Segunda entrega del recorrido por la música Cubana:

REVOLUTION SON – PARTE 2

Por Javier Tucci
(@LobizondOeste)

A grandes rasgos, lo que verán en esta segunda parte será un análisis sobre cómo el Período especial abrió un nuevo panorama dónde depositar las nuevas necesidades, sobre todo la de los más jóvenes identificados en su gran mayoría por el Hip Hop contrarrevolucionario. Y, al mismo tiempo, la necesidad del gobierno revolucionario de dar cierta apertura cultural para atraer el turismo y rediseñar las estrategias de la revolución en el siglo XXI.

Período especial y el resurgimiento de viejas leyendas

El período especial, como se llama en Cuba al período de crisis económica que comenzó como resultado del colapso de la Unión Soviética en 1991, fue también un momento para rediseñar estrategias para salvaguardar a la isla de un posible derrumbe total de la Revolución. También fue ese pedazo de tiempo en que, gran parte de la juventud, comenzó a replantearse qué les aportaba la revolución y qué añoraban realmente en un mundo en el que, según el filósofo neoliberal Fukuyama, las ideologías habían muerto.

El que fue a Cuba a principios de la década de los ’90 cuenta la misma anécdota, largas colas para hacerse de alimentos y elementos esenciales para la subsistencia ¡Y se la volvieron a bancar! Teniendo en cuenta que imperaba -y todavía impera- el bloqueo por parte de los EE-UU y sumándole que para 1993 una gran tormenta bautizada ‘la tormenta del siglo’ azotó la isla causando pérdidas por más de mil millones de dólares, y la zafra sufrió los efectos de las anomalías climáticas. Como dice el portal Cuba Debate en su nota del año 2014 titulada Cuba y el camino de la recuperación, 20 años después, escrita por José Luis Rodríguez: “Muchas de las experiencias derivadas de ese proceso (1994) mantienen su validez veinte años después, especialmente en lo referido al positivo impacto en la eficiencia de la descentralización de las decisiones en las empresas estatales, el incremento puntual del ingreso de los trabajadores como vía para el crecimiento de la productividad en sectores claves y el favorable impacto de la apertura a la inversión extranjera”.

A esta encerrona económica y política, la revolución le contestó con directrices pensadas para el pueblo, mientras países enteros eran devorados por la miseria y espejitos de colores del mercado capitalista.

En aquel contexto, de la mano del músico cubano Juan de Marcos González, del guitarrista estadounidense Ry Cooder y de la causalidad misma, nació Buena Vista Social Club. Aunque más que por causalidad diremos que por esas circunstancias de la vida, lo que había sido pensado como un álbum que reuniera a músicos africanos y cubanos, sólo pudo concretarse del lado cubano. Y esto se debió a que la producción a cargo de los africanos, procedentes de Mali, se cayó debido a problemas con la Visa. En el portal oficial de Buena Vista, en su apartado ‘Historia’ http://bit.ly/2D87HMR lo resumen de la siguiente manera: “la idea original había sido grabar no uno, sino dos álbumes. El primero fue el proyecto de ensueño de Juan de Marcos González, un álbum que celebra la vitalidad continuada de la edad de oro de la música cubana: los años 1940 y 1950. Seleccionó y reclutó a una gran banda multigeneracional a la que llamó Afro Cuban All Stars y en una semana grabaron su brillante álbum debut ‘A Toda Cuba le Gusta’. Al día siguiente, la grabación del álbum de colaboración Mali – Cuba debía comenzar, pero como los africanos no estaban disponibles, Nick Gold, de World Circuit, el productor estadounidense Ry Cooder y el líder de la banda, Juan de Marcos, se vieron obligados a improvisar”.

