Entrevista a Irene Yague Herrero

“LA GRIETA”: UNA MIRADA ESPAÑOLA SOBRE LA CRISIS GLOBAL

Por Miguela Varela

La película comienza con una escena de humor, con los gritos de sus protagonistas. Sin relatorxs que hablen por ellas, sin voces en off. Una voz que no siempre se escucha, la voz de las mujeres, pero de las mujeres “quinquis” o “quincalleras”, las excluidas. Las jefas de familia que se defienden ante el avance del capital. Un capital que las despoja de todo, incluso de su hogar.

“La grieta” es un documental que muestra desde adentro y en formato directo la realidad de los desahucios de las familias más pobres de Madrid, que viven en viviendas sociales pero que el gobierno local no vacila en quitárselas, a pesar de ser la última instancia antes de vivir en la calle. Son las sombras que el “Primer Mundo” esconde para disimular sus desigualdades, fomentadas por los fondos de inversión internacionales y los gobiernos neoliberales.

La problemática tomó mayor visibilidad cuando los desalojos afectaron a familias de la clase media española a causa de la crisis de las hipotecas de 2008. Sin embargo, esta obra propone mostrar otras realidades que cuestionan las familias tipos, que impone de manera brutal la fuerza de las mujeres que luchan por los derechos de la comunidad y los lazos que generan los espacios colectivos para enfrentar esta crisis.

La directora, Irene Yague Herrero es, además de cineasta, periodista, lo que explica el trabajo documental que dio forma a la película. Revista PPV dialogó con ella en el marco del 9° Festival Internacional de Cine Migrante.

En un contexto donde España atraviesa el avance del capital en todas las esferas de la vida, ¿por qué abordaste el tema de los desahucios en particular?

Me resultó muy llamativo en todos los barrios de Madrid, un fenómeno tan físico como el desahucio. Era muy físico, ruidoso. Había movimientos en las calles a las 6 de la mañana donde arrastraban a familias enteras fuera de sus casas. Y así fue como empezamos a rodar, escuchando los desahucios que se daban en las calles y bajando a ver qué pasaba. Teniendo en cuenta que la palabra desahucio no la conocíamos, empezamos a investigar hasta que llegamos a este punto límite. Para mí también ha sido un proceso muy físico, ya que le he puesto el cuerpo a los desahucios rodando, documentando, investigando.

¿Cómo funcionan estos desahucios?

Primero te denuncian, luego vas a juicio y es el juez quien decide si te vas a la calle o no. Depende del juez que toque o de la justicia en que se base. Entonces vimos que la temática de los desahucios tocaba muchas esferas de poder, muchas esferas de la sociedad y varias clases sociales y comunidades culturales. Mucha gente migrante se ha quedado sin su casa. Pero algo se repetía todo el tiempo, en diferentes circunstancias: “Esto no es algo que suceda aquí, en el Primer Mundo”. Pero esto no es así, por ejemplo, en Ecuador no te echan de tu casa y menos con esa violencia. Investigando, descubrimos todo tipo de información. Por ejemplo, el Banco Pichincha de Ecuador quiso cobrar las deudas de las hipotecas a la gente que se regresaba de España a Ecuador para huir de esas mismas deudas. La misma gente que se había ido de Ecuador a España en busca de mejores oportunidades, pero no porque quisiera irse, sino que huían por estos problemas económicos. Estos son desplazamientos globales forzados por el capital. En ningún lugar del mundo, además de quitarte la casa te quedas con la deuda. Estamos hablando de contratos súper abusivos, donde la letra chica establece intereses de moras altísimos y condiciones terribles.

Entonces, fueron dos cosas las que me llamaron mucho la atención: por un lado, los abusos bancarios y, por otro lado, tratar con el movimiento social que estaba activo en este sentido: la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).

¿De qué se trata ese movimiento?

Ese movimiento pretende dar contención a las familias afectadas por los desalojos, aún en los momentos más críticos, poniendo el cuerpo. Surgió del 15M en el año 2011, un resurgir de la gente en las calles quejándose. Hasta ese momento, en España estábamos muy callados. Como veníamos de una época de relativa bonanza económica, la gente había pedido hipotecas porque había trabajo que permitía pagarlas. Entonces, este movimiento se extendió a las plazas de los barrios donde se generaban asambleas para dar solución o hablar entre todos de estos problemas. Fue la crisis del desempleo lo que provocó el crash de la gente en la calle por las hipotecas, pero también afectó a las viviendas públicas, que es lo que intento mostrar en la película.

Fue muy duro el rodaje, buscando personajes para que formen parte del proyecto, finalmente muchos abandonaban porque era muy complicado, era dar mucho de sí. Preparamos muchas veces grabaciones de un desahucio desde adentro, ver como una persona completamente sola se enfrenta a la policía. Y están solos porque hay mucha gente que no acude a la PAH por vergüenza y no llegan ni a pedir esa ayuda. Intenté grabar eso. En un caso, coloqué micrófonos y cámaras por toda la casa y esa misma noche, el señor con el que estábamos grabando, un angoleño, abandonó la casa antes del desahucio para no enfrentarse a algo tan violento físicamente.

¿Cuál es el rol de las Instituciones de poder europeas en este contexto?

Esto es un fenómeno europeo, pero principalmente de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España), como nos llamaron, porque éramos los países del sur a los que había que rescatar. Qué curioso que nos llamen PIGS, como “cerdos” (en inglés). Pero los poderes europeos en vez de darle dinero al Estado para que gestione su problema social y económico, se lo da a los bancos para que se sigan financiando y el ajuste lo hacía a la sociedad.

¿Ha surgido otro movimiento social o político de izquierda que actúe ante esta problemática?

La izquierda siempre está desunida. Surgió Podemos nutrido de activistas de la PAH, como Ada Colau, la Alcaldesa de Barcelona quien ha hecho mucho por el derecho a la vivienda. Sin embargo, no es sencillo cuando llegas a un cargo político. Muchas veces están maniatadxs para aportar soluciones por la burocracia que lxs limita. Nuestro sistema no está preparado para dar solución a estas cosas y no tiene una mirada social. La vivienda pública no está pensada para generar riqueza ni beneficios, no es una empresa. No tiene ese rol. La Empresa Municipal de la Vivienda de Madrid, por ejemplo, no estaba ahí para hacer dinero con la vivienda, sino para dar salida a un problema social que es la dificultad de acceder a una vivienda a precios de mercado. Y, sin embargo, cuando esta empresa ha estado endeudada lo resuelve vendiendo sus viviendas sociales a fondos de inversión internacionales. Eso es algo que pagamos todos con nuestros impuestos.

Por eso no es casual la complicidad de los medios de comunicación en la defensa del capital…

Eso también es algo que mostramos en el documental, el rol de la prensa hegemónica. Las noticias que se dan sobre los desahucios, no se explican en un contexto, sino que estigmatizan a lxs protagonistas. Por eso en el documental, intentamos visibilizar la construcción de las identidades, como en la caso de las mujeres “mercheras” o “quincalleras”, vendedoras ambulantes. Es una forma despectiva de referirse a las personas vulnerables y se intenta asemejarlos a la delincuencia y a la marginalidad, pero también al nomadismo. Y esto pone en cuestión muchas cosas establecidas en las clases medias urbanas como el concepto de vida ideal con tu hipoteca, tu perro y tu coche. Muestra a las familias diferentes de comunidades culturales excluidas. Entonces, estas comunidades agrupadas en torno a valores, ayuda mutua, identidades, lenguajes no pueden ser desplazadas así porque sí, porque las rompes. Y esto no se muestra en ningún lado.

Podés ver el documental en:

 

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