SENASA: Una resolución a medida de las corporaciones

Por Martín Betancud – Centro de Economía Política (CEPA)   – 

El pasado 8 de junio el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) emitió un resolución[1] que intenta ampliar el uso de agroquímicos para cultivos menores. Es decir, se busca incluir a una amplia lista de especies y variedades que representan bajas superficies de cultivo y consumo que, hasta ahora, no resultaban atractivos para los fabricantes de agroquímicos, existiendo muy pocos productos registrados.

Debido al cambio de paradigmas de consumo, ahora orientados a una dieta más saludable, se vio en aumento la ingesta de alimentos que contienen grandes cantidades de vitaminas, aminoácidos y antioxidantes presentes en el pomelo, la cereza, los arándanos, la palta, las legumbres, los cereales en grano, los frutos secos, las hierbas aromáticas y los tés, entre otros.

En este marco, el Estado implementa una resolución a medida de los fabricantes de agroquímicos. Sin embargo, el contexto internacional también influye en este tipo de decisiones: es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) quien ha reiterado esa medida como un pedido hacia el gobierno argentino, en el marco de las presiones por la modificación de la Ley de semillas. Los casos de Chile y México, ambos miembros de la OCDE, son ejemplos paradigmáticos de la degradación de la seguridad y soberanía alimentaria debido a su beneplácito frente a este paquete de exigencias internacionales.

¿Qué dice la resolución?

Uno de los puntos clave permite el registro de agroquímicos si éste está previamente registrado en otro país para el mismo cultivo. Esto representa un grave problema ya que no se consideran las diferencias ecológicas y climáticas, que impiden determinar su residualidad e impacto en el medio ambiente y en la salud.

Otra cuestión remite a la existencia de plagas o de enfermedades en cultivos mayores que, si existen antecedentes, de todas formas es posible registrar el agroquímico. Este punto impide un buen abordaje de lo que sucede con la toxicidad de los agroquímicos si no se conoce la degradación y la asimilación del mismo en los diferentes cultivos. ¿Será por eso que la resolución busca además aumentar los límites máximos de residuos, poniendo en riesgo la salud humana?

Otro indicio de la peligrosidad de la resolución se encuentra cuando menciona que si no existiera ningún antecedente, aquel que presente un solo ensayo de eficacia agronómica, podrá aprobarse. Sin embargo, no se puede determinar con exactitud los riesgos y los impactos con una sola experiencia ya que requiere una experimentación científica detallada.

La transformación mundial de los agroquímicos

El panorama internacional para los agroquímicos viene en caída debido a dos factores fundamentales. En primer lugar, lxs consumidores globales han tomado consciencia de los problemas de salud que generan los agroquímicos y es por esto que se inclinan hacia alimentos más sanos. En segundo lugar, la disminución en el uso y elaboración de agroquímicos en China (debido a sus altas tasas de contaminación) pusieron un freno al 80% de sus plantas productoras de principios activos, las cuales producen el 50% de los mismos a nivel mundial.

Debido a esta falta de oferta y demanda se han generado fusiones que aumentan la concentración. Según el Wall Street Research, el mercado mundial de agroquímicos y semillas mueve unos US$104.000 millones. De ese monto, Bayer y Monsanto ocupan el primer lugar del podio con unos US$27.000 millones, lo que equivale a una participación del 26% del mercado total. El segundo lugar es para Chemchina (Syngenta/Adama) con US$17.400 millones o un 16,7% del mercado. Le sigue Dow-Dupont con US$17.100 millones o un 16,4% del mercado. Y en cuarto lugar se posicionará BASF con ventas por US$7000 millones o un 6,7% del mercado. Esto significa que los cuatro primeros grupos económicos representan el 65,9% del mercado.

Si volvemos a Argentina, analizando sólo el sector de agroquímicos, observamos que sólo los tres primeros grupos aportan una participación del 47,4% del mercado nacional.

Con este panorama, no asombra que el único sector que se opone a la resolución impulsada por las multinacionales sea el de lxs pequeñxs productores agroecológicos y de bioinsumos. Son los mismos que reclaman al gobierno por las dificultades de inscripción del SENASA y por la falta de legislación específica para el rubro. Todo lo contrario a las facilidades que obtienen las grandes empresas. Es este gobierno manejado por las corporaciones transnacionales quien está poniendo en riesgo nuestros alimentos con el impulso de los agronegocios extractivistas, dándole la espalda a las nuevas tecnologías verdes e invisibilizando a los sectores que ofrecen propuestas de sustentabilidad, soberanía y seguridad alimentaria. Mantener el negocio de alimentos pobres en calidad le sigue ganando la pulseada al objetivo de tener un pueblo que goce de buena salud.

 

*La foto de portada pertenece a Pablo Piovano , del trabajo EL COSTO HUMANO DE LOS AGROTOXICOS, realizado entre noviembre de 2014 y octubre de 2015.

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