Lo que vino después ya es archiconocido, ventas de discos por millones y presentaciones en todo el mundo por parte de esta súper orquesta formada por leyendas de la música popular cubana que habían triunfado, precisamente en el mítico club Buena Vista Social en las décadas del ’40 y ’50. ¡Estaban de vuelta, algunos con sus ocho décadas encima!

http://www.buenavistasocialclub.com/

Cuba 2.0: Necesidad de apertura y encuentro con el diablo

En lo que va del nuevo milenio (18 años), han pasado muchísimas cosas que hablan de ciertos reacomodamientos en el proceso revolucionario. A la salida del período especial llegó la gran mano económica por parte de la Revolución Bolivariana de Venezuela, comandada por Hugo Chávez y una apertura cultural nunca antes vista en la isla, con el objetivo de atraer al turismo.

Cuando decimos apertura cultural estamos hablando de la posibilidad de ingreso de bandas y artistas extranjeros que fueron llegando a Cuba desde el año 2000 a la fecha, como la banda galesa Manic Street Preachers (http://bit.ly/2s7U8w7), que aterrizó en la isla en febrero de 2001 convirtiéndose en el primer grupo occidental en tocar luego de más de 20 años. A aquel recital que se llevó a cabo en el Teatro Karl Marx llegó Fidel, quien dijo al respecto: “Sus recitales son más ruidosos que la guerra”. Por su parte los galeses expresaron: “Escogimos a Cuba para presentar nuestro nuevo álbum porque es el último lugar que se resiste a la norteamericanización”.

En mayo de ese año le tocaría el turno a los alemanes Die Toten Hosen (http://bit.ly/2GSJSLy), quienes llegaron a la Habana en el marco de la Feria musical Cubadisco (el festival de música internacional anual de La Habana) y el PopKomm, otro festival, pero hecho en Colonia, Alemania. La banda liderada por Campino tocó en el Balneario Universitario José Antonio Echeverría, frente a un gran número de jóvenes cubanos que no estaban para nada acostumbrados a tener tan de cerca al rock, en este caso, una banda de punks proletarios. Aquel recital se bautizó con el nombre “Opio para el pueblo” (que rememoró el título del álbum Opium Fürs Volk de 1996).

Campino, el cantante de la banda alemana, resumía su estadía en Cuba al decir: “es muy importante estar aquí porque, entre otras cosas, queríamos visitar la Revolución antes de que Fidel se retire, porque lo que pase después es muy incierto. Seguimos considerándonos una banda proletaria y para nosotros la Revolución es una cuestión de ideales”.

Y como si estas muestras de apertura fueran pocas, en 2005 le llegó el turno a una banda estadounidense: Audioslave (http://bit.ly/2BYvrBL). La ex banda de Chris Cornell y Tom Morello fue la primera banda gringa en pisar suelo cubano y aprovecharon para repasar los mejor de sus dos primeros discos, como también darse el gusto de hacer temas de sus ex bandas Soundgarden y Rage Against the Machine.

El guitarrista Tom Morello manifestaba en una entrevista sus impresiones sobre la visita a Cuba y decía: “Esa experiencia será una que siempre atesoraré. (…) Especialmente el viaje que hicimos a un antiguo club de campo de los ricos que se había convertido en una universidad gratuita para músicos dotados”.

Y si de visitas de rockeros hablaron lxs cubanxs durante las primeras dos décadas de este nuevo siglo, no podemos dejar afuera a la última gran presentación, la de los legendarios Rolling Stones (http://bit.ly/2FNhyZw), quienes llegaron en 2016, año en que el ex Presidente de los EE-UU, Barack Obama, y el mandatario cubano, Raúl Castro, dieron sobradas muestras de acercamiento entre ambas naciones para que, ante todo, EE-UU liberara a Cuba del bloqueo económico. Pero lo que se traduce hoy, con Donald Trump en el poder -ya sin Fidel en este mundo-, es la imposibilidad de todo lo que se pudo avanzar durante los últimos años entre ambas naciones.

