LULA: EL CANDIDATO DE UN PAÍS EN LLAMAS

Por Miguela Varela

A pesar de estar detenido, Lula Da Silva lanzó ayer su precandidatura en 120 ciudades de Brasil con un fuerte apoyo sindical. En un contexto cada día más conflictivo, son dos los factores que operan como trastienda a este lanzamiento: el nuevo candidato del Partido del Movimiento Democrática Brasileño (MDB) que reemplaza a Michelle Temer y el conflicto por el paro de camiones que paraliza al país y que desembocó en una mayor militarización. En un crisis inducida y que parece estar conducida desde arriba, la candidatura parece la única esperanza para el pueblo brasilero.

Lula candidato

A pesar de su detención, el Partido de los Trabajadores (PT) no tiene un Plan B y Lula será el candidato. Se trata de una estrategia de presión que acorrala a la derecha a tomar dos opciones: 1) liberarlo o 2) impedir judicialmente su candidatura y arriesgarse a una respuesta social contundente. Todo indicaría que el establishment está convencido de concretar las elecciones con el líder de las encuestas preso.

Sin embargo, el PT cuenta con una base social que lo sostiene en las encuestas y con el apoyo de la Central Única de Trabajadores (CUT). Su presidente, Vagner Freitas, se refirió a la candidatura de Lula y expresó: “Nosotros sólo tenemos una oportunidad de que nuestra jubilación no sea privatizada, si Lula es presidente. Sólo tenemos una oportunidad de tener empresas públicas en Brasil, si Lula está presente. Nosotros sólo tenemos una oportunidad de mantener nuestro agua y  nuestra tierra, garantizando la soberanía brasileña, si Lula es presidente”.

Por eso, no es casual que el lanzamiento de un nuevo candidato de derecha y la embestida militar se fortalezca dos días antes del lanzamiento de la candidatura del PT.

Sale Temer, entra Meirelles

De la vereda de enfrente, el Partido del Movimiento Democrático Brasilero (MDB) hizo un enroque y desplazó a Temer de la carrera presidencial y subió a Henrique Meirelles. ¿Quién es? Un viejo conocido, fiel escolta de los mercados. Fue presidente del Banco de Boston, y un lobbista muy cercano de Barclays y Goldman Sachs. Su cargo más reciente fue Ministro de Hacienda desde 2016 hasta hace un mes. Pero ¿a qué obedece esta estrategia de un candidato que apenas suma el 1% de los votos? Tal vez apuestan a una salida intermedia entre Lula y el candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro, quien es ridiculizado hasta por el mismo establishment. Posicionar a un candidato “serio”, amigo de los mercados frente a un populismo de izquierda y otro de derecha parece ser la elección de la clase dirigente que se prepara para conducir la crisis. El poder sabe que la situación política y económica es inviable en el largo plazo con un Presidente ilegal e ilegítimo que generó cifras alarmantes en tan sólo dos años: 2,3 millones de nuevxs desempleadoxs, 4,6 millones de personas que abandonaron la búsqueda de empleo y 1,5 millones de ciudadanxs que volvieron a la pobreza extrema entre 2016 y 2017.

Huelgas y más militarización

En este contexto, sube la tensión con el conflicto de los transportistas. Una especie de lockout patronal y huelga sindical que reclaman contra la suba del precio de los combustibles. Luego de negociaciones entre las 3 partes (gobierno, patronal y sindicatos), el acuerdo fue violado por los manifestantes por lo que el gobierno firmó este viernes el decreto de Garantía de la Ley y el Orden (GLO) que desplaza a la policía y autoriza a las Fuerzas Armadas a dispersar las manifestaciones que bloquean las rutas de todo el país. Ya suman 7 días de protestas y desabastecimiento de alimentos y energía. Este decreto permite al ejército arrestar camioneros y tomar por la fuerza los camiones hasta el 4 de junio. Además, esta medida fue reforzada por la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) que determinó la liberación de las rutas en todo el país. Como si fuera poco, este sábado el Gobierno Federal publicó un nuevo decreto según el cual se “autoriza la requisición de vehículos particulares necesarios para el transporte por carretera de cargas consideradas esenciales por las autoridades”. El texto autoriza a las Fuerzas Armadas a conducir camiones para transportar cargas consideradas esenciales, como insumos hospitalarios. El conflicto se agudiza aún más con la huelga de 72 horas que anunció el sindicato de trabajadores petroleros para pedir por la renuncia del presidente de Petrobras, Pedro Parente. Durante su gestión el precio de los combustibles fue liberalizado, ya que se encuentra atado al precio internacional del petróleo y del dólar. Estas acciones van en línea con la estrategia de militarización que comenzó en las favelas cariocas, que siguió con la muerte de Marielle Franco y que continúa con esta nueva intervención.

Con este escenario de fondo, sería ingenuo pensar que Temer no sabe cómo negociar con los empresarios en pleno año electoral. Es claro que el propio poder brasilero es quien está empujando a su gobierno al abismo porque ante una agudización del conflicto político y social, son ellos quienes conducirán el proceso. Ya vimos que tienen un candidato modelo, un lobbista serio de saco y corbata, dispuesto a encauzar por la “ancha avenida del medio” la economía brasilera como sólo los neoliberales saben.

 

 

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