Debate IVE:


AUTONOMÍA DE LA MUJER Y SECULARIZACIÓN DEL DERECHO

Por Amarú Varela
Fotografía Sol Vázquez

A menos de un mes de la fecha establecida para el debate del proyecto sobre interrupción voluntaria del embarazo en el Senado, avanzan las reuniones del plenario.

En la segunda jornada de la semana pasada hubo una exposición de una especialista en derecho civil que se extendió un poco más de los 7 minutos fijados para cada uno de los expositores: Aída Kemelmajer de Carlucci, ex jueza de la Corte Suprema de Justicia de Mendoza y una de las autoras del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, habló casi una hora y se fue con aplausos y ovación.

En esa jornada, expusieron, en total, once especialistas que ya se habían mostrado en contra del dictamen aprobado el 14 de junio en Diputados (9 de ellos varones) y quienes, en su mayoría, insistieron con el “derecho a la vida del niño” y dejaron de lado el derecho de la mujer a decidir la interrupción voluntariamente de su embarazo, que “las dos vidas” valen y que abortar no es un delito.

Ante esto, y ya en el final, Kemelmajer fue más allá de la simpleza de los dichos de los grupos pro abortos clandestinos y refutó todos y cada uno de esos argumentos.

Bloque de Constitucionalidad: el derecho de las adolescentes en la Convención Internacional de los Derechos del Niño y la Responsabilidad Internacional del Estado Argentino.

Kemelmajer inició su discurso analizando el bloque de constitucionalidad, es decir, el grupo de leyes y tratados ratificados por el Estado argentino que se refieren a un gran número de derechos humanos, entre ellos, la vida y la salud de las personas. Explicitó que el dictamen aprobado no viola la Constitución, ni la Convención de los Derechos del Niño ni ningún tratado internacional. Usó argumentos del propio Comité de los Derechos del Niño “que ya recomendó varias veces (al Estado argentino) garantizar los abortos seguros a las niñas y adolescentes, la última vez, ahora en junio de 2018”.

Por otro lado, recordó que nuestro país fue denunciado al sistema interamericano de Derechos Humanos por la atención de salud en el ámbito provincial, donde se provocó la muerte de una mujer embarazada a quien se le negó medicamentos que afectarían al feto. Atento a estos casos que desconocen la primacía de los Derechos Humanos que forman parte del bloque de constitucionalidad, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dijo que el Estado no sólo debe abstenerse de interferir en el ejercicio de los derechos individuales, sino que tiene además el deber de realizar prestaciones positivas para que el ejercicio de los derechos no se torne ilusiorio.

Relatividad de los Derechos

“¿Cómo sostener entonces que el derecho (a la vida) del feto es absoluto? Si el órgano encargado de la interpretación y aplicación de la Convención del Niño prioriza a la adolescente embarazada, persona visible que sí tengo ante mis ojos y que está protegida por la Convención”, estas fueron las primeras ideas de la ex Ministra que, con gran claridad, esbozó en su presentación.

Además, Aída Kemelmajer denuncia que “quienes afirman la inconstitucional (del proyecto de ley) piden que Argentina no cumpla con las recomendaciones de la OMS, organismo al que nuestro país pertenece desde 1937. Ese organismo en 1948 formuló un concepto de ‘salud’, que hoy estos grupos autodenominados ‘pro vida’ adjetivizan de peligroso, y con esa burda excusa niegan la aplicación de la guía ‘Abortos sin riesgos’, creada en el año 2003 y revisada en 2012”.

“Los militantes a favor de los abortos clandestinos nos quieren decir que saben más que la OMS, el Comité de los Derechos del Niño, el Comité de los Derechos Humanos y la Corte Interamericada de los Derechos Humanos”, enfatizó la ex jueza.

Decidir nos hace Libres

¿Qué significa la autonomía de la mujer? Podemos sintetizarlo en el respeto a la autonomía y capacidad moral de las mujeres para formular y emitir sus propios juicios, tomar sus decisiones y actuar sobre los muy distintos dilemas que se pueden presentar en su vida, entre los cuales la maternidad es uno de ellos particularmente relevante. Significa respetar los motivos o causas que llevan a una mujer a tomar esta decisión. Causas que pueden ser múltiples: pueden tener que ver con riesgos para su salud, con su situación económica, con un cambio en sus condiciones de vida o en sus relaciones afectivas, en definitiva, causas que inciden de forma determinante en su bienestar y proyecto de vida. Y en todas estas circunstancias es a la mujer a quien corresponde valorar y decidir.

Al Estado le compete la obligación de respetar, de no interferir y de proteger esa autonomía en las personas gestantes, para impedir que terceros violen o intervengan en el libre ejercicio de sus derechos.

En búsqueda de la Secularización del Derecho

La estructura del delito de aborto “está lleno de ideología” plantea la Dra. Kemelmajer en las últimas respuestas a senadoras “pro vida” presentes en la exposición. Y así trae, rápidamente, algo que no es noticia: la intervención y la presión de la Iglesia Católica en temas tan sensibles y que siempre implican ampliación de derechos (recordemos sino la cruzada contra el Matrimonio Igualitario que esta semana cumplió 8 años de vigencia nacional). Además, hizo hincapié en que es peligroso que la Constitución Nacional explicite que “Dios es fuente de toda razón y Justicia”: el derecho no es lo que Dios y la Iglesia dicen que es, el derecho es el derecho positivo vigente que sanciona uno de los poderes de un Estado democrático.

Con este tipo de debates, se está abriendo lentamente otra puerta: la separación del Estado y de la Iglesia Católica.

 

“La Lucha por la Secularización es la Lucha del Derecho”

Aida Kemelmajer de Carlucci

Aborto Legal, Seguro y Gratuito Ya

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