“AL HUMOR POLÍTICO LO VEO EN SU MEJOR MOMENTO ”

Por Darío Ferrazzano

El humor político tiene algo muy particular que lo vuelve atractivo y más interesante: hace reflexionar, deja pensando sobre lo que se nos muestra e incluso influye sobre nuestras decisiones.  Nos lleva a reconsiderar muchas cosas que dábamos como cotidianas.  Uno de los mayores exponentes de este tipo de humor es Emanuel Rodríguez, más conocido como Peroncho.  Obviamente, al leer su apodo ya sabemos qué tipo de humor político vamos a ver y para dónde va la cosa.  Sus funciones – el 90% a la gorra, lo que lo hace accesible a toda persona que quiera verlo- son altamente recomendables (sobre todo en estas épocas), desde el comienzo podemos sentir una identificación visceral y genuina.

Revista PPV se puso en contacto con este humorista y periodista cordobés militante de la vasectomía, incondicional de las Madres y generador de fuego interno; ese fuego que parece dormido o apagado en estos tiempos pero que, al escuchar al Peroncho, se vuelve a encender al punto de quemar cualquier parqué que se nos cruce por adelante.

¿Cuál fue tu primera experiencia o proyecto como periodista?

Lo primero que hice fue una revista en el secundario. Fue un proyecto para pagarnos el viaje de estudios a Bariloche. Puede parece insignificante, pero algo pasó ahí: cuando veía las caras de mis compañeros de colegio riéndose de lo que yo había escrito, tenía la sensación de haber encontrado una vocación. Después hice otra revista, La Piedra en el Zapato, que continuaba con ese espíritu. Ahí comenzó todo.

¿Qué te llevó a elegir esa profesión y por qué decidiste dejar de ejercerla?

Me gustaba y me gusta mucho escribir y el periodismo apareció como una manera de vivir haciendo lo que más me gustaba hacer. Cuando empecé a trabajar formalmente como periodista, en 2003, esa era casi la única manera de que te entren unos pesos por escribir si no eras una celebridad. Abandoné, aunque no de manera definitiva, la profesión, cuando el stand up político la reemplazó en esa función de “poder vivir de lo que me gusta hacer”.

¿Cómo fue el paso decisivo a volcarte definitivamente al humor político?

Fue buscando un estilo propio de humor en un momento en que el stand up estaba saturando la escena con más o menos los mismos chistes por todos lados. Cuando empecé a hacer humor político también me di cuenta de que era el material que más me gustaba y que más fácil me salía. Fue la unión de dos pasiones: la escritura y la participación política. Cuando me di cuenta, tuve la sensación de que había nacido para esto.

¿Cómo ves actualmente el humor en general y el político en particular?

Lo veo con la expectativa de que finalmente dejemos atrás “a la gilada que atrasa”, como diría Miss Bolivia y que esa espantosa tradición de humor machista, xenófoba y estigmatizante quede en el olvido en Argentina. Basta de considerar ídolos a tipos que manoseaban mujeres en cámara, ¡basta de considerar “divertido” a Miguel Del Sel!.  Les agradezco a las mujeres combativas argentinas porque están cambiando esto también. Al humor político, en particular, lo veo en su mejor momento por la generación de humoristas políticos que crecieron durante el kirchnerismo y asumieron su ideología y el lugar desde donde hablan. Por los humoristas que no se hacen los objetivos ni terminan cenando tallarines con Menem. Por los humoristas con formación y con humildad que no terminan sus shows cantando que todo es una mierda pero “quedan los artistas”. Por los humoristas que se saben parte del pueblo y parte de la lucha.

¿Quién te llamaba más la atención de chiquito (ya sea en el humor o en otro aspecto)? ¿Qué era lo que más leías?

Recuerdo mirar hasta el infinito algunos capítulos de El Chavo por cómo me hacían reír. Siempre preferí la comedia: la Isla de Gilligan. Chaplin. Mafalda. Inodoro Pereyra. Lo que más leía eran revistas de historietas (Nippur) y ciencia ficción, porque mi vieja me compraba El Péndulo. También leía Condorito. Más grande me hice fan de Paul Auster y, un poco más grande, de Alice Munro.

Yendo un poco más a la actualidad, hace un poca más de un mes, las mujeres lograron algo impensado durante mucho tiempo: la media sanción a favor del aborto seguro, legal y gratuito.  En tus shows hablás (concientizás) sobre la vasectomía, ¿sentís que hay un cambio en el pensamiento de los hombres con respecto a este tema?

No lo sé. Me encantaría sentir que sí. Pero no lo sé. Llevo la cuenta de los tipos que me han contado que se hicieron la vasectomía inspirados en un principio por lo que digo en el show. Son 64. En cuatro años. No es un mal número. Pero falta muchísimo. La proporción de ligaduras y vasectomías por año es de 5000 a 9 en Argentina.

Sos un militante de las Madres, las acompañás siempre, y cada vez que podés, hacés shows en la Casa de Las Madres,  ¿cómo fue el primer acercamiento a ellas?

Siempre quise estar cerca. Siempre. En 2013 hicieron un Congreso de Salud Mental y Derechos Humanos en Córdoba y me quedé con todas las ganas de actuar ahí. Me contactaron para actuar al año siguiente en La Plata y desde entonces trato de acompañar a Hebe, siempre. Aunque es imposible seguirle la agenda. Nadie trabaja más que ella. Hebe vio mi show varias veces y hacerla reír es algo inmenso. Es muy fuerte ver la sonrisa de Hebe. Provocarla, es indescriptible.

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Peroncho es un cita necesaria y obligada, es un oasis de nac&pop en este desierto árido de alegría.  Por su energía, por su humanidad y por sobre todas las cosas, por su compromiso.

Luego de su show del sábado en Rosario, el jueves 26 de julio se presenta en La Kolinera, a unas pocas cuadras del Congreso.  Para saber cuándo y dónde podes verlo y reservar las entradas, seguilo en:

 

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