SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES: CUANDO LA JUSTICA NO ES JUSTICIA

Por Amarú Varela

La discusión acerca de qué es la justicia comienza en la Grecia Antigua. Platón y Aristóteles fueron los primeros en preguntarse cuál era la naturaleza de este concepto. La justicia puede ser: dar a cada uno lo suyo; puede ser un derecho natural universalmente válido, algo que no dependa de la voluntad humana o todo lo contrario, un atributo de las convenciones sociales. Hay variadas definiciones pero todas apuntan más o menos a lo mismo: a poner en igualdad de condiciones a los desiguales.

Ahora bien, en las sociedades contemporáneas, para que la Justicia se realice, es necesario que el Estado garantice los derechos de todos –o por lo menos lo intente-. El Poder Judicial es el intérprete de la ley y el que se encarga de su aplicación. Todxs podemos concluir que los jueces no pueden apartarse de la ley, más allá de que tienen amplio poder de interpretación: deben dictar sentencia de acuerdo al derecho. Pero todxs sabemos que las reglas están para romperse, y sino habría que preguntárselo a los jueces santafesinos.

El capricho como medida de atribución de Justicia

En el año 2015, en la provincia de Santa Fe una nena de 12 años que padece retraso madurativo fue violada, y producto del ataque que sufrió por su padrastro, quedó embarazada. Al tiempo, su familia pidió a la Justicia que se le practique un aborto no punible, tipificado en el Código Penal, ya que además de ser producto de un abuso sexual, ponía en riesgo la salud de la menor.

Estando en el Hospital Iturraspe, en el sector de Pediatría (porque la nena no soportó estar en el área de maternidad escuchando llorar a los recién nacidos) todavía seguían analizando la posibilidad de practicarle el aborto porque el embarazo estaba avanzado y seguía siendo riesgoso para la vida de la víctima.

Durante la internación de la menor, y engañando a la menor y a su mamá haciéndose pasar por empleada de la Secretaría de Niñez, la psicóloga María Belén Catalano (integrante de la ONG Grávida, organización relacionada a la Iglesia Católica), convenció a ambas de seguir adelante con el embarazo no deseado. Madre e hija firmaron el alta médica, abandonaron el hospital, y el bebé nacido producto del abuso es finalmente dado en adopción. Mediante ardides y engaños la militante de la ONG impidió que se practique un aborto no punible.

El mismo cuerpo médico ginecológico que atendió a la menor – y que casualmente son objetores de conciencia aunque no están anotados en el registro- dejó morir en 2007 a Ana María Acevedo por no practicarle un aborto terapéutico, violando la ley.
Lo bochornoso por parte de la “Justicia” es que el Tribunal de Ética del Colegio de Psicólogos de Santa Fe sancionó a la psicóloga Catalano “por imponer sus creencias personales sobre el bienestar de una nena de 12 años” que había solicitado el aborto. La medida fue apelada y la Cámara de Apelaciones en lo Penal N° 1 falló a favor de los que predican la violación de derechos de las mujeres: la sanción tenía que ser retirada. La Justicia falló a favor de la ONG, cuyo presidente es Emilio Perizzotti, hijo de Juan Perizzotti, condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad que incluyeron haber forzado a un aborto a Silvia Suppo, cuyo embarazo fue producto de las violaciones sufridas durante su detención ilegal.

Desde el Colegio de Psicólogos se refirieron a la “gravedad institucional de que estos grupos se introduzcan en el hospital público más importante de la provincia a pretender imponer conductas mediante sus dogmas religiosos”.

Entonces, la justicia no es a dar a cada uno lo suyo, no importa la igualdad de los desiguales, solo importa darle lo que cada cual piensa que ese merece. La única medida para la atribución de esa Justicia: es un capricho. El capricho (léase creencia personal, religiosa, ética o moral) es lo que reparte Justicia. Los médicos –actuando como verdaderos jueces- repartieron su justicia: llevaron a la muerte a una mujer hace más de diez años e impidieron en 2015 que esa nena en este caso abortara.

La respuesta del Estado: esa te la debo

¿Qué pasa cuando la Justica no es Justicia? ¿Qué pasa cuando no llega lo que le corresponde a cada uno? ¿Qué pasa si el que tiene que reconocer mi derecho  lo viola? ¿Es más importante la creencia religiosa de un médico que el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo?

Pasaron ya casi 100 años desde que se habilitó la permisión del aborto no punible y sin bien en este caso el Colegio de Psicólogos presentó un recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe para que no levante la sanción, la respuesta del Estado todavía no aparece.

En el mejor de los casos se limita a pedir disculpas públicas y a realizar un resarcimiento económico, como en los casos de Acevedo y en el de LMR, una adolescente con una discapacidad (violada por su tío), que tras peregrinar por varios hospitales bonaerenses, tuvo que recurrir a una clínica privada para realizarse un aborto terapeútico. Sí, parece irrisorio pero es real. La reparación es simbólica, pero en los hechos el Estado está ausente y en su lugar toman las decisiones los médicos objetores de conciencia.

La Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, como última instancia judicial tendrá que expedirse al efecto y eso sentará un precedente que habrá que atender.

Para evitar que el juez haga lo que quiera y obligarlo a que haga lo que debe –de una buena vez- y para limitar el accionar de los médicos, es necesariamente urgente la despenalización del aborto mediante la sanción de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Por eso seguimos gritando, por las que ya no tienen voz: Aborto Legal, Seguro y Gratuito Ya!

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