A 233 años de su nacimiento:

MONTEAGUDO, UN IMPRESCINDIBLE 

Por Darío Ferrazzano

En 1809, en Chuquisaca, ciudad de América de Sur, nace una rebelión contra la opresión española que fue contagiando al resto del continente de forma muy rápida para, en 1810, dar un paso gigantesco hacia nuestra libertad.  Pero para poder llegar a ese punto de la historia, debemos conocer quiénes fueron los hombres que gestaron dicha libertad y debemos comprender su pensamiento.  Es por eso que resulta necesario hablar de Bernardo de Monteagudo, quien nació un 20 de agosto hace 233 años para quedar en la historia de nuestra América.

CONTEXTO

No podemos dejar de lado que el comienzo de nuestra independencia es contemporáneo con la Revolución Francesa. Y es a través de sus autores que los patriotas gestan la base del Pensamiento Argentino. Mariano Moreno, al igual que Bernardo de Monteagudo, son quienes encabezan este pensamiento, muy influenciados por el Contrato Social de Rousseau.  La Revolución Francesa originó una nueva forma de pensar al gobierno: el gobierno debe ser ejercido por la razón, por personas racionales.  Es decir, pone en jaque la visión religiosa del gobierno: Nadie puede gobernar por ser el supuesto elegido de Dios.  Sin embargo, según algunos historiadores, la Revolución de Mayo difiere de la Revolución Francesa en que en esta última fue el pueblo quien se levantó, es decir que sus ideólogos tenían el respaldo de una clase social que perseguía los ideales propuestos por ellos.  En cambio, sostienen, en la Revolución de Mayo no había un pueblo detrás, sino que los patriotas tuvieron que generar una clase social que los respaldara. ¿Es esto realmente así? ¿No existía la necesidad de la gente de ser libres e independientes? Quizás, esa necesidad brotó impulsada por los patriotas con sus ideales, que se fueron expandiendo y convirtiendo en ideales comunes a todos.  ¿No sería mejor, entonces, hablar de un despertar de necesidades y valores en lugar de una creación de clase social?  Despertar de necesidades y valores que estaban dormidos y reprimidos por el contexto social en que se vivía y por la historia misma.

Otra de las características esenciales para el triunfo de la Revolución fue la situación política.  Hacia la primera década del 1800, España estaba en una grave crisis. Napoleón había invadido el territorio español y había sacado del poder al Rey Fernando VII para poner a la cabeza del país a su hermano.  En este contexto es que Bernardo de Monteagudo comienza a formar las bases de la Independencia, llevando como idea inicial lo que luego se denominó el Silogismo de Chuquisaca.  Monteagudo plantea: “¿Debe seguirse la suerte de España o resistir en América? Las Indias son un dominio personal del rey de España; el rey está impedido de reinar; luego las Indias deben gobernarse a sí mismas”.  Este pensamiento es considerado por muchos como una aceptación del dominio español y su reconocimiento por parte de Monteagudo, pero muy lejos de eso está lo que realmente significa.  Monteagudo aprovecha el debilitamiento político de España para generar una ruptura en su opresión sobre América.

PENSAMIENTOS

Su escrito más brillante fue sin lugar a dudas el Diálogo de Atahualpa y Fernando VII en los Campos Elíseos que, en un principio, fue publicado de forma anónima, pero su contenido delataba claramente quién era el autor.  Este diálogo imaginario refleja de manera impecable el pensamiento revolucionario de Monteagudo. En un pasaje del encuentro, el Rey español se queja con el Emperador Inca: “El más infame de todos los hombres vivientes, es decir, el ambicioso Napoleón, el usurpador Bonaparte, con engaños, me arrancó del dulce regazo de la patria y de mi reino, e imputándome delitos falsos y ficticios, prisionero me condujo al centro de Francia. “La respuesta de Atahualpa es maravillosa: “Tus desdichas me lastiman, tanto más cuanto por propia experiencia sé que es inmenso el dolor de quien se ve injustamente privado de su cetro y su corona“.  Es la genialidad hecha palabra: utiliza los argumentos que pretenden justificar al opresor para ponerlos en su contra y así despertar en el pueblo el sentimiento de libertad reprimido por tantos años.

Sus artículos periodísticos son imperdibles, el 3 de enero de 1811 escribe en La Gaceta de Buenos Aires la diferencia entre patriotismo y ser patriota: “Todos aman a su patria, y muy pocos tienen patriotismo: el amor a la patria es un sentimiento natural, el patriotismo es una virtud: aquel procede de la inclinación al suelo donde nacemos y recibimos las primeras impresiones de la luz, y el patriotismo es un hábito producido por la combinación de muchas virtudes que derivan de la justicia.  Para amar a la patria basta ser hombre, para ser patriota es preciso ser ciudadano”.  Es decir, que el patriota es aquel que logra dejar de lado su egoísmo personal para lograr el bienestar colectivo.  Aquel que sea egoísta y no tenga  ambición de gloria, no puede ser patriota.  Y es éste tipo de personas quien dificulta la lucha contra el tirano.  Este concepto escrito hace 207 tiene una vigencia absoluta en nuestro presente.

Sus pensamientos revolucionarios llamaron rápidamente la atención de José de San Martín, quien no dudó en hacerlo uno de sus colaboradores más cercanos y de mayor confianza.  Fue así que Monteagudo tuvo el honor y la responsabilidad de redactar el Acta de Independencia de Chile, fue Ministro de Guerra y Marina del Perú y ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores durante el protectorado de San Martín.  No es sorpresa que el Libertador del Sur le recomendara a Simón Bolivar los servicios de Monteagudo para continuar con la gesta libertadora del continente.

Fue así que Monteagudo se convierte en el hombre de mayor confianza de Bolivar, hasta que encuentra su muerte, a sus 35 años, la noche del 28 enero de 1825 en la Plazoleta de la Micheo (Lima).  Su muerte fue durante mucho tiempo un gran misterio, incluso se llegó a insinuar que el mismo Bolívar había encomendado su asesinato.  Luego, se descubrió que fueron dos sicarios contratos por el poder opositor a sus ideas de LIBERTAD.

Lo cierto es que Bernardo de Monteagudo fue fundamental para nuestro país y el continente en su conjunto por sus ideas y su pensamiento, por eso mismo necesitaban silenciarlo; y como su pensamiento siguió siendo peligroso para quienes ostentan el poder,  también debieron callarlo en la Historia Oficial, tal como en una nota anterior nos contaba Javier Garín: “Es una necesidad del sistema de dominación que hay en Argentina, se trata de ocultar a aquellos próceres que han tenido un papel relevante en determinado sentido, en el sentido de la emancipación, del cuidado de la dignidad del pueblo y la Nación, por eso tratan de taparlos”.


Los patriotas de corazón han jurado no acordarse de sí mismos ni volver al seno del descanso, hasta ver expirar al último tirano a manos del último de los esclavos, para que no queden en nuestro hemisferio sino hombres libres y justos” B. Monteagudo

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