Elecciones en Italia:

ENTRE LA VIEJA DERECHA Y EL RECHAZO A LA UE

Por Miguela Varela
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Italia eligió el domingo nuevos representantes en un clima permeado por la incertidumbre y el miedo al posible triunfo de una “coalición populista antieuropea”.

Un país marcado por la inestabilidad política (64 gobiernos en 70 años) y económica (desempleo joven del 34% y una deuda pública del 131,5% de su PIB), pero un fiel aliado a la Unión Europea (UE) temía decepcionar al establishment. Con solo un  74% de participación, lxs italianxs demostraron que no solamente están alejados de la política, sino también de los partidos tradicionales.

Las principales discusiones electorales se dieron en torno a las migraciones, al euro, al rol de la UE y al desempleo. El tema migratorio se convirtió en el bastión principal de los partidos xenófobos, impulsado por los atentados en la ciudad de Macerata el mes pasado, donde un hombre disparó a seis personas de origen subsahariano. Según sus propias declaraciones, se trató de una venganza por el homicidio de Pamela Mastropietro, una joven de 18 años que fue hallada descuartizada, hecho por el cual dos migrantes de origen africano fueron acusados. En este escenario de avance del discurso fascista, la izquierda no logró construir un relato alternativo que refutara estas posturas.

Con el 95% escrutado, se impuso la coalición de derecha (37%) formada por Forza Italia de Silvio Berlusconi y los xenófobxs de La Liga y los Hermanos de Italia. Sin embargo, no le alcanzará para formar gobierno y deberá negociar. Pero el problema reside en quien le sigue en cantidad de votos. No se trata de una coalición, sino del M5E (32,6%), partido antisistema que reniega de las alianzas tradicionales para mostrarse diferente.

Por su parte, la coalición de centro izquierda (23%), liderada por el Partido Democrático junto con el pro europeo Más Europa, sufrió una derrota que le costará remontar.

Si bien el escenario no parece tan caótico para el poder económico europeo, las bolsas operaron a la baja mostrando el descontento hacia una clase dirigente tradicional que ya no da respuestas. Ya lo había anticipado el Presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker cuando expresó que “lo que me preocupa son los resultados de los comicios italianos. Es menester (de la UE) estar preparada para un escenario en el que no se pueda formar Gobierno y que (el que salga de las urnas) sea temporal”.

Lo que olvida Jucker es que cuanto más quiere influir la tecnocracia de la UE en la opinión de la ciudadanía, más se aleja de ella.

 

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