Inicio de sesiones 2018

 CRECIMIENTO INVISIBLE: REALIDAD INVISIBILIZADA

Por María Quintero y Miguela Varela

El Congreso de la Nación inició su tercer año legislativo en la gestión de Mauricio Macri. Una vez más, en soledad pero con un desmedido  operativo policial en los alrededores, el Presidente de la Nación  ingresó al edificio para dar inicio a las sesiones legislativas.

Sin dudas, este año se avizora por demás complejo debido al ajuste que viene llevando adelante la gestión de Cambiemos, sumado a la intención de llevar adelante una Reforma Laboral -con el agravante de la experiencia de las violentas represiones de diciembre mientras se votaba la Reforma Previsional-, a los despidos masivos y cierres de fábricas, la discusión por paritarias libres y sin techo, el conflicto con los docentes, y también a un cúmulo de demandas sociales como, por ejemplo, la sanción de una ley de aborto legal seguro y gratuito, entre otras.

En este marco de comienzo de año legislativo, comenzaron a ingresar los diputados y senadores.  El diputado Axel Kicillof reflexionó sobre la gestión de Cambiemos y enumeró algunas de las promesas incumplidas por parte del gobierno nacional: “Le mintió a sus votantes, dijo que no iba a sacar el fútbol y lo sacó, que no se iba a perder laburo y hay despidos, que iba por el 82% y recortó a los viejos y los pibes de la AUH, que no iban a pagar ganancia y la duplicaron. La gente, más allá de los insultos, manifiesta hoy un verdadero malestar con la gestión”.

Por su parte, Nicolás Massot, Jefe de bloque del Pro, aseguró que la reforma laboral se discutirá, pero que será por partes hasta lograr conseguir consenso. Sin embargo, dejó entrever que primero trataran todas aquellas cosas que ya tienen ese consenso social y político.

Massot adelantaba en su declaración la línea por la cual transitaría el discurso de Mauricio Macri. Un discurso ofensivo y no defensivo como los años anteriores. No dirigido a la oposición sino a sus funcionarios. Un discurso muy amable y con una retórica hacia el esfuerzo individual. Le habló a “los argentinos” y no a “los partidos políticos”.
En esa línea discursiva, dejó de lado los temas más ásperos coyunturales como el conflicto docente, la industria, las economías regionales, la crisis económica, Pymes o temas financieros, entre otros, pero sí introdujo temas más “light” como seguridad vial, parques nacionales.
“Quiero iniciar diciendo gracias a todos los argentinos, por comprender que este es un esfuerzo que hacemos entre todos, por marcar el camino y elegir la verdad, por comprender que las cosas llevan tiempo y que no hay atajos (…) Lo peor ya paso, ahora vienen los años en los que vamos a crecer, las transformaciones que estamos haciendo comienzan a sentirse” –dijo el Presidente- “Los argentinos también tenemos derecho a vivir cerca de un lugar verde. Estamos ampliando la superficie de los parques nacionales. Hemos decidido transformar Campo de Mayo en un parque nacional”.

Sin embargo, lo que no fue novedoso en el discurso de Cambiemos, fue que, una vez más, el Presidente de la Nación negó la realidad de la crisis por la que atraviesa el país. Para Mauricio Macri, los problemas actuales como el nivel de desocupación y la crisis económica por la que atraviesan los sectores más vulnerables del país, no sólo no forman parte de su gestión sino que además aseguró que Argentina está creciendo, e hizo algunas menciones confusas sobre tema empleo asegurando que se generaron puestos de trabajo comparado con 2015: “La inversión aumenta. Creció 11% el año pasado, este enero tuvimos récord de venta de cemento, autos, vuelos de pasajeros. Ya sobrepasamos la cantidad de empleados en 2015, y el salario le ganó a la inflación”.

Una vez más, el gobierno hace oídos sordos a las demandas de los sindicatos y lxs trabajadorxs  respecto a la paritaria con cláusula gatillo, al reclamo por el índice de despidos y de desocupación. Hace oídos sordos a todas estas demandas que se tradujeron en el último año en multitudinarias marchas contra la gestión de Cambiemos.

En este marco, y de cara al paro de mujeres y a la también multitudinaria marcha que se espera para el 8 de marzo, el Presidente de la Nación – conocida ya su gestión por el fuerte recorte a las políticas de género y por sus varios y públicos comentarios misóginos- ensayó un discurso de igualdad de género: “Tampoco podemos permitir que una mujer gane menos que un hombre, no es justo. Tienen mi compromiso para que el salario igualitario sea una realidad. Tampoco hay razón para que los padres compartamos sólo 2 días del nacimiento de nuestros hijos, vamos a presentar un proyecto de ley para extender la licencia por paternidad”. Respecto al debate por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito dijo: “Estoy a favor de la vida, pero también estoy a favor de los debates maduros y responsables. Por eso vemos con agrado que el congreso incluya este tema en su agenda. Espero que se escuchen todas las voces”.

Tras las vallas montadas afuera del Congreso por el operativo policial, se manifestaban contra el cierre de los ferrocarriles que está dejando en la ruina a los pueblos de la Provincia de Buenos Aires. Mientras afuera se  levantaban carteles que pedían “que vuelvan los trenes a los pueblos”, dentro del recinto, Macri hablaba del florecimiento del turismo: “Se viene una revolución en el país por el turismo: 50 millones de viajes dentro del país”.

Otro de los temas que tuvo un escueto tratamiento fue las relaciones internacionales, sin embargo, no faltó la crítica a Venezuela: “Algunos nos dicen que vamos muy lento, otros que vamos muy despacio. Los primeros nos piden un shock de ajuste, pero acá vinimos a reducir la pobreza, a que ningún argentino pase hambre. Los otros nos piden que nada cambie, pero estaríamos como otro país hermano que está en desintegración social (por Venezuela)… por eso elegimos el cambio con gradualismo”.

Respecto a las reformas, se centró en el anuncio de la reforma del código penal: “También necesitamos reforma del código penal. Vamos a impulsar penas fuertes a los conductores que ponen en riesgo la vida de otros por consumo de alcohol, drogas o exceso de velocidad”.

Como frutilla del postre de un discurso que tuvo tanto de optimista y descabellado como de negador de la realidad, el Presidente de la Nación aseguró que Argentina tiene un crecimiento invisible: “Empezamos un crecimiento invisible que necesitamos para crecer 20 años y terminar con la pobreza”.

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