tiempo de la presión de las bases, que ya no llegan a fin de mes.

El marco de lucha sindical

El movimiento obrero ha sido, sin dudas, en el período macrista el actor político más fuerte y más dinámico de la política.
Mención aparte merece la organización de las mujeres, quien ha tenido un fuerte enclave y ha irrumpido en la disputa política en los sindicatos.

La presencia en las calles durante estos 3 años del sector más combativo representado por las dos CTA y el sector de la CGT que confluye en La Corriente Federal de los Trabajadores (CFT) que lidera el bancario Sergio Palazzo ha sido punta de lanza en la oposición al gobierno de Cambiemos.
Por su parte, la CGT Azopardo, con el triunviro Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña, ha representado el sector más dialoguista con el gobierno. Sin embargo, ese mismo exceso de dialogo desató y fue acrecentando diferencias en la conducción hasta llegar al mapa sindical que tenemos hoy.

Este año, la organización sindical opositora cobró más fuerza y lanzó una estrategia de Unidad frente  a las políticas de ajuste del gobierno de Cambiemos. En ese mismo sentido, también reconfigura una estrategia de disputa de la CGT.

Ya en diciembre de 2017, el referente de la UOM y secretario de Interior de la CGT, Francisco ‘El Barba’ Gutiérrez, renunció al Consejo Directivo de la central obrera.

En agosto de este año,  el gremio Camioneros, liderado por Hugo y Pablo Moyano,  abandonó la central: “Prefiero caminar desnudo con la CTA que caminar con los funcionarios del FMI con sus trajes italianos”, dijo Omar Pérez, quien ocupaba la Secretaría Gremial de la CGT en representación de Camioneros.

Entre su salida y la actualidad, Moyano ha ido tejiendo redes con la CTA de los trabajadores, liderada por Hugo Yasky, y la CTA Autónoma, liderada por Pablo Michelli. El lazo con la CFT siguió vigente desde la CGT hasta el día de hoy.  En el mes de septiembre, Hugo y Pablo Moyano, el gremio Smata, liderado por Ricardo Pignanelli, y los gremios de la Corriente Federal lanzaron, en Ferro, el Frente Sindical para el Modelo Nacional.
Este espacio que, además, articula y construye junto a las dos CTA, tuvo en su lanzamiento dos ejes claros de oposición al gobierno nacional y de crítica a la actual conducción de la CGT.
Por su parte, en reiteradas oportunidades el líder de la CTA de los trabajadores, Hugo Yasky, ha manifestado que no descarta que la CTA ingrese a la CGT, siempre y cuando en la conducción de la misma no haya dirigentes oficialistas del gobierno de Macri.

Esta semana, Juan Carlos Schmid, líder del sindicato de Dragado y Balizamiento y de la Confederación Argentina de Trabajadores de Transporte (CATT), renunció a la conducción del Triunvirato y también se fue de la Central Obrera. Tras su renuncia, el gremio de los trabajadores del Peaje y el de Aeronavegantes siguieron los mismos pasos.  Se especula que Omar Plaini (Canillitas), Julio Piumato (Judiciales) y Guillermo Imbrogno (AEFIP) seguirían en el mismo camino.

No es un dato menor que Juan Carlos Schmid tiene, además, una fuerte vinculación con los movimientos sociales de la economía popular, en especial con Juan Grabois, referente de la  Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), que dirige el Gringo Castro. Schmid había incluido a las organizaciones de la economía popular para que formaran parte de la CGT. Por su parte, las organizaciones sociales de la economía popular viene buscando desde ya hace un tiempo la sindicalización de sus espacios.

Ante este escenario, resta saber si Juan Carlos Schmid, y todos sus afines, se sumarán al Frente Sindical para el Modelo Nacional. Y si la disputa por la conducción de la CGT que se vislumbra contempla también la conformación de una sola central obrera mediante la unificación también con las dos CTA.

A favor o en Contra

Sin embargo, lo que sí queda claro es que en los tiempos que corren las decisiones políticas deben debatirse tan solo entre: a favor del pueblo o de los intereses de las corporaciones a las que representa Cambiemos. En la realidad actual argentina de incremento de la crisis social y económica, el sector “dialoguista” comienza a alejarse de la primera opción.
La crisis política actual en la CGT es un espejo de lo que vendrá. En el marco sindical en particular, la conducción de la central queda sin dudas muy debilitada. En el marco político en general, demuestra que la no respuesta o la aceptación de determinadas políticas contra la ciudadanía por parte de algunos sectores irán camino al mismo fin.

El próximo 24 de octubre, se debatirá en el Congreso el presupuesto de ajuste que propuso el gobierno para 2019. Un presupuesto a la medida del FMI. En las calles se opondrá la manifestación popular, resta saber quién verdaderamente se opondrá dentro del Congreso.

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