Política Monetaria Internacional:

NUESTRA POLÍTICA MONETARIA, EN MANOS DEL FMI

Por Ignacio Vila – Centro de Economía Política (CEPA)

En las primeras horas de la mañana de ayer, coincidiendo con el horario de apertura del mercado cambiario, Luis Caputo anunció su renuncia como Presidente del Banco Central de la República Argentina. El otrora Ministro de Finanzas acusó causas personales, el Presidente Macri resaltó la incomodidad de Caputo en el puesto, pero el rumor es que tuvo que renunciar por exigencia del Fondo Monetario Internacional. Las intervenciones de Caputo vendiendo reservas internacionales para contener el valor del dólar habría sido el principal motivo de su salida, ya que el FMI se había manifestado estrictamente en contra de este tipo de acciones.

Luis Caputo había asumido como Presidente de la entidad bancaria el pasado 14 de junio en reemplazo de Sturzenegger, quien precisamente había salido debido a la inestabilidad cambiaria y a la aceleración de la inflación. En un artículo titulado “Cambios en el gabinete”, el diario Clarín aseguraba que “Además del dólar y la inflación de mayo, la otra mala noticia que recibió Sturzenegger fue que, en la Carta de Intención para el acuerdo entre el FMI y la Argentina, el Fondo remarcó la necesidad de que el precio del dólar surja como resultado de la oferta y la demanda del mercado.” En fin, los motivos de la salida del ahora ex presidente del Banco Central, habrían sido los mismos por los cuales se había ido anteriormente Sturzzenegger. En ese sentido, en los 3 meses de gestión Caputo al frente del BCRA, nuestro país perdió unos 15 mil millones de dólares de Reservas -el 22 de junio las Reservas Internacionales eran de 63.274 millones de dólares y al 20 de septiembre se encontraban en 48.982 millones de dólares. Por otro lado, el tipo de cambio del peso pasó de $28,43 a $38,14. Es decir que pese a haber ofrecido una cantidad enorme de dólares en un breve período de tiempo, la moneda nacional se desvalorizó en un tercio de su valor en relación al dólar.

¡Cambio, juez!

La salida de Caputo tuvo poco de elegante. Su renuncia fue repentina, en un horario inoportuno y con el Presidente de la Nación en Estados Unidos intentando convencer al resto del mundo de que en Argentina la economía marcha de maravillas. En cambio, fue una fortísima señal de sumisión hacia el Fondo Monetario Internacional. En el día de ayer también se conoció el nombre de su reemplazante: Guido Sandleris, un hombre muy cercano al Ministro Dujovne y al FMI. De esta manera, el Fondo pretende garantizar que se cumplan a rajatablas sus “recomendaciones”. El hecho de haber puesto a dedo a Dujovne primero y luego a Sandleris permite predecir con tranquilidad que las exigencias del Fondo serán cumplidas sin chistar. La débil posición de Argentina al momento de ir a pedirle más bien rogarle- el adelanto de un segundo desembolso, permitió al FMI poner condicionamientos a su antojo. Más que una negociación entre nuestro país y el organismo internacional de crédito, fue un regreso a las relaciones carnales.

En este marco, es claro que no fueron causas personales ni incomodidades patrióticas las que llevaron a Luis Caputo a renunciar, sino más bien un gesto del Gobierno Nacional hacia el FMI. Un gesto que expresa el abandono de la soberanía monetaria de nuestro país, dejando en manos del organismo de crédito las decisiones de política monetaria. En este sentido y sabiendo de antemano que el Fondo pretende que sean la oferta y la demanda las que definan el valor del dólar, el precio de nuestra moneda es casi imposible de prever. La demanda de dólares en Argentina es enorme y la oferta no muestra señales de aumentar. El nuevo desembolso del organismo de crédito y una serie de medidas de ajuste del gasto público serían, según los economistas de Cambiemos, suficientes para volver a ser un país confiable en el que lluevan las inversiones y se equilibre el valor del peso frente al dólar. El nuevo “segundo semestre” está llegando. Ya conocemos los resultados.

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