ELECCIONES EN PARAGUAY: LA DERECHA CONTINÚA

Por Miguela Varela

El triunfo del conservador Mario Abdo Benítez sobre el candidato de la izquierda Efraín Alegre, es el resultado de una combinación de factores que comenzaron con la asunción de Fernando Lugo en 2008, que continuaron con su salida mediante un golpe parlamentario en 2012 y que se afianzaron con la llegada de Horacio Cartés al gobierno en 2013.

Para comprender los resultados de las elecciones celebradas el pasado domingo precisamos hacer un breve repaso de la historia reciente del Paraguay.

Lugo: un outsider de la política

Obispo y sociólogo, Lugo llegó al poder después de 50 años de gobierno del Partido Colorado. Sin partido político propio pero con una alianza con el Partido Liberal y otros movimientos sociales de izquierda, fue el representante paraguayo de los gobiernos populares de América Latina. Si bien no pudo generar transformaciones estructurales, sí consolidó la inversión estatal en educación, salud y protección social y tuvo una fuerte cercanía con las organizaciones campesinas. Pero esto generó desconfianza, ya que los poderes fácticos temían la consolidación de un movimiento popular y fue así que, tras los dudosos sucesos de Curuguaty, Lugo fue acusado por la Cámara de Diputados y alejado del cargo. Si bien contaba con el respaldo de movimientos campesinos, el apoyo político no fue lo suficientemente fuerte y volvió al ruedo político en 2013 como Senador.

Federico Franco: empleado del mes de las corporaciones

Como consecuencia, asumió quien fuera hasta ese momento vice presidente: Federico Franco. Tras convertirse en el nuevo Presidente, Franco no dudó ni un segundo en responder fielmente a los poderes concentrados y comenzó un proceso de liberación de semillas transgénicas, especialmente de maíz, algodón y soja de la mano de Monsanto.

Paraguay aprobó, entre 2012 y 2015, el cultivo de 19 variedades de soja transgénica gracias a la flexibilización de los requerimientos para estos cultivos, avalada por un decreto promulgado en 2012. Este decreto eliminó la obligación de las empresas de presentar dictámenes de bioseguridad, inocuidad alimentaria, apto animal, conveniencia comercial y licencia ambiental para obtener un permiso de cultivo. Según la organización Base Investigaciones Sociales, “los cultivos de productos para exportación, como soja, maíz, trigo, arroz y caña de azúcar ocuparon un 92% de las tierras cultivables entre 2012 y 2013, mientras que solo un 8% se destinó en ese periodo a cultivar alimentos para el consumo interno”. Además, según la Federación Nacional Campesina, como consecuencia de este proceso, cerca de un millón de personas ha abandonado el campo paraguayo en la última década y se ha instalado en asentamientos precarios en Asunción.

Otro hecho que marca la orientación de Franco es el acuerdo firmado con la multinacional canadiense Río Tinto Alcán para la construcción de un parque industrial y una planta de producción de aluminio a gran escala. No fue casual que Canadá haya sido el tercer país en reconocer su gobierno luego del golpe parlamentario. Para rematar, Franco fue denunciado por corrupción tras haber incrementado 7 veces su patrimonio.

Horacio Cartés: de narcotraficante a Presidente

Formado en Estados Unidos y dueño de empresas vinculadas a las industrias del tabaco y del alcohol, Cartés es más conocido por haber sido condenado en 1985 por estafa al Banco Central del Paraguay por 34 millones de dólares. Por esa causa estuvo prófugo durante de 4 años. 

Además, en el año 2000 fue incautada una avioneta de su propiedad, que trasladaba 300 kilos de marihuana y 20 de cocaína. Su último hit fue la ocupación ilegal de tierras públicas a través de su empresa Ganadera Sofía SA. Pero sin duda su gran “logro de gestión” fue el aumento de la pobreza. Si tomamos como referencia a la Encuesta Permanente de Hogares del año pasado, observamos que de 26,58% la pobreza total aumentó a 28,86%. Esto significa que la pobreza total afecta a 1.949.272 paraguayxs. Al mismo tiempo, la CEPAL indicó que entre 2014 y 2016, Paraguay fue uno de los tres países de América Latina en los que subió el porcentaje de la población pobre y pobre extrema.

Ya en 2017, fiel a su estilo, el Presidente se negó a la aplicación de un impuesto del 10% a la exportación de soja, principal producto de exportación del país. Y más tarde vetó el Presupuesto 2018 donde se pretendían aumentar las partidas de salud y educación, en un país donde sólo el 66% asiste a la educación secundaria y donde la mortalidad infantil es la segunda tasa más elevada de Sudamérica. Como si fuera poco, Cartés fue el anfitrión de la primera visita del FMI a Paraguay en toda su historia.

Finalmente, concluyó su gobierno con el intento de aprobar una enmienda constitucional que establecía la reelección presidencial, lo que resultó en un incendio en el Congreso y un muerto a manos de la policía.

Elecciones 2018

Una vez despejada la interna colorada y derrotado el delfín de Cartés, se posicionó Mario Abdo Benítez como candidato de los conservadores, militar formado en los Estados Unidos e hijo de quien fue mano derecha del ex presidente de facto Alfredo Stroessner.

Por su parte, la izquierda aglutinó (nuevamente) al Partido Liberal, al Frente Guazú (Lugo) y a una serie de pequeños espacios políticos y movimientos sociales que consagraron como candidato al liberal Efraín Alegre. Como en 2008, se reedita la alianza entre Lugo y quienes fueron sus verdugos en 2012. Es, tal vez, la incapacidad política de construir un espacio propio lo suficientemente amplio, lo que hace que la izquierda asista a los comicios con un candidato prestado, miembro del tradicional Partido Liberal.

Mientras las encuestas daban una ventaja del 30% al Partido Colorado sobre la coalición de izquierda, los resultados al cierre de esta edición dan 46,44% al ganador sobre el 42,74%, con el 99,48% de las mesas escrutadas. No es nuevo que las corporaciones mediáticas hayan pretendido influir en la opinión pública declarando como ganador anticipado a Benítez. Pero no sólo el factor mediático impidió la victoria de la izquierda, sino también la falta de consolidación de espacios políticos que interpelen directamente a la ciudadanía. Paraguay contiene problemas estructurales que necesitan respuestas inmediatas, como es el caso de la tenencia de la tierra, donde el agronegocio representa el 30% del PBI, pero donde sólo el 3% de lxs propietarixs concentran el 85% de la superficie. Según la ONG Oxfam el 80% del campesinado no posee tierras. Además, si observamos la desigualdad en la distribución del ingreso, Paraguay muestra un coeficiente de Gini de 48,3 donde 0 es la equidad perfecta y 100 la mayor desigualdad.

Sin embargo, los 4 puntos de diferencia entre ambos candidatos es un avance. Pero debe ser el comienzo de una construcción política propia del Frente Guazú y los movimientos campesinos y sociales para evitar que la derecha continúe gobernando.

OTRAS NOTAS