El rap y hip hop cubano contrarrevolucionario

Las nuevas generaciones (lxs nietos descarriados de la revolución/hijos del período especial), quienes adolecieron durante los ’90 y promediaban los 20 abriles a principios del siglo XXI, entre ellxs músicos de Rap y Hip Hop, van más allá de lo que fue aquel esbozo de crítica lanzado por la nueva trova a la hora de reflejar los problemas y contradicciones de la revolución. Estos jóvenes que hoy rondan los 35 años, contrastan y van al hueso contra la REVOLUCIÓN, exponiendo que necesitan un cambio, necesitan libertades. Es el caso de Silvito el Libre (http://bit.ly/2BXd1kX), hijo de Silvio Rodríguez, quien confiesa en una nota fechada en 2015 (http://bit.ly/2rpUkq9) que en su país no podía vivir de su música. Por tal motivo, y por el complejo acceso a Internet y al mundo digital, se encuentra instalado en una casa al sur de La Florida, donde produce su música de manera independiente junto a Aldo de Los Aldeanos.

Los fondos de la CIA destinados a música contrarrevolucionaria

Sería un pecado moral inmiscuirse en temáticas que sólo se tocan de oído y desde afuera, pero para ser lo más correctos y respetuosos posibles en un análisis sobre bandas de Hip Hop cubanas -nacidas en el período especial-, elegimos dar a conocer, como se anuncia en el subtítulo de este apartado, una investigación realizada por The Associated Press durante el año 2014, donde se presentó cómo la Usaid (brazo económico de la CIA) reclutó a varios raperos cubanos para crear presión social en contra del gobierno de Raúl Castro. Dicha evidencia fue manifestada también por el diario colombiano El País al decir que “Durante más de dos años, una entidad federal de Estados Unidos infiltró secretamente el movimiento de hip-hop en Cuba y reclutó sin su consentimiento a varios raperos para promover acciones de los jóvenes en contra el gobierno de la isla, según documentos obtenidos por The Associated Press. La idea era usar a los músicos cubanos para ‘romper con el bloqueo informativo’ de la isla y crear una red de jóvenes que buscaran un ‘cambio social’, según muestran los documentos. Pero la operación se ejecutó con poco profesionalismo y fracasó (…)”.

Otra de las fuentes que tocan esta temática es el portal cubano Cuba Debate en su nota http://bit.ly/1DhPD0F

Entre las bandas que habrían sido factor de infiltración anticastrista se encuentran, entre otras:

Los Aldeanos:

http://bit.ly/2BCOJg2

http://bit.ly/2DLhiJL

Real 70

http://spoti.fi/2nqUacE

http://spoti.fi/2FtxCzA

El Aldeano

http://spoti.fi/2DOUVr2

A modo de cierre

A veces resulta complejo ir a fondo con cuestiones que no se han palpado en vivo y en directo y que están mediadas por contradicciones, un concepto muy utilizado a lo largo de esta nota. Concepto que denota por lo que ha atravesado Cuba y las generaciones de los últimos 50 años al no contar, quizá, con algunas libertades, pero sí llenarse de otras, las de acercarse a la dignidad. Porque si la revolución no hubiera existido la isla sería hoy un espejo de la Haití moribunda, saqueada y estaqueada por el imperio. Porque las revoluciones son revoluciones, y así funcionó por más de 50 años y así se la bancó cuando desapareció la ex URSS. Por eso las contradicciones, por eso la resistencia.

Hay que recordar que a lxs cubanxs que hoy rondan 65 años, en su momento se les prohibió escuchar a los Beatles ¿Una locura no? Pero pesa más haber tenido que levantar una nación desde las cenizas, con hambre y miseria por doquier y devolverla con el paso del tiempo hasta ser un ejemplo, no sólo por sus campañas médicas en todo el mundo, por tener los índices más bajos de mortalidad infantil del planeta o por ser uno de los países más alfabetizados, sino también porque se ha mantenido firme en sus postulados revolucionarios por 59 años. Teniendo que soportar, y todavía lo hace, un bloqueo económico y financiero que le aplicó Estados Unidos en 1962 durante la gestión Kennedy, con el objetivo de aislarla y hundirla en el atraso y el olvido.

Por el contrario, la Cuba revolucionaria ha construido junto al pueblo los mejores valores para lograr la conciencia de nación que hoy subyace en la isla, lo que los hace depositarios de lo que hablaba el Che: el hombre nuevo -y la mujer también-, una sociedad atravesada por la conciencia e identidad colectiva… eso es REVOLUCIÓN.

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