Represión como diálogo:

TODO POR DELANTE

Por María Quintero

Ayer, los trabajadores de Astilleros Río Santiago fueron reprimidos brutalmente por la Policía de la Provincia.
La manifestación partió desde la Planta Industrial de Ensenada hacia La Plata en defensa de los más de 3300 puestos de trabajos del astillero y para repudiar “los constantes ataques de las autoridades”.
Finalmente, y ya en La Plata, la reunión paritaria que se había pactado fue suspendida unilateralmente por el gobierno de la provincia y fue reemplazada primero por agua helada para dispersar a los trabajadores, ese fue el primer paso hacia la feroz represión que culminó con varios heridos con balas de gomas y 5 detenidos.

De lo verbal a lo físico

Los ataques al Astillero tuvieron su comienzo en julio de este año, cuando el presidente Mauricio Macri afirmó que “habría que dinamitar el Astillero Río Santiago”.
La violenta frase fue dicha en el marco de un encuentro que tuvo Maccri con la “Mesa de Pesca”, empresarios funcionarios y representantes de sindicatos.
Esos dichos fueron la respuesta por parte del gobierno a la crítica realizada por los trabajadores, quienes habían asegurado que la compra, realizada en mayo, de 5 lanchas – patrullas israelíes -por 49 millones de dólares- y 4 buques de guerra franceses en desuso -unos 300 millones de euros- era un disparate porque el astillero podía fabricarlos por la mitad de precio.
Sobre el ataque de Macri, también actuaron los medios.

A fines de julio, Jorge Lanata recogió el guante e instaló en la opinión pública lo que hoy se repite: desde hace años que ya no se hacen barcos en el astillero.
Sin embargo, en el pseudo informe que se emitió por la pantalla de canal 13, Lanata obvio mencionar que María Eugenia Vidal tiene paralizadas las cartas de crédito del Banco Provincia para construir dos remolcadoras bulk carrier , de 20 mil y 40 mil toneladas – y que habilitan la posibilidad de construir otras dos una vez finalizadas las primeras- y para la terminación del Eva Perón y Juana Azurduy, dos buques petroleros de 47 mil toneladas cada uno, que deben ser entregados a Venezuela y que fueron acordados en un contrato que firmó el entonces
presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez.

Es decir que a la desinformación de la acusación de Lanata sobre el trabajo del Astillero hay que agregarle la certeza de quién es la responsable de que el Astillero no fabrique barcos.
María Eugenia Vidal paraliza la construcción, es el estado el que impide que una empresa que pertenece al propio estado cumpla con su función.

Asimismo, esta paralización de obra genera un vaciamiento que abre la puerta a la privatizatización del astillero, el claro fin de las intenciones del gobierno nacional y provincial.

Esos ataques verbales fueron los que tuvieron en el día de ayer su correlato físico.
La representación más clara de esta concatenación violenta fue la imagen en la que se ve cómo un patrullero atropella a uno de los manifestantes.
Violencia: Una clara muestra de cómo es el dialogo que pregona del gobierno.

La violencia

Mientras en los medios de comunicación oficialistas volvían a llamar a la represión con viejos eufemismos como incidentes, batalla campal, Cristian Ritondo, ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, siguió el guion que siempre propone el gobierno para justificar la represión:
– Hubo un intento de copamiento de la Casa de Gobierno
– “Se rompió un candado y por eso se reprimió”.
– Sobre el atropello que sufrió un manifestante afirmó: “Es una persona encapuchada que se lleva por delante el patrullero y se tira adelante. Y después, 70 personas se encargan de romperlo”

Sin embargo, las imágenes de lo sucedido desmienten rotunda y claramente a Ritondo.

Por su parte, Rubén Tamburrini, delegado del Astillero Río Santiago, afirmó: “Fue una emboscada. Nos tenían a todos allí y empezaron a provocar y reprimir. Estábamos acorralados.
Con balas de goma, con gases, con todo nos dieron. A un compañero le rompieron los dientes de un culatazo de su pistola”

Despedida

A pocos metros de donde se reprimía a los trabajadores de astilleros se despedía a Chicha Mariani, fundadora de Abuelas. Chicha dedicó su vida a la lucha por los derechos humanos y a la búsqueda durante más de 40 años de su nieta, Clara Anahí, a quien no pudo abrazar. Ayer, familiares, amigos y quienes quisieron saludarla una vez más vieron como su cortejo fúnebre se retiraba entre gases y balas de la policía.
Ayer, el gobierno de Maria Eugenia Vidal y su política represiva se llevaron por delante, una vez más, la dignidad de lxs trabajadorxs y demostró nuevamente el poco respeto de la Alianza Cambiemos hacia los derechos humanos.

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