#8M: CUANDO TEMBLÓ EL MUNDO

Por Miguela Varela

La presencia del Movimiento Feminista en las calles no es nueva ni en Argentina ni en el mundo. Lo que sí es nuevo es su masividad y su transversalidad.

Desde el 8M del 2015 hasta el 8M de este jueves, su crecimiento en Argentina se observó en términos cuantitativos y cualitativos: más de 500.000 personas y un documento que hizo eje en la legalización del aborto, la lucha contra el ajuste macrista y la construcción de una Internacional Feminista. La sola idea de que las mujeres sean un verdadero sujeto político, movilizó a sindicatos, organizaciones sociales y políticas y a autoconvocadas a participar de esta marcha.

Pero no sólo acá tembló la tierra. También lo hizo en Brasil, México, Chile, Uruguay, Ecuador, Venezuela, Perú, Bolivia; en Estados Unidos; en Europa y en Asia. Con distintas consignas y reivindicaciones, las mujeres de casi todo el mundo pararon y se hicieron escuchar.

En Brasil las protestas se enfocaron en reclamos contra el gobierno ilegal de Temer por la reforma previsional y las medidas de ajuste. Al mismo tiempo, se reclamó por el trabajo no remunerado, ya que la “economía de cuidado” equivale al 11% del PBI, algo así como 364,3 billones de reales, según los datos de la Universidad Federal Fluminense. Se trata de unas 40 millones de brasileras que trabajan exclusivamente en su casa. En la misma linea, el Instituto Brasilero de Geografía y Estadística muestra que las mujeres en Brasil ganan el 76% del salario masculino. Los datos son más escalofriantes con respecto a los femicidios: una mujer es asesinadas cada dos horas. Por estos motivos, las mujeres se movilizaron en más de 70 ciudades.

México, donde más de siete mujeres son víctimas de femicidio diariamente, y 23.800 son las muertas en los últimos 10 años, se sumó al 8M. También exigieron mayor representación política (ninguna mujer ha ocupado aún la presidencia), el fin de la violencia sexual y una mayor igualdad salarial. En este punto, las mexicanas obtienen 70 pesos por cada 100 que ellos ganan por el mismo trabajo, de acuerdo a un informe de la Universidad Nacional de México. Un comentario aparte merece el “Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de mujeres que Luchan”, convocado por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

En Chile también sobraron los motivos para protestar: según las estadísticas oficiales, mientras los hombres dedican 2,6 horas diarias al trabajo doméstico, las chilenas invierten 5,8 horas a esa labor no remunerada, diferencia que se refleja también en el tiempo de ocio y, por supuesto, en el salario. Al mismo tiempo, se reclamó por una Ley de Identidad de Género que se encuentra presentada en el Congreso

 

Uruguay dio comienzo al 8M con un femicidio. Olga Costa Izaguirre fue asesinada por su ex marido quien ingresó a su casa a pesar de la custodia policial. Fue el quinto femicidio del año. Durante 2017 se registraron 30 asesinatos de mujeres y por eso mas de 300.000 uruguayas también salieron a las calles.

En España, la movilización fue sin precedentes con reclamos que van desde la  brecha salarial hasta la violencia sexual. Mas de 5 millones de españolas fueron al paro, conscientes de que en su país ellas ganan un 13% menos que los hombres por la misma tarea.

Por su parte, en Francia el día comenzó con la iniciativa del diario Libèration, que cobró 50 centavos de más a los hombres para visibilizar la brecha salarial del 25% que sufren las francesas. El objetivo fue recaudar esa diferencia para el asociación Laboratorio de Igualdad. En este marco, el Presidente Macron anunció que desde el gobierno lanzarán un programa que dará a las empresas un plazo de 3 años para terminar con la desigualdad salarial.

Sin embargo, en muchos otros países europeos también la brecha salarial es muy amplia: 25% en Estonia, 21,5% en República Checa, 21,5% en Alemania y un 21% en Gran Bretaña, entre otros ejemplos. Según las cifras publicadas por la oficina europea de estadísticas Eurostat, por cada euro ganado por un hombre en la Unión Europea en 2016, un mujer ganó 0,84 centavos. La misma Eurostat también arrojó datos sobre la violencia machista, según los cuales en 2015 Reino Unido, Alemania, Francia y Suecia encabezan la lista . En términos políticos, solo el 26% de los parlamentarios británicos son mujeres, lejos de la paridad, pero dos puntos por encima de la media europea.

En Estados Unidos, si bien durante 2017 y 2018 se multiplicaron las denuncias de violencia sexual por parte de Hollywood, este boom mediático no se reflejó en las calles. Si bien muchas mujeres se movilizaron, las protestas no tuvieron la contundencia de otros países. Las primeras manifestaciones contra Donald Trump debido a sus declaraciones misóginas, el impulso del movimiento #MeToo y las mujeres que encabezan el movimiento político “Black Lives Matter” que denuncia la violencia institucional contra lxs afroamericanxs, no lograron sintetizar fuerzas en pos de un movimiento feminista más integrado. Un país pionero en el voto femenino, así como uno de los más atrasados por carecer de licencias por maternidad, hace un recorrido desparejo pero que también se suma a esta marea mundial.

La trasversalidad geográfica y política del Movimiento Feminista responde a indicadores que ponen en evidencia las profundas desigualdades. El Indice Global de Brecha de Género del Foro Económico Mundial demuestra una distancia del 59% entre hombres y mujeres en ámbitos como la educación, la salud, la política y la economía. El informe sugiere que la paridad económica de género podría agregar $ 250 mil millones adicionales al PIB del Reino Unido, $ 1,750 mil millones al de Estados Unidos y $ 2,5 billones al PIB de China. Y agrega que “con la tasa de progreso actual, la brecha global de género global tardará cien años en cerrarse, mientras que la brecha en el lugar de trabajo no se cerrará en 217 años”.

Este escenario de mayor desigualdad mundial, nos afecta mayoritariamente a nosotras. Por eso, después de la movilización mundial del 8M, el mundo hoy es un poco más justo.

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