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PARA EL HAMBRE, BALAS DE PLOMO

Por María Quintero

En la noche de ayer, nos íbamos a dormir con la imagen atravesada entre los parpados de otro pibe muerto en manos de la policía que, una vez más en la historia, es cómplice de las políticas de hambre contra el Pueblo.
Argentina comienza a vivir las consecuencias más crueles de los 3 años del gobierno de Cambiemos. Los altísimos niveles de pobreza ya no pueden ocultarse detrás de la publicidad de una revolución de la alegría inalcanzable. El Cambio, para gran parte del 50 por ciento de sus votantes, pasó de ser una esperanza a un castigo. La combinación de una inflación de más de 40 %, sumado a paritarias del 15 % (para aquellxs que conservan aun su trabajo), a la ola de masivos despidos, tanto en el sector público como el sector privado, y al acuerdo de más ajuste firmado con el FMI nos da como resultado cada vez más mesas vacías y más pibes con hambre.
La cajita feliz que prometió la derecha argentina junto al macrismo no traía pobreza cero, ni más compus, ni más educación, sino balas, gendarmes y policías, militares en las calles y esta tristeza enorme que nos quita el sueño noche tras noche.
El Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la UCA realizó un estudio, basado en un relevamiento en 5700 conglomerados urbanos, que arroja el preocupante resultado de que el 48,1 por ciento de los niños y niñas argentinxs vive en condiciones de pobreza. El 33,8 por ciento desayuna, almuerza y merienda en comedores escolares o de organizaciones barriales y sólo el 38,5 recibe la Asignación Universal por Hijo. El 28,1 vive en hogares con necesidades básicas insatisfechas. El 49 por ciento de los alumnos de las escuelas públicas dejó de acceder a las nuevas tecnologías.
Anoche, hubo saqueos en la provincia de Chaco, y durante los últimos días circularon imágenes y videos de intentos de saqueos en varios lugares del país. La crisis se profundiza.
En Chaco, la policía asesinó con una bala de plomo a Ismael Ramírez, de 13 años, durante la represión a un intento de saqueo en un supermercado en la Ciudad Roque Sáenz Peña. José Canteros, de 14 años, fue herido con un perdigón en su ojo derecho.
La bala de plomo contra ese pibe de 13 años que pertenece al 48, 1 por ciento de ninxs que viven en la pobreza debe impactar también en nuestra conciencia como sociedad, y despertarnos. Es imperdonable que sigamos dándoles entidad a personajes como Lilita Carrió, quien declara que “la crisis la divierte”, mientras en su provincia matan a un pibe de 13 años por robar comida. Y será imperdonable, también, que miremos para otro lado mientras quienes pagan esta fiesta para pocos que organizó el gobierno de Cambiemos, en diciembre de 2015, son los que menos tienen y lxs pibes, a quienes tenemos la responsabilidad de cuidarles sus derechos y su futuro.

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