INTERVENCIONISMO DE AMIGOS

Por Ignacio Vila – Centro de Economía Política (CEPA)

Los últimos días de la semana se caracterizaron, en términos económicos, por la inédita intervención del Banco Central de la República Argentina en el mercado de cambios local: vendió 4343 millones de dólares y finalmente devaluó la moneda, aproximadamente, un 1,5%, quedando esta en un valor de  $20,88 por dólar. El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, afirmó que “Los argentinos no estamos acostumbrados a la flotación (del dólar), pero tenemos que ponernos menos nerviosos cuando se mueve el tipo de cambio”. El Ministro intenta explicar que la estrategia de fijación del tipo de cambio bajo el sistema de flotación hace que de acuerdo a la  oferta y demanda de divisas el valor del dólar puede ir subiendo y bajando. Pone la centralidad de la cuestión en la pequeña devaluación del peso argentino, cuando lo que presenciamos la semana pasada fue la mayor intervención de la historia del BCRA que garantizó que unxs pocxs actores económicxs pudiesen comprar divisas en cantidades millonarias a un tipo de cambio casi fijo. Entre marzo y abril, el BCRA vendió reservas internacionales por casi 6800 millones de dólares y el tipo de cambio entre el 1 de marzo y el 26 de abril permaneció muy estable.  En la misma entrevista realizada por Radio Mitre, Dujovne lo cuenta: “Algunxs inversores no residentes en LEBAC han decidido desarmar sus posiciones y, en ese contexto, el Banco Central les da liquidez para que puedan salir sin que eso afecte la tasa de inflación”. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Tipo de cambio entre 1 de marzo y 27 de abril

Por otro lado, varios economistas del campo popular describieron lo sucedido como una fuerte “corrida cambiaria”, o sea, que un grupo de actores económicos salió de manera organizada a comprar dólares con el objetivo de generar una devaluación en la economía. Se trata de una explicación distinta a la del Ministro Dujovne, que expresaría el descontento de algunos sectores económicos que estarían pretendiendo un tipo de cambio más “competitivo”. El Banco Central habría intervenido para evitar dar el brazo a torcer frente a lxs devaluacionistas, aunque finalmente cediendo un poco los días jueves y viernes.

La postura del gobierno la definió de manera sofisticada, pero clara, el ex secretario de Finanzas de la Nación, Guillermo Nielsen, quien aseguró que “hubo una decisión de lo que se llama en finanzas ‘smartmoney‘, un fondo que había invertido en Lebac, las vendió y se fue”. El BCRA habría intervenido para evitar que este pequeño grupo de grandes actores económicos genere un fuerte impacto en el tipo de cambio y complique aún más el cumplimiento de los objetivos inflacionarios. Finalmente, habría subido la tasa de interés local para evitar algún tipo de contagio frente a otrxs actores.

Hay al menos una tercera mirada sobre la cuestión y tiene que ver con esta insólita situación que vive el país de tener a los grandes actores económicxs de los dos lados del mostrador. Este esquema ya ha dado sobradas muestras de la coordinación entre actores públicos y privados en la toma de algunas decisiones en las cuales un grupo de privados gana millones a expensas del estado. El caso Dólar Futuro puede ser uno de los mejores ejemplos, donde un grupo importante de los tenedores de estos fueron quienes tomaron la decisión de devaluar la moneda a principios de 2016, autogenerándose ganancias millonarias. Bajo esta lógica, los sucesos que ocurren son los mismos pero se dan en otro orden. Aquí se trataría de una decisión del gobierno nacional de llevar adelante una devaluación de la moneda. Esta decisión es acordada con un grupo de actores económicxs de gran tamaño, quienes salen rápidamente de sus inversiones en pesos y van a comprar dólares a un valor que ya de antemano saben que es menor al que será dentro de unos días. Finalmente, y como frutilla del postre, la suba de la tasa les permitirá, una vez fijado el nuevo tipo de cambio, volver a posicionarse en pesos, vendiendo “caros” los dólares que compraron “baratos” y con una tasa de interés aún más rentable que la anterior.

Estructura inviable

CEPA, luego de los episodios detallados publica el informe “La reciente suba del dólar en la plaza local, consecuencias del modelo” y  muestra los principales factores estructurales que, inevitablemente, generarán una fuerte devaluación y un vaciamiento de las Reservas Internacionales del BCRA. La Formación de Activos Externos (fuga de capitales) acumula ya la impresionante suma de 40.909 millones de dólares desde diciembre del 2015. No nos cansaremos de advertir desde esta columna que durante todo el período de la Convertibilidad (1992-2001) la fuga alcanzó los 60.000 millones de dólares. En algo más de dos años de gobierno, la Alianza Cambiemos ya superó los ⅔ de esa suma. Las utilidades y dividendos que  las empresas de capitales extranjeros envían al exterior ya superaron los 5 mil millones de dólares. La Salida Neta de moneda extranjera por Turismo ha superado los 22 mil millones de dólares. La Balanza Comercial también muestra un rojo de más de 10 mil millones de dólares y las proyecciones reafirman un futuro de contínuo déficit.  A esto hay que sumarle que la permanente toma de deuda externa requerirá divisas para devolver lo que se pidió más los respectivos intereses.

Evolución del saldo comercial de la Balanza Comercial argentina 1910 –2017, en miles de dólares constantes

En síntesis, el sector externo local es una máquina de “comerse” divisas. Hasta la fecha, el esquema se sostiene porque han ingresado más dólares de los que han salido, básicamente, a partir  de la deuda externa, pero es inviable en el mediano plazo. Además, las altas tasas ofrecidas por el sistema financiero local han logrado que inversores internacionales elijan productos financieros locales -como las LEBAC- y que algunxs inversores locales no dolaricen su cartera. Pero esta  estrategia es absolutamente frágil. Ni bien lxs inversores -locales o internacionales- estimen que la relación riesgo-rentabilidad ya no vale la pena o encuentren otra oferta en algún país del mundo que consideran más atractiva, se irán. La baja de  tasas que se venía realizando desde principios de año, así como el impuesto a la renta financiera que el gobierno reglamentó el pasado 9 de abril han funcionado como “incentivos” a que lxs inversores abandonen los productos financieros locales y compren dólares.

En fin, las aventuras económico-financieras del gobierno nos están saliendo bastante caras a lxs argentinxs. Lo sucedido con el tipo de cambio y con la intervención del BCRA en el mercado cambiario en estos días tiene, como vimos, diversas interpretaciones, aunque todas caras a los intereses nacionales. De todas maneras, de acá en adelante, estos episodios seguirán ocurriendo y las 3 explicaciones, y otras, seguirán en pugna. Quien escribe no tiene dudas sobre el carácter delictivo de quienes gobiernan y los grupos económicos que los respaldan. A esta altura de la historia ya han dado sobradas muestras de su inmoralidad. Finalmente, la inmesa deuda externa contraída por el gobierno ha generado un impresionante ingreso de divisas al país que así como entran van saliendo de diferentes maneras, como se muestra en el informe de CEPA. Lo que queda es el compromiso de pago en las espaldas del pueblo argentino.

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