UNA ELECCIÓN, DOS VICTORIAS

Por Miguela Varela

En medio de una fuerte campaña en contra de la abstención electoral, Venezuela participó de una nueva elección donde Nicolás Maduro fue reelecto para los próximos seis años.

Con casi la mitad de la participación electoral que en 2012, lxs votantes eligieron al oficialismo por un 68%, unos 5.823.728 votos según el Consejo Nacional Electoral (CNE). Lejos, Henri Falcón obtuvo el segundo lugar con el 21% de los sufragios. El tercer puesto fue para Javier Bertucci con un 11%.

Estos resultados no son sólo una victoria para Maduro, sino dos victorias. El hecho de celebrar nuevamente elecciones, contrariamente a lo que pretendía el ala más dura de la oposición y el establishment regional, consolida el proceso bolivariano. Desde 1998 se realizaron, en promedio, más de una elección al año. Por esto, la embestida internacional contra Venezuela quedó momentáneamente paralizada con la concreción de los comicios y la participación de más de 2000 observadores internacionales tales como el eurodiputado Javier Cousso, los expresidentes de España y Ecuador, José Luis Rodríguez Zapatero y Rafael Correa, Alfredo Arévalo, integrante del Consejo de Expertos Electores de América Latina, el funcionario boliviano David Choquehuanca y representantes de la Federación Rusa, de la Comunidad del Caribe (Caricom), de la Unión Africana (UA) y de la Comisión Electoral de India.

Sin embargo, si bien parte de la oposición participó de las elecciones, Falcón declaró aún antes de conocerse los primeros resultados oficiales que iba a desconocer el resultado. Lo que de alguna manera es un mal presagio para la gobernabilidad del madurismo.

La distancia entre los diferentes candidatos se basó esencialmente en las propuestas económicas del oficialismo y de Falcón. Desde el PSUV se apuesta por la profundización del modelo y, por parte de Avanzada Progresista de Falcón, se propuso la dolarización como solución a la política monetaria y como una herramienta para “generar confianza”. A la luz de lo que ocurre en Argentina, Falcón no vaciló en declarar al periódico Panorama: “(…) Nosotros tampoco tenemos complejos en acudir a financiamientos internacionales, multilaterales de los cuales Venezuela es parte, incluso, Banco Mundial, Banco Interamericano, el Fondo Monetario Internacional hemos conversado con ellos y hay que hacer una buena inyección de recursos, la necesaria reestructuración de la deuda externa”.

Además, las declaraciones del resto de los opositores tampoco ayudaron. En una entrevista concedida a El País, el diputado Julio Borges declaró: “(…) La lucha actual es buscar el pronunciamiento de todas las democracias del mundo para desconocer y deslegitimar el resultado electoral y que a partir del 20 de mayo tengamos un régimen más aislado, más sancionado, con más fracturas internas y con un apoyo decidido de la comunidad internacional para que en Venezuela tenga un proceso democrático este mismo año”. Todo dicho.

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